un plan de hasta 13 carreras y un Mundial en el horizonte
Más allá de estas incógnitas, su agenda tiene un epicentro obvio: la Copa del Mundo. Aquí es donde Van der Poel quiere distribuir la mayor parte de su energía competitiva, con paradas en Amberes, Koksijde, Gavere, Zonhoven, Maasmechelen y Hoogerheide. Este último lugar será especialmente significativo, ya que servirá como preludio del evento que realmente quita el sueño: el Campeonato del Mundo de Hulst, previsto para el 1 de febrero. Allí buscará extender su reinado y sumar un nuevo arco iris, el que sería su octavo título élite.
Pero el invierno del holandés no se limita al calendario del Mundial. A su programación se suman carreras de renombre que perpetúan la esencia más pura del ciclocross. Será en Hofstade, Loenhout y Baal, correspondiente al Trofeo X2O Badkamers, pero también en Mol, dentro del circuito de Exact Cross. Son escenarios que conoce bien, pruebas que premian la técnica y la explosividad y que ya forman parte de su ritual competitivo en Navidad y Año Nuevo.
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