se coloca como una lentilla y administra lágrimas artificiales todo el día
Tres de cada diez personas en el mundo, o el 34% de la población mundial, padecen el síndrome del ojo seco o sequedad de la superficie ocular, un problema oftalmológico muy común que puede verse favorecido o provocado por diversos factores (autoinmunes, ambientales, hormonales, … tóxico, etc.). Esta afección ocurre cuando los ojos no producen suficientes lágrimas o cuando las lágrimas se evaporan demasiado rápido, dejando los ojos irritados y, en ocasiones, dolorosos. Las personas afectadas, principalmente mujeres mayores de 50 años, dependen de gotas para los ojos o gotas para los ojos para compensar la falta de humedad natural del ojo, pero estas soluciones sólo ofrecen un alivio temporal y deben aplicarse varias veces al día, lo que puede resultar poco práctico.
En casos graves, como el de las personas que padecen la enfermedad de Sjögren, un trastorno del sistema inmunológico identificado por sus dos síntomas más comunes (ojos y boca secos), el impacto de la enfermedad puede reducir significativamente la calidad de vida de quienes la padecen y, como requieren un tratamiento de forma continuada y no está totalmente cubierto por la Seguridad Social, esto también implica una carga financiera importante para ellos: el coste puede alcanzar varios cientos de euros al mes.
Deja a un lado las gotas para los ojos
La investigación llevada a cabo por el Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB-CSIC) en colaboración con el Centro de Oftalmología Barraquer de Barcelona propone una solución innovadora a este problema que permitiría evitar el colirio: un dispositivo monodosis que el propio paciente introducirá en la parte inferior del párpado, con un método de colocación similar al de las lentes de contacto, y que proporcionaría lágrimas artificiales continuas durante un tiempo prolongado (hasta 8 horas).
El proyecto fue seleccionado entre los 31 beneficiarios de la convocatoria 2025 del programa CaixaImpulse de la Fundación La Caixa, que promueve la transferencia al mercado de innovaciones biomédicas desarrolladas en centros de investigación, hospitales y universidades de España y Portugal y cuyo objetivo general es “acercar la ciencia fundamental a los ciudadanos”. Anna Roig, investigadora del ICMAB-CSIC, explica en una entrevista a ABC las ventajas del nuevo dispositivo médico, que administra lágrimas artificiales durante todo el día, proporcionando un alivio duradero a los afectados por la enfermedad, respecto a los tratamientos actuales.
«El nuevo dispositivo será especialmente útil en los casos más graves, como el de las personas con síndrome de Sjögren, entre el 0,1% y el 0,5% de la población, que deben lubricar constantemente sus ojos con colirios, algunos con plasma autólogo, y deben tener siempre estos medicamentos a mano. El problema es que por las noches no pueden hidratarse y se despiertan con los ojos pegados», explica el especialista.
El proyecto comenzó hace cinco años. En primer lugar, se evaluó la tolerancia del dispositivo y su seguridad en pacientes sanos. En una segunda fase, que se impulsará gracias al apoyo de la Fundación La Caixa -les concedió 150.000 euros en el marco del programa CaixaImpulse-, se medirá la eficacia del dispositivo en pacientes afectados por la enfermedad y se estudiará su estrategia de comercialización. “No se tratará sólo del estudio clínico, también veremos el packaging ideal, haremos un estudio de mercado, veremos a qué países podemos dirigirlo, etc.”, explica Roig.
“Si todo va según lo previsto, podría estar en el mercado dentro de cinco años”
La especialista expresa su satisfacción por los buenos resultados de la primera fase del proyecto. «Se probó en voluntarios sanos y se demostró que es seguro, cómodo y fácil de usar. También tiene protección en Europa y debería validarse en más ensayos en pacientes con ojo seco», afirma Anna Roig.
«Aunque los resultados iniciales son alentadores, este proyecto se centrará ahora en actividades de rendimiento, producción, regulación y comercialización. Esperamos que este innovador tratamiento para el ojo seco se convierta en una opción más eficaz y práctica que los métodos actuales», añade Thomas Meslier, investigador del ICMAB y miembro del proyecto. Existió un producto similar, pero fue descontinuado por su alto costo. En el caso del sistema ICMAB-CSIC, Roig sostiene que “intentaremos cubrirlo, al menos en las condiciones más severas, por la Seguridad Social”. Respecto a la fecha en la que se podría comercializar el nuevo dispositivo, el especialista asegura que «si todo va según lo previsto y no hay obstáculos, se podría comercializar dentro de cinco años».
Programa CaixaImpulso
La Fundación La Caixa acudió a la convocatoria 2025 del programa CaixaImpulse, a través del cual apoya 31 proyectos biomédicos de centros de investigación, hospitales y universidades de España y Portugal. En total, la entidad destinará 3,8 millones de euros a esta iniciativa que pretende acelerar la llegada de estas innovaciones al mercado para acercarlas a los pacientes que puedan necesitarlas.
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