ASUS demuestra en Computex 2026 que el monitor ya no es solo una pantalla
ASUS lleva años defendiendo una idea que el mercado lleva tiempo confirmando: el monitor ha dejado de ser un periférico secundario para convertirse en una pieza cada vez más estratégica dentro del escritorio moderno. Durante mucho tiempo bastaba con unas cuantas especificaciones fáciles de entender —más pulgadas, más resolución, quizá algo más de frecuencia de refresco— para sentir que la elección estaba hecha. Pero esa lógica, relativamente simple, hace tiempo que empezó a quedarse corta frente a unas necesidades de uso mucho más complejas y variadas.
Porque también han cambiado nuestras expectativas. Ya no utilizamos una pantalla únicamente para trabajar, jugar o consumir contenido, sino para movernos constantemente entre varias de esas actividades sin apenas transición. Editamos vídeo en el mismo equipo donde jugamos, trabajamos en remoto mientras gestionamos múltiples ventanas, improvisamos espacios de trabajo móviles y, en muchos casos, terminamos pasando más horas delante del monitor que frente a cualquier otro dispositivo tecnológico. La pantalla ha dejado de ser un accesorio para convertirse, quizá más que nunca, en el auténtico centro de gravedad de la experiencia informática.
Y eso es precisamente lo que ASUS parece haber querido poner sobre la mesa en Computex 2026. Porque más allá de la cantidad de modelos anunciados —que no es precisamente pequeña—, la sensación que deja el catálogo presentado por la compañía apunta en otra dirección bastante más interesante: ya no existe un único monitor pensado para todo el mundo. Hay pantallas para competir, para crear, para trabajar, para viajar, para colaborar o incluso para leer durante horas con el menor cansancio visual posible. Y, visto lo presentado este año, cuesta no pensar que el monitor ha entrado en una nueva etapa bastante más ambiciosa de lo que parecía hace apenas unos años.
De los esports al 5K: así evoluciona el monitor gaming
Si hay un territorio donde ASUS parece especialmente decidida a demostrar esa transformación, es el del gaming premium. Porque dentro de todo lo presentado en Computex 2026, probablemente sean los nuevos ROG OLED los que mejor representan esa idea de que un monitor ya no se limita a mostrar imágenes, sino que empieza a convertirse en una herramienta extremadamente especializada, diseñada para responder a necesidades muy concretas. Y el mejor ejemplo de ello lo encontramos en los nuevos ROG Swift OLED PG32UCWM y PG27UCWM.
Ambos modelos representan la gran apuesta de ASUS por una nueva generación de paneles OLED apoyada en la tecnología Tandem RGB OLED y, sobre todo, en una arquitectura RGB Stripe Pixel que busca atacar una de las limitaciones históricas de muchos paneles OLED para escritorio. En términos sencillos, ASUS elimina el subpíxel blanco presente en generaciones anteriores para apostar por una estructura RGB más tradicional, algo que, sobre el papel, permite ganar volumen de color y precisión cromática. La compañía habla de un incremento del 27% frente a paneles WOLED previos, una cifra especialmente interesante en un contexto donde los monitores gaming empiezan a exigir una calidad de imagen cada vez más cercana a la de monitores orientados a creación profesional.
Pero quizá el verdadero atractivo de los PG32UCWM y PG27UCWM no esté únicamente en la calidad de imagen, sino en el intento bastante ambicioso de reconciliar dos mundos que durante años parecían incompatibles. Gracias al llamado Dual Mode, el usuario puede alternar entre resolución 4K a 240 Hz o un modo Full HD a 480 Hz, una combinación que, sinceramente, parece diseñada para quienes un día quieren perderse durante horas en un RPG visualmente espectacular y al siguiente buscan la máxima competitividad posible en un shooter online. Tiempos de respuesta de apenas 0,03 milisegundos, Dolby Vision, cobertura DCI-P3 del 99%, color de 10 bits y conectividad de primer nivel con DisplayPort 2.1a UHBR20 o USB-C de hasta 90 vatios terminan de reforzar la sensación de que ASUS quiere posicionar estos monitores como algo muy cercano a un “todo en uno” del gaming premium.

Claro que el OLED lleva años arrastrando una conversación incómoda que ASUS no parece querer esquivar: el miedo al burn-in. Por eso, la compañía dedica una parte importante de su propuesta a OLED Care Pro, un conjunto de tecnologías de protección reforzadas que incluye Neo Proximity, un sensor de presencia configurable capaz de detectar cuándo el usuario abandona el escritorio para activar mecanismos de protección del panel. También aparece un temporizador de ausencia ajustable y un rediseño energético apoyado en componentes GaNFET para reducir la temperatura interna. ASUS asegura reducciones cercanas al 35% del calor residual en puntos críticos, un detalle técnico que quizá parezca secundario, pero que podría resultar decisivo para quienes todavía observan los monitores OLED con cierta prudencia.
Si los Swift OLED representan el escaparate tecnológico de ASUS, el nuevo ROG Strix OLED XG259QWPG Ace apunta directamente al territorio de los esports profesionales. Y aquí el planteamiento cambia por completo. ASUS habla del primer monitor OLED del mundo diseñado específicamente para competición profesional, una afirmación que ya deja bastante clara la intención del producto. Panel de 24,5 pulgadas, resolución Full HD, Tandem WOLED TrueBlack Glossy, tasa de refresco de 540 Hz y un tiempo de respuesta de apenas 0,02 milisegundos conforman una combinación que parece diseñada para eliminar cualquier posible cuello de botella visual entre el jugador y lo que sucede en pantalla.
Sin embargo, quizá lo más interesante del XG259QWPG Ace no sea la hoja de especificaciones, sino la filosofía detrás de su desarrollo. ASUS asegura haber trabajado junto a organizaciones como BLAST y PGL para recoger comentarios de jugadores profesionales y trasladarlos directamente al diseño del monitor. Eso se traduce en pequeños detalles que, fuera del contexto competitivo, podrían parecer irrelevantes, pero que para un jugador profesional tienen bastante sentido: marcas físicas de referencia en el soporte para reproducir configuraciones exactas, menús Quick OSD simplificados para ajustes rápidos entre partidas o modos de color específicos para facilitar el salto desde antiguos paneles TN hacia OLED. Porque en los esports, al final, el monitor no es simplemente una pantalla: es casi una herramienta de precisión.
En una posición bastante interesante dentro del catálogo aparece también el ROG Strix OLED XG32UQWMS, un modelo que parece construido precisamente para quienes se mueven constantemente entre jugar y crear. Sobre el papel comparte buena parte del ADN gaming de ASUS —panel Tandem WOLED TrueBlack Glossy, resolución 4K, modo dual 4K@240Hz/FHD@480Hz y protección OLED avanzada—, pero la compañía insiste especialmente en sus capacidades para edición de foto y vídeo. El soporte DCI-P3 del 99,5%, la precisión Delta E<2 y las certificaciones HDR apuntan a una idea que aparece repetidamente en Computex 2026: las fronteras entre monitor gaming y monitor creativo empiezan a desdibujarse a bastante velocidad.

Algo parecido ocurre con el ROG Strix 5K XG27JCEG, probablemente uno de los modelos más curiosos de toda la presentación. Porque ASUS toma un panel claramente orientado a productividad —5.120 x 2.880 píxeles, 218 ppi y una nitidez que promete resultar espectacular para trabajo creativo— y decide convertirlo también en un monitor competitivo gracias a Frame Rate Boost. El sistema permite alternar entre un modo 5K a 80 Hz y otro QHD a 320 Hz, algo que convierte al monitor en una suerte de criatura híbrida entre estación de trabajo y pantalla gaming de altas prestaciones. Añadidos como el KVM integrado, el USB-C o las funciones ROG Gaming AI terminan de completar un producto especialmente difícil de encasillar.
La nueva serie TUF Gaming Series 5, por su parte, aterriza con un enfoque bastante más pragmático, buscando trasladar parte de las innovaciones de las gamas superiores a un segmento más accesible. El VG34WQML5F apuesta por un panel Fast VA curvo 1500R de 34 pulgadas con resolución WQHD, 240 Hz y un interesante sistema de cambio de modo que permite alternar entre WQHD@240Hz y HD@480Hz para escenarios más competitivos. ASUS acompaña el conjunto con DisplayHDR 400, cobertura DCI-P3 del 95%, ELMB y FreeSync Premium, en un monitor claramente pensado para quienes quieren una experiencia inmersiva sin renunciar a cierta ambición competitiva.
El VG27AQML5F, en cambio, apunta de forma mucho más clara al gaming competitivo tradicional. Aquí encontramos un panel Fast IPS QHD de 27 pulgadas capaz de alcanzar 320 Hz con apenas 0,3 milisegundos de tiempo de respuesta, acompañado por ELMB Sync, compatibilidad tanto con G-SYNC como con FreeSync Premium y un conjunto bastante completo de herramientas gaming propias de ASUS, desde retículas hasta medidores FPS o ajustes visuales potenciados por IA. Dicho de otra forma: menos espectacularidad visual y bastante más obsesión por la velocidad.
Todo ello, además, acompañado por el nuevo brazo TUF Gaming Monitor Arm AAS02, un accesorio que quizá no acapare tantos titulares como un panel OLED de cientos de hercios, pero que ayuda a entender bastante bien hacia dónde parece moverse el escritorio moderno. Porque a medida que el monitor gana protagonismo, también crece la importancia de cómo lo colocamos, cuánto espacio ocupa y de qué manera se integra en un entorno donde productividad, juego y entretenimiento conviven cada vez con menos separación.

Cuando el monitor creativo también pisa el acelerador
Pero si el gaming ha sido históricamente el terreno donde más rápido evolucionaban las pantallas, Computex 2026 deja una sensación bastante interesante: esa aceleración tecnológica empieza a trasladarse también al ámbito profesional. Y ASUS parece especialmente decidida a empujar ese cambio con la familia ProArt, una gama que tradicionalmente había estado asociada a fidelidad cromática y precisión visual, pero que ahora también abraza ideas que hasta hace no tanto parecían exclusivas de los monitores gaming premium. El mejor ejemplo de ello es el nuevo ProArt Display OLED PA32USD, un monitor que entra directamente en territorio de referencia gracias a un panel QD-OLED 4K de 31,5 pulgadas capaz de alcanzar hasta 1000 nits de brillo máximo, cobertura DCI-P3 del 99%, color real de 10 bits y calibración de fábrica con una precisión Delta E<1. Sobre el papel, todo apunta a un producto claramente pensado para fotografía profesional, edición de vídeo, posproducción y flujos de trabajo donde cada matiz cromático importa.
Sin embargo, quizá el detalle más llamativo del PA32USD no esté únicamente en la precisión de imagen, sino en la velocidad con la que ASUS quiere redefinir qué entendemos por monitor creativo. Porque hablamos de un panel capaz de alcanzar hasta 240 Hz, una cifra que durante años habría parecido completamente ajena a este segmento. A ello se suma una conectividad especialmente ambiciosa con Thunderbolt 4, DisplayPort 2.1, HDMI 2.1, USB integrado e incluso entradas duales 12G-SDI para señales de vídeo sin compresión, además de compatibilidad con soluciones de calibración profesional como Calman o Light Illusion ColourSpace CMS. La sensación es clara: ASUS no quiere que el monitor profesional sea únicamente preciso, sino también extraordinariamente versátil y preparado para convertirse en el auténtico centro de un estudio moderno.
La propuesta se amplía además con los nuevos ProArt PA279CDV y PA329CDV, modelos de 26,5 y 31,5 pulgadas que trasladan buena parte de la filosofía del PA32USD a un formato algo más aterrizado para perfiles creativos diversos. ASUS mantiene aquí paneles QD-OLED 4K, cobertura DCI-P3 del 99%, color real de 10 bits y calibración de fábrica con Delta E<1.5, acompañados de características especialmente prácticas para el día a día como USB-C con hasta 96 vatios de alimentación, Auto KVM o soporte para conexión en cadena. Más que simples alternativas, parecen una forma bastante inteligente de ampliar el ecosistema ProArt hacia creadores que buscan herramientas serias sin necesidad de dar el salto al modelo más extremo.

ZenScreen: productividad portátil sin complejos
Claro que no toda la productividad ocurre delante de un gran monitor de escritorio, y ASUS parece especialmente consciente de ello. La familia ZenScreen vuelve a aparecer en Computex 2026 con una propuesta cada vez más madura y ambiciosa, pensada para quienes trabajan constantemente entre desplazamientos, reuniones o espacios improvisados. El nuevo ZenScreen OLED MQ14FCKV representa muy bien esa filosofía: un monitor portátil de 14 pulgadas con panel OLED en formato 16:10, resolución 1920 x 1200, cobertura DCI-P3 del 90% y compatibilidad con el estándar Display P3 para integrarse sin fricciones con dispositivos macOS. Todo ello dentro de un cuerpo de menos de 500 gramos y acompañado de alimentación USB-C de hasta 65 vatios, una combinación especialmente atractiva para quienes ya no conciben trabajar cómodamente sin una segunda pantalla.
Todavía más interesante resulta el ZenScreen Duo MB14FCD, probablemente uno de los productos más visuales y conceptualmente atractivos de toda la ofensiva de ASUS. Porque la compañía toma una idea aparentemente sencilla —un monitor portátil— y decide llevarla bastante más lejos mediante una configuración de doble pantalla de 14 pulgadas unidas por una bisagra de 360 grados. El resultado equivale aproximadamente a disponer de un espacio visual cercano al de una pantalla de 20 pulgadas, algo especialmente útil para quienes viven permanentemente rodeados de documentos, hojas de cálculo, herramientas de referencia, videollamadas o múltiples ventanas abiertas al mismo tiempo.
Pero quizá lo más interesante del ZenScreen Duo sea su extraordinaria flexibilidad. Gracias a su bisagra, el monitor puede utilizarse en orientación horizontal, vertical o en tent mode, apoyándose además en soporte integrado, montaje para trípode y rotación automática mediante ASUS DisplayWidget Center. Los puertos USB-C duales con paso de energía y el mini-HDMI terminan de reforzar una propuesta que parece diseñada para algo muy concreto: convertir cualquier mesa improvisada —una cafetería, un aeropuerto o una habitación de hotel— en un entorno de trabajo sorprendentemente competente.
Y entre todas las propuestas de ASUS, probablemente el ZenScreen Color ePaper MP13UC sea uno de esos productos que más invitan a detenerse unos minutos. Porque cuestiona directamente qué entendemos hoy por monitor portátil. ASUS apuesta aquí por una pantalla color ePaper de 13,3 pulgadas con resolución 3200 x 2400, densidad de 300 ppi y capacidad para mostrar más de 4.000 colores, acompañada además por una tasa de refresco de 35 Hz para mejorar fluidez respecto al ePaper tradicional. La ausencia total de luz azul y parpadeo, junto a la tecnología Ghosting-Free, apunta claramente a escenarios de lectura prolongada, documentación extensa o estudio intensivo. Además, el soporte ZenScreen ATS01D añade ajustes ergonómicos completos y una movilidad especialmente cuidada, reforzando la sensación de estar ante una propuesta diferente, casi experimental, pero extraordinariamente interesante.

La oficina híbrida también encuentra nuevas pantallas
Si algo ha cambiado profundamente durante los últimos años, es la forma en la que trabajamos frente a un monitor. ASUS parece asumirlo con bastante claridad en los nuevos BE34WCGNK y BE27ACGNK, dos propuestas claramente orientadas a ese espacio híbrido donde oficina, teletrabajo y colaboración remota ya no son escenarios separados, sino parte de una misma rutina. El gran protagonista aquí es el BE34WCGNK, un ultrapanorámico curvo de 34 pulgadas con resolución WQHD pensado para convertirse en un auténtico centro de productividad. ASUS combina un panel de 120 Hz y cobertura sRGB del 99% con webcam integrada de 5 megapíxeles, soporte para Windows Hello, teclas físicas dedicadas para Microsoft Teams, USB-C con hasta 96 vatios de alimentación, RJ45 y funciones de sostenibilidad avanzadas como certificaciones EPEAT Gold y Climate+. Más que un simple monitor de oficina, la sensación es la de un puesto de trabajo prácticamente integrado en una única pantalla.
A su lado, el ASUS BE27ACGNK traslada prácticamente la misma filosofía a un formato más compacto y convencional gracias a un panel IPS QHD de 27 pulgadas. Aquí la idea parece bastante evidente: ofrecer las mismas ventajas para videoconferencia, autenticación segura, conectividad simplificada y trabajo híbrido a quienes no necesitan —o simplemente no tienen espacio para— un monitor ultrapanorámico. Porque quizá una de las conclusiones más interesantes de toda esta ofensiva de ASUS sea precisamente esa: hoy el monitor ya no se adapta únicamente al tipo de contenido que consumimos, sino también a cómo vivimos, trabajamos y nos relacionamos con nuestro escritorio.
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