JAIME MARTÍNEZ BORDIÚ | el nieto del dictador Franco que se aficionó al coleccionismo de escándalos
Cuenta Juan Luis Galiacho en el prólogo del libro La familia Franco, 50 años después, del periodista de investigación David González, que antes de morir el 20 de noviembre de 1975, el dictador dejó todo atado y bien atado para que su patrimonio fuera a parar precisamente a sus descendientes directos y la herencia quedara asegurada. «Hoy, transcurridos más de cincuenta años, y a pesar de haber vendido parte de este legado, los Franco todavía controlan un complejo entramado de sociedades y propiedades inmobiliarias: fincas, locales, garajes, aparcamientos, puestos de venta de alimentos, así como pizzerías, clínicas, productoras de televisión y empresas de telecomunicaciones… Muchas de sus sociedades tenían la sede en el emblemático domicilio familiar de la calle Hermanos Bécquer número 8, de Madrid. Ya desintegrado, en parte».
[–>[–>[–>En efecto, los siete nietos del líder de aquel régimen tenebroso, todos ellos retoños de Carmen Franco, la única hija del dictador, siguen inmersos en sectores estratégicos de la vida pública española. Hubo un tiempo en el que varios de ellos se dejaron querer por las revistas del corazón, a las que concedían reportajes exclusivos previo pago de su importe. Y alguno que otro ha protagonizado más de un escándalo que haría sonrojar al Caudillo. En esto se lleva la medalla de oro Jaime Martínez Bordiú, el nieto menor de aquel. «Mi abuelito era un gran tío, una buena persona. Murió cuando yo tenía casi doce años, pero recuerdo que era divino y muy familiar», comentó una vez un tipo que de jovencito se licenció en Derecho por la Universidad Complutense y en la década de los ochenta se movía como pez en el agua en los locales frecuentados por los niños bien de la capital española.
[–> [–>[–>En esos años, Jaime también estuvo ennoviado con Miriam Ungría, hoy viuda de Kardám de Bulgaria, hijo de Simeón II, quien se exilió en España después de que lo echaran los comunistas. Algo después, concretamente en 1995, se casó con la modelo Nuria March, en una boda que tuvo por testigos al rey Felipe VI y su hermana la infanta Cristina, con los que el novio había compartido amistad y juergas tiempo atrás. Durante el tiempo que duró lo suyo, el matrimonio asistió a eventos como la boda de Cristina e Iñaki Urdangarin, celebrada en Barcelona en 1997, y justo dos años después de esto tuvo un hijo, Jaime, que en la actualidad trabaja como analista financiero para la compañía internacional Accuracy. Aquella unión llegó a su fin en 2002, y entonces se especuló con que el motivo de la separación podía guardar relación con el estilo de vida de Jaime, que ya entonces consumía drogas. Él mismo confesó su adicción a la cocaína en el plató del desaparecido programa de televisión ¿Dónde estás, corazón?, donde contaría que, apoyado por su familia, decidió buscar ayuda y acabó tratándose en un centro de adicciones.
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Después de separarse de Nuria, el nieto del dictador protagonizó una relación con la empresaria Patricia Olmedilla, hoy casada con el aristócrata Gonzalo De la Cierva, y también estuvo saliendo brevemente con Marta Flich. Con esta llegó a acudir en 2006 al enlace de Carmen Martínez Bordiú, la nieta más conocida del dictador, y el empresario José Campos. «Me he hecho demócrata como venganza», comentó una vez Flich, que en la actualidad está casada con el escritor, guionista y humorista Edu Galán y copresenta el programa de TVE Directo al grano. Tras dejarlo con la mediática valenciana, Jaime vivió su romance más tormentoso con la cantante Ruth Martínez. Cuentan que la pareja se conoció en un mal momento para ambos, ya que él andaba luchando contra sus adicciones y ella experimentaba un bajón anímico después de haber perdido a un hijo debido a una meningitis.
[–>[–>[–>«La relación estuvo dominada desde el principio por las polémicas», apunta González. «La primera denuncia por malos tratos llegó en junio de 2007 y fue en París. La pareja se encontraba en la capital gala para asistir al bautizo de Eugenia, la hija primogénita de Luis Alfonso de Borbón y Margarita Vargas. Según se publicó, Ruth y Jaime tuvieron una violenta pelea en el hotel en el que se alojaban en la ciudad del Sena. Ruth retiró la denuncia porque enseguida hubo reconciliación. Sin embargo, el siguiente episodio tuvo lugar en agosto y acabó con una orden de alejamiento y la prohibición de comunicarse con ella para el nieto de Franco. Fue en el conocido hotel Byblos de Marbella. Tras personarse la Policía, ella denunció por malos tratos a Jaime, que pasó la noche detenido y, tras pasar a disposición judicial, se decretó la citada orden de alejamiento. Este fue el punto final de su relación sentimental».
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Luego, a comienzos de 2009, el Juzgado de lo Penal número 20 de Barcelona condenó a Jaime a un año de prisión por maltrato y amenazas, aunque no tuvo que pisar el trullo porque carecía de antecedentes penales. En la sentencia reza como hecho probado que, en el transcurso de una discusión, el madrileño cogió de los brazos a su entonces novia Ruth y la tiró sobre un sillón al tiempo que le decía que no se iba a marchar de allí. Además, cuando ella empezó a colocar sus pertenencias en la maleta, el acusado se la arrebató, la tiró al suelo y le dijo que iba a adquirir todos los billetes de avión a Barcelona para que no le pudieran vender ninguno. Ante la insistencia de ella de recoger los bártulos, Jaime dio una patada a una silla y el ordenador que había encima cayó sobre el costado izquierdo de la mujer. Pese al golpe, aquella pudo salir de la habitación y se dirigió a la recepción. Al llegar ahí su chico, le dijo que había pedido un taxi y llamado a la Guardia Civil, a lo que él respondió «como hayas llamado a la policía, te mato».
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[–>Por si lo contado hasta ahora no fuera suficiente, en abril de 2010, tras haber pasado la noche en un after hours de Las Rozas (Madrid), Jaime fue denunciado por un conductor que aseguraba que le golpeó con su coche, se negó a darle los datos del seguro y hasta utilizó un revólver para amedrentarlo. Jaime lo negó todo, asegurando que tan solo se limitó a insultar a aquel, pero la policía registró igualmente su coche, donde no encontró el arma ni tampoco pólvora o restos de casquillos. Finalmente, el acusado quedó en libertad con cargos y no llegó a ser condenado por este suceso.
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Apenas unos días más tarde resultó imputado en un delito contra la salud pública tras el alijo de varios kilos de cocaína que la policía de Requena (Valencia) requisó unos meses antes. Por esa investigación había dos personas en la cárcel, una de las cuales llevaba encima una tarjeta Visa propiedad de Jaime (de ahí que lo llamaran a declarar). Entonces ya había aparecido en su vida la que es su pareja desde entonces. Hablamos de Marta Fernández, una empresaria gallega que se trasladó a vivir a Madrid por él y, por lo que comentan, le ayudó a sentar cabeza. «Todos mis problemas están superados. Ahora mi vida está muy ordenada, es muy sana. Me he vuelto muy tranquilito y casero», llegó a confesar Jaime.
[–>[–>[–>En otoño de 2019, en plena guerra entre el Gobierno de Pedro Sánchez y la familia Franco debido a la exhumación de los restos del dictador del Valle de los Caídos, la discreta Marta acaparó titulares por una trifulca ocurrida en el restaurante El Patio, ubicado en el hotel de lujo Marbella Club, fundado por Alfonso de Hohenlohe a mediados de los años cincuenta. Según la prensa, una anciana millonaria afincada en Marbella acusó a la gallega de haberla agredido por ocupar una mesa que estaba reservada para aquella y su chico. Marta desmintió rápidamente esto en Vanitatis: «No solo no agredí a la señora, sino que fue ella la que me tiró una servilleta llena de su sangre a la cara. A mí no se me ha notificado nada. Es puro oportunismo lo que se ha publicado. Estos hechos son de una fiesta del 9 de agosto. Evidentemente ha salido ahora la noticia falseando todo lo ocurrido, porque en estos días los Franco son noticia por la exhumación del abuelo de Jaime. Atacar a un Franco es como un deporte nacional ahora mismo».
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MArtínez-Bordiú, durante la exhumación de los restos de Franco en el Valle de los Cáidos. / Juan Carlos Hidalgo – EFE
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Marta y Jaime se dieron el ‘sí, quiero’ ante un notario en primavera de 2021 y, al poco, ella inauguró en Madrid una discoteca para mayores de cuarenta llamada Truhán. «Está muy divertido, lleva muy poco abierto, y es perfecto para tomar una copa después de cenar, hasta bien entrada la noche”, contaba ella a comienzos de 2022. «Lo he puesto yo sola, con mis socios, Jaime no tiene nada que ver, al igual que con el restaurante que abrí en Marbella, que va estupendamente. Ahora en invierno lo cierro, pero en primavera ya lo abro para que esté listo para la próxima temporada». Claro que también Jaime ha hecho gala de su espíritu emprendedor. Dada su formación, en un momento dado pasó a ser el abogado de su familia y hasta montó su propio despacho en el señorial edificio del número ocho de la calle Hermanos Bécquer, domicilio fiscal de varias de las empresas del clan.
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«El nombre de Jaime ha aparecido durante años en el consejo de administración de gran cantidad de las sociedades que han ido constituyendo los Franco a lo largo de los años», cuenta González. Aparece por ejemplo en Francoveda, S.L. (dedicada a la asesoría fiscal), en MGO Consulting, S.L. (otra asesora) y en Abanco 98, S.L. (arrendamiento), y era administrador único de Cronical Business S.L., su sociedad inmobiliaria, que en 2021 presentaba unos activos de 4,3 millones de euros. «Dentro de su papel en el organigrama empresarial familiar destaca su actuación en Centro de Agentes Unidos del Calzado Español, empresa que administraban su madre Carmen Franco y su hermano Francis Franco de manera conjunta”.
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Lo cierto es que, a lo largo de su intensa trayectoria vital, el abogado y empresario de 61 años ha estado siempre atento al mundo de los negocios. «Llegó a comprar puestos en Mercamadrid para proceder a arrendarlos después», apostilla su biógrafo. «En 1998 llegó a adquirir un piso en la madrileña calle Arzobispo Morcillo por algo más de 40 millones de pesetas (más de 240.000 euros) que también dedicó al alquiler. Según publicó El País en 2019, Jaime posee en firmas una fortuna de 900.000 euros dentro del emporio empresarial familiar. Una posición en los negocios, tanto en conjunto con miembros de la saga como en solitario, que el nieto más polémico nunca ha dejado en el olvido».
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