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“Si cambiaran las fechas del Giro por LaVuelta sería mejor»

“Si cambiaran las fechas del Giro por LaVuelta sería mejor»
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  • Publishednoviembre 29, 2025



tadej Pogacar vuelve a provocar un terremoto en el panorama ciclista mundial sin necesidad de atacar un puerto. Una frase, pronunciada en plena semana de entrenamiento en Gran Canaria, bastó para reactivar un viejo debate que parecía enterrado: el orden de las grandes vueltas. El esloveno, cuatro veces ganador del Tour y actual campeón del mundo, lo dijo tajantemente. Le gustaría volver a correr algún día LaVuelta, pero la actual coincidencia del calendario con el Tour lo complica todo. ¿La solución? Intercambio de fechas con el Giro de Italia.

“Siempre digo que si cambiaran el Giro y LaVuelta sería mucho mejor por la climatología y para asistir”
deslizó Pogacar, abriendo un melón que circulaba desde hacía años por las oficinas, los grupos de whatsapp de los organizadores y los pasillos de la UCI, pero que hasta ahora nadie de su peso había verbalizado con tanta claridad.

El razonamiento detrás del fenómeno UAE Team Emirates-XRG es simple: el Giro, organizado en mayo, requiere una preparación larga y difícil que choca frontalmente con la responsabilidad de defender el trono del Tour en julio. Después de tanto desgaste, llegar competitivamente a LaVuelta es casi un milagro. Cambiar el orden –primero LaVuelta, luego el Tour, después el Giro– abriría la puerta a una carrera española con garantías… y aumentaría así el impacto global de la carrera liderada por Javier Guillén.

Gran Canaria, el laboratorio de las grandes ideas

El lugar elegido para lanzar la bomba no es casualidad. Pogacar es actualmente embajador de la iniciativa «Gran Canaria 365», un proyecto que pretende posicionar la isla como destino ciclista permanente. No se trata de marketing vacío: un clima templado, carreteras difíciles, perfiles exigentes y conectividad internacional hacen de estas montañas volcánicas un gimnasio natural para los candidatos al podio del Tour.

Las rutas exploradas por Pogacar, Ciccone, Tiberi y compañía esta semana no son precisamente una postal turística. Los Cercados de Espino, Soria, Barranquillo Andrés… nombres que, lejos de parecerse a un chiringuito, hacen sudar a todo aquel que no esté acostumbrado a bailar sobre la bicicleta con más de 180 ritmos. El plato fuerte llegará el domingo con el TotalEnergies Gran Fondo Pico de las Nieves, donde Pogacar ha confirmado su presencia. Una cumbre que resume su filosofía: si hay un desafío, lo busca.

“El hecho de que una figura como Pogacar entrene aquí hace que Gran Canaria sea un escaparate mundial”, resumió Antonio Morales, presidente del Cabildo. El mensaje es claro: si Pogacar elige la isla para afilar su cuchillo, tendrá motivos.

2026: una tarjeta sin tachar… pero llena de deseos

Aunque aún no hay un calendario definitivo, el esloveno ya tiene marcados en rojo dos objetivos personales: Milán-San Remo y París-Roubaix, las únicas grandes clásicas que le faltan para completar un palmarés que parece diseñado por un jugador con infinitas mañas.

Sobre el Tour 2026, que arrancará en Barcelona, ​​avisa: “serán tres semanas duras”. Lo dice sin dramatismos, como quien pide un menú diario. Su verdadero dilema no está en Francia, sino en esta Vuelta a España que mira con malos ojos desde hace años. Ya lo ganó, ya lo sabe, ya lo probó… pero no encuentra el lugar perfecto para volver a romperlo.

La ambición permanece intacta. Tras firmar una temporada 2025 que muchos ya sitúan por encima de las mejores actuaciones de Merckx, Pogacar admite con una media sonrisa que será un problema si consigue menos éxito en 2026. Su listón no está bajado: quiere repetir, dominar y seguir explorando territorios desconocidos. Uno de ellos es Montreal, donde sueña con lograr un triplete histórico: dos Mundiales seguidos… y una victoria que se le escapa.

El ciclista que quiere tocarlo todo

Pogacar ya no compite sólo para ganar. Compite para completar. No quieres dejar el ciclismo sin haber probado todos los sabores del menú, sin dejar un sello en cada monumento y sin haber sometido cada cima a tu voluntad. Su discurso no es soberbia, es hambre. Hambre de lo que falta.

En este rompecabezas hay una pieza que aún no encaja: España. El país que lo vio romper carreras, la afición que lo idolatra y un viaje que parece escrito para él espera su regreso. LaVuelta quiere a Pogacar. Pogacar quiere volver. Falta el cuando.

Y si su propuesta tiene éxito –si el Giro y la Vuelta se apoderan de los códigos postales en el calendario– ese “un día” podría convertirse en “este año” más temprano que tarde. Mientras tanto, el ciclismo sigue viviendo bajo una certeza: cuando Pogacar habla, algo se mueve. Y cuando se sube a la moto, todo cambia.





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