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dos nietos se querellan contra sus tías

dos nietos se querellan contra sus tías
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  • Publishedjunio 9, 2026



El familia reyzabal ha vuelto, en las últimas semanas, a primer plano judicial más de dos décadas después de aparecer en los titulares de la fuego y colapso de la torre windsorel edificio que simbolizó durante años su poder económico en Madrid.

Ahora, olivia y Javier Reyzabal Roignietos del empresario Florentino Reyzábal Larrouye hijos del difunto Javier Reyzabalhan presentado un queja contra varias de sus tías por presuntos delitos de malversaciónestafa y administración injusta.

Todo ello, en relación con el distribución de la herencia familiar. Sea como fuere, una historia marcada por la poderdivisiones internas y una larga secuencia de episodios trágicos que han sacudido los cimientos de una de las sagas más poderosas del país.

Él conflicto tiene su origen en el patrimonio levantado por Julián Reyzabal Delgadoel patriarca que abrió el camino en los negocios desde la posguerra y acabó construyendo una de las dinastías empresariales más conocidas de Madrid.

Javier Reyzabal Roig, en una fotografía en su LinkedIn.

Javier Reyzabal Roig, en una fotografía en su LinkedIn.

Julián Reyzábal Delgado fue el fundador de la saga y el gran promotor de la riqueza familiar.

Viniendo de un origen humildesupo aprovechar las oportunidades de crecimiento urbanístico y económico de Madrid para adentrarse en el negocio inmobiliario y del ocio, dos sectores que acabarían definiendo la identidad pública de los Reyzábal.

Su carrera representa el modelo de emprendedor autodidacta que, desde posiciones modestas, fue acumulando capital, terrenos y participaciones en activos estratégicos.

Con el tiempo, el apellido Reyzábal quedó vinculado a un entramado de empresas y propiedades que llegarían a tener una presencia destacada en la capital.

Entre sus bienes se encontraban edificios de oficinassalas de cine y participaciones en inmuebles de alto valor, así como negocios relacionados con el entretenimiento y la explotación comercial de espacios urbanos.

Este crecimiento convirtió a la familia en una de las más visibles del sector patrimonial madrileño. La ampliación no estuvo exenta de polémica..

La complejidad en la gestión de los activos, que en una primera etapa consolidó el poder económico de la saga, acabó alimentando tensiones sobre la sucesióncontrol empresarial y distribución de beneficios.

Los siete herederos

Siendo adolescente, Julián se mudó a Bilbao, donde comenzó a trabajar como botones pero pronto inició sus contactos en el mundo del cine, trabajando también en la reventa de entradas para ganar dinero con el que financiar sus estudios posteriores de cine. Contabilidad.

Allí conoció a la que más tarde se convertiría en su esposa, Milagros Larrouy OriveHija de una familia acomodada de la ciudad. Julián y Milagros llegaron desde Bilbao a Madrid en 1930.

Olivia Reyzábal Roig, la otra hija de Javier Reyzábal.

Olivia Reyzábal Roig, la otra hija de Javier Reyzábal.

Juntos tuvieron siete hijos: florentino, Jesús, José María, Eduardo, juliano, milagros y Fortunato -cinco de sus 7 hijos ya han muerto-.

La pareja empezó a trabajar en una distribuidora de películas, SABIOque fue la semilla de su vasta fortuna.

Durante la vida del patriarca, la carga de la gestión recayó en diferentes figuras de la familia, con Florentino entre los nombres más visibles en la administración de activos.

A la muerte de Julián, el legado pasó a una nueva etapa en la que los hijos y, posteriormente, los nietos, se movieron entre estructuras corporativas heredadas, pactos familiares y discrepancias sobre el valor y destino de las mercancías.

Con el paso de los años, parte de la fortuna se fragmentó en múltiples empresas y participaciones.

Esta dispersión patrimonial, habitual en las sagas de familias numerosas, se hacía especialmente delicada cuando la familia había desacuerdos personales y legales sobre el control de lo heredado. La actual denuncia responde precisamente a esa tensión acumulada durante décadas.

La denuncia actual

Olivia y Javier Reyzábal Roig, nietos de Florentino Reyzábal Larrouy, han presentado una denuncia contra sus tías Blanco y Mónica Reyzabal Gómezasí como contra Andrés Sastre Muñozmarido de la primera.

Se les acusa de presuntos delitos de apropiación indebida, estafa agravada, insolvencia punible y falsificación documental en relación con la distribución del patrimonio familiar.

La denuncia, presentada el 25 de mayo ante los juzgados de Madrid, sostiene que Los hijos de Javier Reyzábal fueron privados de una parte sustancial de la herencia ocultando bienes y manipulando el valor real de los bienes pertenecientes al clan.

Según los denunciantes, el daño económico excede 20 millones de euros.

Javier Reyzábal, hijo del expresidente del Asón inmobiliariamurió en mayo de 2012. Estaba casado con Ángela Roighija del empresario valenciano y expresidente del Valencia CF Francisco Roig, y sobrina de Juan Roig, propietario de Mercadona.

Cuando murió, sus hijos eran menorespor lo que la gestión de la herencia quedó en manos del patriarca, Florentino Reyzábal, albacea y contador designadodisidente.

La denuncia -aún pendiente de admisión a trámite- señala que fue entonces cuando Florentino Reyzábal habría puesto en marcha una estrategia para «ocultar bienes y derechos«pertenecientes a su hijo Javier, especialmente los ubicados en el extranjero.

Todo ello, con el objetivo de beneficiar a sus hijas Blanca y Mónica. La viuda de Javier, Ángela Roig, ya había iniciado una procedimiento judicial contra su suegro por una disputa similar relacionada con bienes familiares en México.

Ese enfrentamiento terminó con un acuerdo extrajudicial lo que permitió poner fin a las discrepancias.

Sin embargo, según el documento presentado ahora, lejos de restablecerse la normalidad, Florentino Reyzábal y sus hijas habrían continuado con un «operación destinada a ocultar gran parte de sus activos«, desviándolos hacia el patrimonio de Blanca y Mónica y perjudicando así los derechos hereditarios de los nietos.

Como prueba, los denunciantes aportan una agenda manuscrita atribuida a Blanca Reyzábal que, según la acusación, Contendría notas que mostrarían la estrategia para apropiarse de ciertos activos..

La defensa de Olivia y Javier sostiene que su abuelo logró hacerse con una herencia estimado en unos 200 millones de eurosincrementadas también por las herencias recibidas tras la muerte de familiares directos sin descendencia, como su hijo Íñigo o su hermano Julián.

El apellido Reyzábal pasó a asociarse a algunas de las propiedades más conocidas de Madrid. Entre ellos destacan Castellana 15el edificio vinculado a Mutua Madrileña y la participación del 20% en Torre Picassohoy en manos de AmancioOrtega (90).

También tuvieron relación con los cines. Palacio de PrensaCallao, PrincesaLuchana, Carlos III y bilbaoespacios que durante décadas formaron parte del paisaje cultural y comercial de la ciudad.

La familia representó una forma de hacer negocios que unía suelo urbano e ingresos inmobiliarios. El Madrid cambió con ellos, y cambiaron con el madridaprovechando las transformaciones de la ciudad para convertir inmuebles en activos de enorme valor.

Uno de los episodios más recordados vinculados a estas propiedades fue el del Carpa de cine bilbaocuya caída en noviembre de 1995 provocó la muerte de seis personas y doce heridos que esperaban ver Una monja cuidadosa.

Aquel acontecimiento quedó ligado para siempre a la historia pública del apellido, como una de las tragedias más dolorosas relacionadas con la familia y sus negocios.

Torre Windsor

Pero la desgracia más persistente en la memoria colectiva sigue siendo la del torre windsor.

El edificio, considerado durante años la joya de la corona del patrimonio empresarial de los Reyzábal, se incendió y fue destruido en un episodio que marcó a toda la familia y también a la ciudad.

El edificio Windsor.

Su desaparición significó El fin de una época de esplendor inmobiliario. y durante mucho tiempo alimentó el aura de desgracia que envuelve a la saga.

La Torre Windsor fue un emblema del éxito acumulado por varias generaciones y un punto de referencia dentro del mapa financiero y urbano de Madrid.

el patriarca Julián Reyzábal Murió en 1978, a los 76 años, sin presenciar cómo el edificio más simbólico de su imperio, adquirido dos décadas antes al Banco Central, ardía hasta quedar reducido a escombros.

El negocio más relevante de la familia llegaría años después, en 2006cuando los herederos vendieron el terreno resultante del incendio para permitir, entre otras actuaciones urbanísticas, la ampliación de El Corte Inglés de Castellana.

La operación, valorada en 500 millones de eurosTuvo que distribuirse entre los descendientes del fundador y se convirtió en el origen de varias disputas internas que marcaron el futuro del clan.

Los Reyzábal y la muerte

En otro orden de cosas, los -maltrechos- salud Siempre ha golpeado con especial crueldad a la familia Reyzábal. La saga ha sufrido varios muertes especialmente dolorosas a lo largo de las últimas décadas.

Entre los más recientes y destacados se encuentra el de Ana Reyzabal RusDe 14 años, murió en 2020 en un accidente de piragua en el río Cares, un golpe que reabrió la historia de una saga muy castigada por la tragedia familiar.

A esta pérdida se suman otras pérdidas muy significativas dentro del núcleo familiar: Fortunato Reyzabalque murió a los 42 años tras un infarto durante una cacería; Eduardo ReyzabalMurió a la edad de 45 años debido a un cáncer de laringe.

Merece mención aparte Jesús Reyzábalmurió a los 69 años; y Julián ReyzábalMurió a los 78 años tras una larga enfermedad.

En conjunto, estas muertes han alimentado la idea de una familia poderosa, pero marcada por una sucesión de pérdidas difíciles de aceptar.



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