Para no encorvarte o levantar los hombros al cocinar, la encimera de la cocina debe quedar a la altura de tus codos



Optimizar una cocina no se trata sólo de elegir materiales bonitos o electrodomésticos potentes. EL neuroarquitectura Busca algo más profundo: que el espacio influya positivamente en tu mente, tu cuerpo y la forma en que lo habitas.
Desde esta perspectiva, el arquitecto Alfredo Gonzalo, fundador del estudio Alas Arquitectura (alas_arquitectura en Instagram), ofrece una serie de pautas prácticas, basadas en esta ciencia, que ayudan a transformar la cocina en un lugar fluido, ordenado y emocionalmente equilibrado.
El triángulo de trabajo, la base del flujo perfecto
En la cocina importa tanto el movimiento como el diseño. Gonzalo recuerda en sus redes que el llamado triángulo laboral (almacenamiento, lavado y cocción), Sigue siendo el sistema más eficaz para cocinar de forma ordenada y sin esfuerzo.
Cuando estos tres puntos están bien distribuidos, el cuerpo se mueve sin interrupción, evita pasos innecesarios y reduce la sensación de caos.
Este flujo ergonómico no sólo mejora la organización, sino que también reduce la fatiga. Alinee los ingredientes, el fregadero y el área del fuego de manera consistente permite que cada tarea encaje en la siguiente, generando una percepción de ritmo que la neuroarquitectura considera esencial para el bienestar.
Iluminación funcional: tres niveles que activan o relajan


La luz determina cómo nos sentimos en un espacio y la cocina no es una excepción. Gonzalo insiste en la combinación de tres niveles de iluminación: luz general, luz decorativa y luz técnica.
- Iluminación general: Distribuye claridad uniforme.
- Luz decorativa: Aporta calidez y ambiente.
- Iluminación técnica: Ilumina áreas de trabajo donde se necesita precisión.
Este sistema, además de mejorar la seguridad y la eficiencia, crea una cocina adaptable en diferentes momentos del día.
La cocina no es lo mismo por la mañana que por la noche, por eso tener varias capas de luz permite adecuar el ambiente según lo que el cuerpo necesita, ya sea activación, concentración o calma.
Alturas que respetan el cuerpo, la clave ergonómica
Uno de los puntos más específicos y relevantes que menciona Alfredo Gonzalo es la altura de la encimera. Según explica, la superficie debe estar a la altura del codo, es decir, 85 y 95 cm del suelo para evitar encorvarse o levantar los hombros.
Esta medida simple pero fundamental Previene la tensión en las zonas cervical, lumbar y de los hombros.. Diseñar pensando en el cuerpo no es un lujo, sino una forma de evitar las molestias derivadas de la sobrecarga tras años de cocinar a alturas inadecuadas. cuando el mostrador acompaña la postura natural, La experiencia diaria se vuelve más ligera y fluida.
Ventilación cruzada y confort térmico.
El exceso de calor, el humo y ciertos olores activan el sistema simpático, es decir el modo de alerta o estrés. Para evitarlo, Gonzalo recomienda crear ventilación cruzada mediante aberturas opuestas o, cuando esto no sea posible, instalar campanas realmente efectivo.
Esta circulación de aire no sólo suaviza la temperatura, sino que también reduce la sensación de saturación y te permite cocinar con mayor claridad mental. Él confort térmico Es, dentro de la neuroarquitectura, un elemento central porque influye directamente en el estado emocional.
Una cocina ordenada para una mente tranquila
“El cerebro se relaja cuando el ambiente tiene coherencia visual”, afirma Gonzalo, y en una cocina este principio es especialmente evidente. Deja solo lo esencial visible Esto reduce la carga cognitiva y calma el espacio.
Aquí es donde entran las decisiones, como elegir muebles que ayuden a mantener el flujo, evitar superficies saturadas y colocar los utensilios de uso frecuente en áreas accesibles. El objetivo es que el entorno le apoye, no requiera un esfuerzo mental adicional.
Cómo aplicar estos principios hoy
Si quieres mejorar tu cocina sin una reforma completa, empieza con unos sencillos pasos:
- Reorganice el triángulo de trabajo con bandejas o carros móviles si es necesario tener todo a mano.
- Instalar un Tira de LED en el mostrador tener luz técnica
- Comprobar ventilación abriendo dos puntos opuestos al cocinar.
- Limpiar los contadores para que sólo lo esencial sea visible.
Poco a poco, transformando tu forma de moverte y desenvolverte en la cocina, podrás mejorar cómo te sientes física, mental y emocionalmente allí.
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