EEUU instala una nuevo radar en Trinidad y Tobago en su acoso a Venezuela y Nicaragua ya intuye que será el siguiente
En las últimas semanas, la presencia militar y tecnológica de Estados Unidos en el Caribe ha vuelto a cobrar protagonismo, con la instalación de un nuevo radar en Trinidad y Tobago y varios despliegues en la región. Estos movimientos son interpretados por los analistas como parte de una estrategia más amplia de vigilancia y presión que podría tener implicaciones directas para gobiernos aliados de Caracas, como el de Nicaragua.
En las últimas semanas, La presencia militar y tecnológica de Estados Unidos en el Caribe. ha vuelto a ganar protagonismo. Los últimos movimientos del Pentágono, sumados a mensajes más contundentes de Washington, han reactivado la preocupación en los gobiernos que mantienen estrechos vínculos con Caracas.
Este contexto ha alimentado la idea de una estrategia más amplia de vigilancia y presión, con repercusiones directas para varios países del entorno.
Nada que ver, por supuesto, con la conversación que, según Los New York TimesNicolás Maduro y Donald Trump tuvieron la semana pasada que negociar diplomáticamente. Este planteamiento no ha tenido consecuencias reales en la escalada militar, que no ha disminuido.
Al mismo tiempo, los despliegues, ejercicios y reuniones de alto nivel registrados en la región son vistos como señales de que la Casa Blanca busca fortalecer su capacidad de acción en puntos considerados sensibles. Esta secuencia de acontecimientos es la que permite situar en un mismo marco tanto la instalación del nuevo radar en Trinidad y Tobago como las expectativas de un aumento de la presión sobre Nicaragua.
Monitorear las actividades desde Tobago
La primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, ha confirmado que el ejército de Estados Unidos está instalando un nuevo radar en la isla de Tobago, cerca de la costa de venezuela.
Según Persad-Bissessar, la instalación tiene como objetivo monitorear las actividades dentro y fuera del país y mejorará la vigilancia de los narcotraficantes en aguas de Trinidad. La mandataria agregó que tropas estadounidenses permanecen en el país y han colaborado en la modernización del aeropuerto y en tareas de vigilancia en Tobago, pese a que días antes había afirmado que los marines se habían ido.
Ciudadanos habían informado de la presencia de marines en un popular hotel de Tobago y detectaron plataformas de seguimiento de vuelos Aterrizajes de aviones militares en el Aeropuerto Internacional ANR Robinson.
Entre el 16 y el 21 de noviembre, unos 350 efectivos de la 22ª Unidad Expedicionaria de los Infantes de Marina de Estados Unidos realizaron ejercicios conjuntos con la Fuerza de Defensa de Trinidad y Tobago.
El martes, antes de la confirmación, Persad-Bissessar se reunió con el Jefe de Estado Mayor de Estados Unidos, Dan Caine, para discutir los desafíos de seguridad regional y las actividades de las organizaciones criminales transnacionales. Un día después, la primera ministra aseguró que Washington no ha pedido a su país que sea «base para cualquier guerra contra Venezuela».
En Washington, el mismo contexto (un despliegue aéreo y naval en el Mar Caribe) ha impulsadoo análisis del alcance de la presión estadounidense en la región. El presidente Donald Trump advirtió en una comparecencia que las Fuerzas Armadas actuarían «muy pronto» sobre el terreno contra los que calificó como «narcotraficantes venezolanos», mientras el gobierno venezolano, liderado por Nicolás Maduro, respondió haciendo despliegue de su aviación y declaraciones de defensa territorial.
Preludio de la presión sobre Nicaragua
Esta combinación de despliegue operativo y capacidades de vigilancia –representada, sobre el terreno, por el radar en Tobago– es interpretada por los expertos como un preludio que podría ampliarse a otros gobiernos aliados de Caracas. En San José, analistas y críticos del sandinismo señalan que Nicaragua podría verse sometida a mayores presiones por parte de la Administración estadounidense si se intensifican las tensiones con Venezuela.
El sociólogo Javier Meléndez, crítico del Ejecutivo nicaragüense, dijo a Efe que «un período de mucha presión y mucho estrés para el régimen» de Daniel Ortega y Rosario Murillo si Estados Unidos decide intervenir en Venezuela. Meléndez señaló que, en ese escenario, Nicaragua se quedaría con menos aliados con los que organizar una denuncia colectiva y además perdería el apoyo material que recibió de Venezuela.
Por su parte, el investigador Robert Evan Ellis, del Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos, advirtió que Nicaragua «está recibiendo más atención» de Washington y que, para la Administración, podría ser un objetivo por su asociación con temas como el narcotráfico y la migración.
Ellis aclara que La acción inmediata sobre Managua no es fácil: La ruta de la droga en Nicaragua es más pequeña que en otros países y, en el corto plazo, Estados Unidos puede no hacer de la lucha contra Ortega una prioridad. Sin embargo, considera a Ortega una amenaza estratégica por sus vínculos con Rusia, China y Cuba y no descarta que, en el largo plazo, la atención estadounidense aumente.
Los analistas citados vinculan directamente la capacidad de vigilancia desplegada en el Caribe, incluida la estación de radar en Tobago, con una posibilidad real de escalada dirigida no sólo a Venezuela sino también a actores regionales que apoyan o se benefician de sus vínculos con Caracas. Esta lectura explica por qué Managua tiene la posibilidad de convertirse en el próximo foco de presiones diplomáticas, económicas o de seguridad, si la política estadounidense en la región cambia de fase.
La información recogida por EFE registra así la convergencia entre un despliegue militar y tecnológico concreto -la instalación en Tobago- y un debate estratégico más amplio sobre los posibles pasos de Washington en Centroamérica, especialmente contra los gobiernos asociados a Venezuela. La tensión persiste y los movimientos internacionales de las próximas semanas serán observados de cerca por gobiernos y analistas de la región.
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