Casos particulares de absentismo profesional habrá, igual que fraude fiscal en los empresarios y no se puede generalizar
En esta nueva embestida para el poder adquisitivo por culpa de las consecuencias de la guerra en Oriente Medio, el líder de CC OO avisa: «Los salarios no pueden pagar el pago, como sucedió con la de Ucrania». Pero no está fácil. Unai Sordo admite que no hay «ni un mínimo de suelo común» con la CEOE ahora mismo para reabrir el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva y fijar una propuesta de subida de sueldos en el nuevo trienio, que el sindicato sitúa entre el 4% y el 7%. «La patronal se ha empecinado en hablar solo de absentismo», critica, con otro mensaje muy claro a los discursos de «demonización» de demonización de las bajas. «Va a contar con la oposición radical de CC OO», afirma.
[–>[–>[–>—Da la sensación que el movimiento sindical vuelve con fuerza a la calle.
[–> [–>[–>—La clase trabajadora percibe que la situación económica que se le dice que es buena en términos macroeconómicos no se acaba de trasladar a los salarios y los bolsillo. Es razonable que se incremente la conflictividad en aquellos convenios colectivos donde las ofertas de la patronal son raquíticas, cuando sabemos que los beneficios de las empresas están en récords. Al menos en CCOO, sí hay una voluntad de recuperar el lema de «salario o conflicto», sobre todo por el riesgo de un nuevo pico de la inflación producto de la situación global. Los sueldos no pueden volver a pagar el pato de la guerra de Oriente Medio, como sucedió con la de Ucrania.
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—¿Habrá que tomar más medidas públicas de apoyo?
[–>[–>[–>—Habrá que tomarlas. Además de las primeras para reducir el coste de los combustibles, hay que ir a medidas que palíen el efecto de los precios sobre las familias. Nosotros solicitamos una transferencia directa de al menos 300 euros a los hogares que estén por debajo de la renta media. Se puede hacer con un impuesto negativo en el IRPF.
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—¿La CEOE les respondió a la petición de fijar día y hora para abordar el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva?
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[–>—No. CEOE se está moviendo en parámetros muy distintos y hace una lectura diferente del momento. Con la guerra de Ucrania ya vimos lo que puede ocurrir con la actitud de las empresas: repercuten los costes energéticos y de las materias primas, salvaguardan sus márgenes y se incrementan los precios. Este escenario no puede repetirse. La respuesta debe ser más equilibrada y solo cabe un acuerdo salarial potente de entre el 4% y el 7%. Y, aun así, sería insuficiente para hacer frente al incremento brutal de los precios de la vivienda, que está distorsionando la economía de muchas familias que no llegan a fin de mes por culpa del alquiler o la hipoteca.
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—¿Hay más distancia que nunca con la patronal?
[–>[–>[–>—Es que no hay en este momento ni un mínimo suelo común. La patronal se ha empecinado en hablar solo de absentismo. En una opinión muy sesgada y errónea de las incapacidades temporales, que no se pueden equiparar a lo que es el absentismo. Sería muy bueno tener un marco global que diera estabilidad a la negociación de los convenios colectivos. Y si CEOE no está en esa voluntad, preveo un incremento de la conflictividad.
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—Es evidente que detrás del incremento de las bajas hay muchas causas. ¿Cuál cree que es la principal?
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—Hay una muy relevante, que destaca: el deterioro de los tiempos de atención primaria, especializada y diagnóstica, con un efecto directo en la duración y el número de bajas. Además, la edad media de la población trabajadora está creciendo. Hay muchos ritmos de trabajo insostenibles, muchas dificultades para desconectar y compatibilizar vida laboral y personal, lo que está derivando en bajas de carácter psicológico. Las empresas tienen un gran déficit en prevención de riesgos laborales. El 35% de los accidentes laborales en nuestro país se producen por causas que no están diagnosticadas en el plan de prevención de las empresas. Y quien más lo sufre son los trabajadores. No vamos a aceptar una narrativa que venga a decir que existe un abuso y un fraude generalizado. A ese juego no vamos a jugar.
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—¿No cree que existan casos de lo que llaman «absentismo profesional»?
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—Casos particulares habrá, igual que hay fraude fiscal en los empresarios. Y a mí no se me ocurre generalizar. Todo el mundo puede conocer algún caso, pero es la anécdota. Las personas trabajadoras, cuando están de baja, es porque un facultativo les ha dado una baja y hay causas. Donde haya una fraude, que se persiga, pero generalizar con un uso fraudulento es una absoluta irresponsabilidad.
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—¿Está al tanto del plan que la Xunta ha puesto en marcha en Galicia para reducirlas?
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—Ahonda en la demonización de la baja. Instar a las mutuas a que acorten el tiempo de recuperación, como si esos tiempos se dieran al tuntún, es una irresponsabilidad. De hecho, muchas veces en las mutuas se presiona en exceso a la gente para coger el alta antes de tiempo. Un trabajador no tiene que estar de baja ni un día más ni un día menos de los estrictamente necesarios. Todo lo que sea ahondar en ese discurso de demonización de la baja, que habla de «bajistas» profesionales o que esto es la casa de Tócame Roque va a contar con la oposición radical de CC OO.
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El secretario general de CC OO, Unai Sordo. / FDV
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«No vamos a aceptar una narrativa que venga a decir que existe un abuso y un fraude generalizado en las bajas. A ese juego no vamos a jugar»
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—¿La situación de la vivienda es ahora mismo un problema más grave que los salarios?
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—Sí, sí, sí. Los salarios, en términos nominales e, incluso, reales, están creciendo. Es verdad que no en todas las franjas y que hay alrededor de 10 millones de personas que los tienen estancados. Pero el incremento de los precios de la vivienda del 10%-12% se come totalmente esa subida. Es el principal problema social de España y cada vez queda más claro que también es un gran problema económico. En CCOO ya dijimos hace tiempo que el precio de acceso a la vivienda va a acabar siendo un cepo sobre el desarrollo económico y no va a tardar mucho. Hacen falta políticas mucho más valientes, coordinadas entre administraciones y de mayor calado para reducir el precio drásticamente.
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—Habla de medidas «valientes». También le he escuchado pedir en alguna ocasión que fueran «audaces». ¿Cómo?
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—Porque hay que hacer muchas cosas y a la vez. Desde hace cinco o seis décadas se ha construido una política pensada en mantener precios artificialmente altos de un bien que se consideraba como de ahorro, de inversión, de especulación. Y esto estalló porque es incompatible con el acceso a la vivienda de una población que llega a los 50 millones de habitantes. Había previsiones de que España estaría en el 2025 por debajo de los 40 millones y estamos llegando a los 50. Hay que promover al menos dos millones de viviendas asequibles en diez años. Hay que movilizar vivienda vacía combinando la penalización fiscal con la promoción de programas públicos con precios asequibles al inquilino y garantías al propietario, como el cobro del alquiler o el buen estado de la vivienda. Hay que evitar la compra especulativa, que fondos buitre y grandes propietarios acaparen viviendas; y restringir severamente el uso para vivienda turística, al menos en las zonas tensionadas. Mientras tanto, se deben limitar los precios de los alquileres para que nadie tenga que dedicar más de un 30% de sus ingresos a pagarlo.
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—¿Aunque eso implique un recorte de la oferta disponible, como sucede en algunas zonas?
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—Es que no creo que tenga que conllevar que la oferta se reduzca. No creo que nadie cierre una casa porque no quiere cobrar 1.000 y prefiere cobrar cero. Económicamente no es muy sostenible.
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Unai Sordo. / FDV
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—¿La batalla por la reducción de jornada está perdida?
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—No, y, de hecho, creo que está ganada. Es cuestión de tiempo porque va a haber una realidad productiva. En este momento no hay una mayoría parlamentaria, lo que nos tiene que llevar a forzar esa reivindicación en el marco de la negociación colectiva. Eso no significa que renunciemos en esta legislatura y en el futuro a plantearlo como un proyecto de ley. Hay que encontrar el momento político oportuno.
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—¿Qué le diría a un pequeño comerciante al que el negocio no le da para asumir la reducción de jornada con otro contrato y la tendencia del sector a abrir durante más tiempo?
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—Se está demostrando que un comercio o un establecimiento de hostelería no debería basarse en estar abierto horas y horas.
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«No renunciamos a la reducción de jornada en esta legislatura»
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—Pero lo están.
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—Veo la tendencia inversa. En todo caso, un pequeño comerciante o una mediana empresa tienen que regirse por una legislación razonable. Se preveían los siete males de Egipto con la subida del SMI y no se ha destruido empleo entre las pequeñas empresas y los autónomos. Todo lo contrario. Habría un tiempo de adaptación porque, efectivamente, hablamos de un incremento del coste por hora trabajada, pero incluso los comercios y la hostelería del futuro no se va a rentabilizar por situaciones de precariedad de sus trabajadores. Ya existen provincias donde las jornadas en comercio textil o de alimentación están en esos umbrales de 7 horas y media y no dejan de abrir ni de dar dividendo a sus dueños.
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