DEPORTES DE INVIERNO | El futuro de Valgrande-Pajares se juega entre la reorganización de su estructura y la llegada de las inversiones prometidas
La estación de Valgrande-Pajares se encuentra en un momento de transición cuyo resultado aún está por definirse. La reciente dimisión del director, Javier Martínez, abre un nuevo escenario en este marco de transformación incierta. La salida del máximo responsable del complejo está lejos de cerrar las heridas internas que sufre la estación, ya que clubes de esquiadores, vecinos del Brañillín, concesionarios y hosteleros del entorno (Asturcentral), es decir, el sector de la nieve, mantienen un tono muy crítico con la Administración autonómica. Piden un nuevo modelo de gestión y garantías de que las inversiones pendientes se ejecutarán, en especial el «telebike» de cuatro plazas con pinza fija y la iluminación de pistas de esquí proyectados con un coste de más de 9 millones.
[–>[–>[–>Por su parte, desde el Principado, el portavoz del Gobierno, Guillermo Peláez, subrayó este lunes que se nombrará un nuevo director y que el plan de inversiones para el complejo sigue adelante. «Aceptamos la dimisión y ahora habrá que nombrar a un nuevo director», comentó el portavoz, señalando que la designación para el cargo es un proceso «administrativo reglado», sin margen para la discrecionalidad. Sobre la estación, se prevé seguir la «hoja de ruta», con un plan de infraestructuras, de inversiones, de mejora, que en total sumarán 20 millones de euros y que entra ahora en su segunda fase», concluyó Peláez.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Una panorámica amplia de Pajares, tomada desde la suficiente altura, dibuja una realidad compleja en la que conviven señales de avance con muchos interrogantes. Dos son los focos que demandan más atención: el modelo de gestión y las inversiones. En ambos casos, el embrollo es considerable y se puede abordar el análisis tanto desde un optimismo desatado como desde planteamientos escépticos y pesimistas.
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Gestión
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El Principado ya ha comunicado que intentará cubrir la baja dejada por la brusca salida del director de manera ágil. Mientras, queda al frente el director técnico contratado a principios de la pasada campaña invernal para reforzar la seguridad de la estación. Y aquí ya se entra de lleno en un choque de opiniones. Lo que para el Principado significa un avance y un refuerzo efectivo para el día a día del complejo, para la Asociación Nieve y Montaña de Asturias, que engloba a todos los agentes del sector, lo que se hizo fue crear “un puesto innecesario que nunca existió” y con cuya activación se buscaba únicamente “cercar aún más la labor del director”.
[–>[–>[–>El resto del organigrama de mando está integrado por un coordinador de administración, un responsable de instalación deportiva, un coordinador de maquinaria y el responsable de remontes y pistas. Este último puesto es clave para entender muchos de los problemas que afectan a Pajares e incluso la salida del director. Normalmente este cargo debería ejercer las funciones de jefe de explotación, asumiendo el cumplimiento de la ley de transportes por cable. “Todos los problemas en Pajares surgieron a raíz de la incompetencia de la persona nombrada como coordinador de remontes y pistas, agudizada por el enorme número de días de baja que acumula año tras año”, sostienen portavoces de los usuarios y concesionarios de la estación. Las consultoras externas contratadas por el Principado para supervisar el funcionamiento de la estación alertaron también en su momento sobre los problemas para desarrollar las funciones asignadas.
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Denuncia de la Fiscalía
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Las advertencias que el dimitido director de Valgrande-Pajares hizo sobre los problemas en la estación y su derivada en riesgo para la seguridad de usuarios y trabajadores (adelantadas por este diario) quedaron en marzo avaladas, al menos en parte, por la Fiscalía del Principado de Asturias. La acusación pública presentó una denuncia contra el citado jefe de explotación de la estación al apreciar indicios de “un delito contra la seguridad en el trabajo en el desempeño de su actividad profesional”.
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[–>Para cerrar el repaso al convulso ámbito laboral hay que recordar que Valgrande enfrentó recientemente un proceso de estabilización de puestos de trabajo. Actualmente, la plantilla se sitúa en torno a los 55 trabajadores en invierno y los 21 en verano. Los clubes de esquí reclaman «una reorganización de la estación basada en el mérito y la capacidad”.
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El teleférico de Pajares. / A. Velasco
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“Hay puestos que exigen una máxima flexibilidad y agilidad, pero que resulta imposible al ser cubiertos por funcionarios o personal laboral sujetos a unos horarios y condiciones muy rígidas. Por eso, puestos como el área de maquinaria y pistas, el área de taquillas o incluso un retén de operarios de mantenimiento y asistencia los días de temporal deberían ser externalizados. Es el modelo de Fuentes de Invierno que la dota de mucha más flexibilidad para enfrentarse a las complicadas condiciones de la montaña y la variabilidad de las mismas”, explican los mejores conocedores de la estación.
[–>[–>[–>Sobre el modelo de gestión, el presidente del Principado, Adrián Barbón, anunció a principios de año que el Gobierno de Asturias y la Diputación de León ya estudian el modelo jurídico que permitirá articular una gestión conjunta de las cuatro estaciones de la cordillera Cantábrica occidental: Fuentes de Invierno y Valgrande-Pajares, en Asturias, junto a San Isidro y Leitariegos, en León. En esta línea van también los agentes de la nieve.
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Más flexibilidad estructural
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La Asociación Nieve y Montaña de Asturias considera que el principal problema de complejos como Pajares o Fuentes de Invierno es que «funcionan de manera aislada y bajo estructuras administrativas demasiado rígidas para una actividad que exige capacidad de reacción rápida», especialmente durante la temporada invernal. Proponen mantener el control público en Pajares, pero con la creación de dos sociedades públicas territoriales, una asturiana y otra leonesa, encargadas de la explotación diaria de las estaciones de cada comunidad. Por encima se situaría una entidad común denominada “Nieve y Montaña Asturleonesa”, participada al 50% por Asturias y León, que asumiría toda la coordinación estratégica.
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Si el marco de gestión puede parecer un galimatías, el capítulo de inversiones está también enredado en Valgrande. Es una realidad que el Principado ha desarrollado importantes actuaciones en los últimos años, con la nueva telecabina de 9 millones de euros como proyecto estrella. Pero también es cierto que, como denuncian los usuarios, las inversiones de la segunda fase de modernización del complejo llevan tres años de retraso. En este sentido, actualmente se pueden hacer tres divisiones. Para empezar están las obras que recientemente han arrancado, con senderos, miradores y un circuito de esquí de fondo. También es inminente el inicio de construcción del circuito para bicicletas (bikepark). En total, un millón de euros de inversión.
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La nueva fase contempla finalmente, como gran apuesta, un nuevo telesilla de cuatro plazas de pinza fija e iluminación, con una inversión prevista de 9,5 millones de euros. Y aquí es donde confluyen los recelos de los agentes de Valgrande. El proyecto fue diseñado por el ya exdirector hace un lustro, partiendo de una ingeniosa propuesta. Sabedor de que la Unión Europea es cada vez más reacia a subvencionar inversiones en estaciones de esquí en el marco del cambio climático, ideó una ampliación más enfocada hacia el verano, la desestacionalización. De esta forma, unificó el «bikepark» y el futuro telesilla, dándole forma de “telebike”. Este remonte de cuatro plazas se amplió con un soporte para bicicletas para convertir a los ojos de la administración europea una infraestructura de movimiento de esquiadores en una de transporte de ciclistas: de hecho, lo sería de ambos.
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La cuestión es que a estas alturas el proyecto se ha modificado. El circuito de bicicletas que inicialmente debía confluir en la zona del Bayón se ha trasladado al Valle del Sol, lo que lo vincula más directamente con la nueva telecabina inaugurada hace dos años. A esto se suma que el proyecto lleva tres años de retraso y no tiene reserva de crédito en el presupuesto regional. Tampoco hay garantía total de que finalmente lleguen las ayudas europeas comprometidas inicialmente, que deberían cubrir tres cuartas partes de los 9,5 millones de inversión.
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Valgrande afronta uno de los momentos más trascendentes en sus más de 70 años de historia. De la planificación que se realice dependerá que la decana de las estaciones de la Cordillera Cantábrica dé el ansiado salto adelante.
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