El Mundial de MotoGP arranca sin Jorge Martín, su nuevo campeón
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Todos, millones de ojos, están colocados sobre el mismo equipo. Sobre las mismas personas. Sobre un ingeniero, sobre un jefe y sobre dos campeonísimos. Todas las pupilas llevan semanas mirando al equipo Ducati oficial y no parece que les vayan a decepcionar. Cierto, esto empieza este fin de semana en el calurosísimo circuito de Buriram, en Tailandia, y los componentes del equipo de Borgo Panigale se han comportado con enorme prudencia.
Nada, absolutamente nada, de altivez. Más bien lo contrario, trabajo en silencio porque lo que estaba en juego, es decir, escoger con qué Ducati ‘Desmosedici’ correr los dos próximos años, es decir, éste y el que viene (los motores no se podrán cambiar hasta 2027) era un trabajo delicado y a ello se han dedicado, especial y concienzudamente, el tricampeón Francesco ‘Pecco’ Bagnaia y el ocho veces campeón del mundo Marc Márquez, el último refuerzo, lo que le faltaba a Ducati Lenovo para crear lo que Michele Pirro, su piloto probador, ha llamado “el ‘dream team’ de MotoGP”.
Son las cosas de las carreras, los riesgos de entrenar también a 350 kms/h., Jorge Martín, el flamante campeón del mundo de MotoGP, ha sufrido dos caídas este invierno que le impedirán debutar, este fin de semana, en Tailandia
Finalmente y ésa es, sin duda, la noticia bomba con la que arranca el Mundial, además de la ausencia del campeonísimo Jorge Martín (Aprilia), que se ha fracturado manos y pies este invierno y no podrá correr en Buriram, la gran novedad del campeonato es que los pilotos estrellas, los oficiales, los ‘pata negra’, de Ducati correrán con la ‘Desmo’ del año pasado. La nueva, la 25, se seguirá probando, pero ni MM93 ni ‘Pecco’ han querido tomar riesgos innecesarios. “La Ducati 24 era tan, tan, buena, tan, tan superior, que ya se ha visto que era casi imposible de mejorar”, ha reconocido David Tardozzi, Team Manager del equipo rojo, reconociendo, con la boca pequeña, que les sabe muy mal no haber cerrado con éxito todo el trabajo realizado este invierno con la nueva ‘Desmo’.
Pese a todo, es evidente que Bagnaia y el mayor de los Márquez arrancan este fin de semana como los grandes favoritos a la victoria, tanto el sábado en la carrera al ‘sprint’ como el domingo en el primer GP de la temporada. Ya saben el dictamen de Márquez: “Este Mundial arranca con ‘Pecco’ como favorito; yo, si acaso, seré el segundo. Ciertamente, lo tenemos todo para aspirar al título los dos, por descontado”.
Perfil bajo en el equipo campeón. Se llevan de maravilla, dicen sus jefes, Tardozzi y, cómo no, el gurú Gigi Dall’Igna. Por descontado aún no han empezado las carreras. “’Pecco’ es un caballero, pero cuando entramos en la pista todos cambiamos, pues el objetivo es ganar, ganar y ganar”, comenta Márquez, que después de la travesía (dolorosa, incierta) de los últimos cuatro años, vuelve a estar en la cresta de la ola, con la mejor moto y, por descontado, con el mejor crono invernal.
Aunque el mejor del invierno, el mejor en la suma de las cinco sesiones de Malasia y Tailandia fue su hermano Àlex. “Bueno, fui el mejor o el más rápido hasta que Marc decidió atacar mi crono y superarlo. En la simulación de carrera de Buriram, también me metió un buen bofetón, así que habrá que mirarle a él primero, aunque, con motos, en principio, parecidas, la cosa puede estar más igualada”.
Esto sigue pintando muy rojo o muy ‘ducatista’, tanto en manos de los pilotos oficiales como en manos de los privados, donde Àlex Márquez, en el ‘team’ Gresini, parece el más indicado para codearse con la nueva pareja de Borgo Panigale. A rebufo estará la KTM de Pedro Acosta, que se niega, en la pista, a considerar en crisis a su fábrica, pese a que no solo está en crisis sino (casi) en quiebra, pero el ‘tiburón de Mazarrón’, ahora sí, ya debe empezar a ganar carreras. Y en ello está.
Quien, de momento, lo tiene cuesta arriba, aunque poco es para alguien que ha crecido y ha terminado proclamándose campeón de campeones, superando todos y cada uno de los accidentes que ha tenido, es ‘Martinator’, que deberá esperar, como poco, al GP de Argentina, segundo del calendario, para volver a codearse con los mejores. Se ha roto un montón de huesecitos de la mano derecha, de la mano izquierda y del pie izquierdo. Huesos puñeteros de soldar, de curarse. Conquistado el título, logrado ascender el Everest de MotoGP, pelearse con la nueva Aprilia frente a los ‘ducatistas’ es para el madrileño un reto duro, pero perfectamente asumible.
«Yo fui el más rápido, sí, hasta que Marc quiso, pues, incluso en la simulacro de carrera, en Buriram, me metió un buen bofetón, aunque yo tuve algún problemilla»
Martín no ha podido tener más mala suerte y Aprilia, su nuevo equipo, en el que luce el nº 1 de campeón, y Michelin aún están discutiendo sobre si el neumático de Sepang era o no defectuoso, si estaba o no a la temperatura adecuada. “Ni Jorge ni la moto fallaron”, siguen insistiendo desde el equipo de Noale (Italia). Sin el campeón, Marco Bezzecchi, el otro gran refuerzo de Aprilia, que perdió, de golpe, a Aleix Espargaró y Maverick Viñales, ha hecho un trabajo increíble en los ensayos invernales y ha demostrado que Aprilia estará en la pelea por el podio, lo que ya es mucho, muchísimo, lo es todo.
El resto, créanme, es pura incertidumbre. Yamaha y Honda parecen que empiezan a sacar la cabeza, pero nadie se atreve a confirmar que ya están en la línea correcta. “Esto aún no ha empezado. Hay que ver qué ocurre en las carreras, que es donde se ven las buenas motos y, de momento, no hemos corrido ningún gran premio”, explica Alberto Puig, que sigue siendo, pese a que el ‘paddock’ lo ha matado mil veces, máximos responsable del equipo Honda oficial. Eso sí, Joan Mir y Luca Marini dicen estar más contentos que nunca, pero afirman que aún les falta mucho para poder codearse con los que pelean por el podio.
Y con Yamaha ocurre más de lo mismo. El campeón Fabio Quartararo salió contento del test de Malasia, pero en Tailandia ya no opinaba lo mismo. Esto es muy larga, hasta demasiado: 22 grandes premios y 44 carreras. Como demostró ‘Martinator’ el año pasado de nada sirve ganar carreras: Bagnaia ganó 11 (el domingo) y no fue campeón.
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