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España ya es el país desarrollado en el que más se ha incrementado la deuda pública desde la gran crisis financiera

España ya es el país desarrollado en el que más se ha incrementado la deuda pública desde la gran crisis financiera
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  • Publishedmayo 27, 2026




La deuda de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) alcanzará este año el 85% del PIB, su nivel más alto desde 2021 y dos puntos por encima del 83% en el que se mantuvo durante los últimos dos años y 39 puntos superior al registrado en 2007, antes de la crisis financiera global. Y en este contexto de agujero cada vez más profundo de las finanzas públicas, España lidera el ranking de la OCDE entre los países que más han aumentado la deuda pública hasta 2024, último año con datos oficiales y comparables, aunque en términos porcentuales su nivel en ese último año se sitúa en la media del organismo, en el 109% del PIB.

Así lo confirma la OCDE en su informe sobre el restablecimiento de las finanzas públicas, sobre el que muestra su preocupación por los actuales «modestos esfuerzos» que realizan los países miembros para reducir los números rojos, teniendo en cuenta «los complicados retos que afrontan a medio y largo plazo». A partir de las políticas previstas por estos Estados, más de la mitad de los miembros de la organización prevén aumentar aún más su déficit primario en el período 2023-2027, con una mejora global que apenas apunta al 0,5% del PIB, que los analistas del estudio consideran «insignificante», que los autores del informe comparan con la reducción del 5,1% del PIB que se logró en el período de 2010 a 2015.

Sólo tres países tienen programados ajustes de su déficit primario (el saldo de ingresos y gastos de las administraciones públicas sin tener en cuenta los intereses que deben pagarse por la deuda) superiores al 2% del PIB en 2023-2027: Italia (5,1%), República Checa (2,5%) y Japón (2,3%). España prevé reducirla un 1,2% del PIB, un esfuerzo superior a la media de la OCDE, pero muy inferior al que llevó a cabo entre 2010 y 2015 (5,3% del PIB) después de que su deuda pública se disparara por los efectos de la crisis financiera.

En 2025, la deuda de los gobiernos de los países de la OCDE alcanzó los 17 billones de dólares (14,67 billones de euros, según el tipo de cambio actual) y las estimaciones apuntan a que este año crecerá un billón más, hasta los 18 billones de dólares (15,53 billones de euros). El aumento del endeudamiento durante este tiempo se explica por los recursos destinados a refinanciar la deuda existente. La OCDE concluyó que las necesidades de refinanciamiento alcanzaron los 13,5 billones de dólares el año pasado y se espera que alcancen los 14,5 billones de dólares este año. Por su parte, las necesidades de deuda neta se mantuvieron estables en 3,5 billones de dólares, pero se espera que en 2026 alcancen el nivel más alto desde 2020.

España ha aumentado su deuda en 67 puntos del PIB desde el año anterior a la gran crisis de 2008, muy por encima de otros países desarrollados como Estados Unidos (59 puntos más, hasta el 123%), Japón (59 puntos, hasta el 212%), Francia (59 puntos, hasta el 117%) y Grecia (55 puntos, hasta el 170%). Alemania (64%), México (62%) y Chile (46%) tuvieron un crecimiento promedio. En cambio, la deuda pública se redujo en ese mismo período en 11 puntos del PIB en Israel (hasta el 68%), en seis puntos en Suiza (hasta el 4%), en tres puntos en Alemania (hasta el 63%) y en dos puntos en Suecia (hasta el 46%) y en los Países Bajos (hasta el 48%).

Esta situación de excesivo endeudamiento ha disparado las alertas de la OCDE, que alerta de que los gobiernos se enfrentan a «presiones fiscales crecientes para cubrir el gasto social y sanitario», en una situación de descenso demográfico por el envejecimiento de la población, que han elevado las partidas de gasto público en casi cuatro puntos -del 39,7% del PIB de media al 43,1% en 2023-, con una evolución negativa que puede convertirse en un problema «estructural».

Además, la creciente obligación de aumentar el gasto en defensa, especialmente para los miembros de la OTAN, que se han comprometido a aumentar su gasto hasta al menos el 3,5% del PIB, y la obligación de renovar la infraestructura, las redes y la digitalización, podrían añadir un 1,5% más del PIB al gasto adicional. La OCDE también señala que los costes de endeudamiento siguen siendo elevados, como consecuencia de la subida de los tipos de interés que siguió a la crisis inflacionaria de 2022. Esta situación afecta, sobre todo, a la deuda a largo plazo.



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