La obesidad y el deporte de alto impacto aumentan el riesgo de sufrir artrosis en adultos jóvenes
La artrosis es una de las enfermedades más prevalentes, sobre todo a partir de los 65 años, dado que afecta al 80% de los séniors. Pero cada vez hay más diagnósticos en adultos jóvenes, de entre 30 y 40 años, debido al incremento de la obesidad y de la práctica de deporte de alto impacto. Si se hiciera el ejercicio abstracto de reducir la sociedad a dos grupos, podría dividirse, hoy día, entre los que practican ejercicio con alta frecuencia, por un lado, y los que lo rehúyen y están afectados de sobrepeso, por otro. Y a ambos colectivos pueden sufrir artrosis, que es una enfermedad crónica y degenerativa que causa un desgaste progresivo del cartílago que recubre los huesos de las articulaciones y que produce dolor, rigidez y pérdida de movimiento.
[–>[–>[–>No hay estudios que midan la prevalencia en adultos jóvenes, dado que la definición clásica de artrosis siempre ha considerado la enfermedad a partir de los 40 años, pero los especialistas avisan de un incremento de casos tempranos, con una incidencia aproximada de entre el 10% y el 20% en la población entre los 30 y los 40 años.
[–> [–>[–>«La artrosis es una de las patologías articulares más prevalentes en nuestro país y afecta a uno de cada tres españoles mayores de 40 años, unos siete millones de personas. Aunque siempre ha estado vinculada a la tercera edad, al ser una patología degenerativa, en los últimos años vemos cada vez más casos menores de esa edad», explica Francisco Castro, jefe de Reumatología del Centro Médico Teknon en Barcelona.
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El primer motivo del incremento de diagnósticos en adultos jóvenes es el aumento de la detección temprana, debido a que cada vez se consulta más cualquier dolencia y que las técnicas de imagen modernas, como la resonancia, permiten detectar mejor la degeneración del cartílago que otras técnicas. A esta situación hay que añadir la predisposición genética, porque es una enfermedad de carácter hereditario en entre el 35% y el 65% de los casos. Y si un adulto joven tiene varios antecedentes en su familia, tiene más papeletas para padecer la enfermedad. También es más prevalente entre mujeres que en hombres, por causas hormonales y genéticas.
[–>[–>[–>Una persona con obesidad tiene casi siete veces más posibilidades de sufrir artrosis, por el sobrepeso y la inflamación
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Obesidad
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Pero, más allá de la ‘herencia’, según la Sociedad Española de Radiología, una persona con obesidad tiene casi siete veces más posibilidades de sufrir artrosis, por un doble motivo. El sobrepeso incrementa la sobrecarga en articulaciones como cadera y rodilla, lo que provoca un mayor desgaste. Y, al mismo tiempo, la obesidad provoca un estado inflamatorio que favorece la aparición de artrosis también en articulaciones que no son de carga, como las manos o las cervicales. Y la obesidad es una de las epidemias de las sociedades actuales.
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Por otro lado, otro factor de riesgo en jóvenes es el deporte de alto impacto. Así, un 30% de los deportistas de élite sufren artrosis a lo largo de su carrera deportiva, según la Fundación Internacional de la Artrosis y el Comité Olímpico Español (COE). Por ejemplo, el 29% de los futbolistas de élite sufren artrosis de rodilla, frente al 3% de los no profesionales. Paradójicamente, el deporte es bueno para prevenir y minimizar la artrosis, pero una práctica deportiva moderada y que no sea de contacto o con sobrecarga repetitiva en ciertas articulaciones.
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[–>Para prevenir la artrosis hay que hacer deporte con moderación y ejercicios que fortalezcan la musculatura, pero sin llevarlo al límite profesional o de aficionado muy intensivo
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Sin embargo, actualmente, muchas personas practican deporte de alta intensidad o de forma intensiva como correr, boxeo, tenis o esquí, lo que incrementa el riesgo de padecer artrosis por un doble motivo. Por un lado, por la sobrecarga repetitiva sobre una misma articulación y, por otro, porque en pequeños traumatismos pueden aparecer la deformación y la artrosis. «Lo importante a la hora de prevenir la artrosis es hacer deporte con moderación y ejercicios que fortalezcan la musculatura, lo que protege la articulación, pero sin llevarlo al límite profesional o de aficionado muy intensivo», indica José María Álvaro-Gracia, jefe de reumatología del Hospital Gregorio Marañón.
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El deporte
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«Los mejores ejercicios para prevenir la artrosis son los que no implican impacto, como nadar, la elíptica o entrenar en el gimnasio ciertos grupos musculares, porque está demostrado que perder un 10% de peso puede mejorar hasta un 50% el dolor de las articulaciones de carga», añade el doctor Castro.
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Francisco Castro, jefe de Reumatología del Centro Médico Teknon, con una radiografía de un paciente con artrosis / Elisenda Pons / EPC
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Asimismo, existen ciertos trabajos que fuerzan de manera repetitiva una articulación o varias, durante mucho tiempo, y que también pueden favorecer la aparición de la enfermedad de forma temprana. Son actividades que someten a las articulaciones a vibraciones mecánicas o golpes trasmitidos por algunas máquinas, como martillos neumáticos, pistolas de sellado, clavadoras, etcétera. También hay casos de artrosis temprana en los dedos de costureras o pianistas.
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El abordaje de la artrosis precoz debe ser individualizado y teniendo en cuenta los factores de riesgo de cada persona
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Por tanto, como las causas que dan lugar a la enfermedad son diferentes –debido a su posible origen genético, postraumático, mecánico o metabólico–, el abordaje de la artrosis precoz debe ser «individualizado y teniendo en cuenta los factores de riesgo» de cada persona, según el doctor Castro. El motivo es que no hay tratamientos contra la artrosis efectivos al cien por cien, salvo la cirugía de recambio articular, pero «conocer qué tipo de artrosis padece el paciente puede ayudar a ralentizar la enfermedad, especialmente en las fases más iniciales».
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Abordaje
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En este sentido, conviene tener en cuenta que el problema de abordaje radica en que la artrosis, tradicionalmente, se ha tratado como una única enfermedad, por lo que no se han encontrado tratamientos efectivos -ni suplementos- que frenen el conjunto de las diferentes causas y manifestaciones de la enfermedad. De ahí que, de forma genérica, se aplican terapias sintomáticas, es decir, contra el dolor y la inflamación y cuando la evolución dificulta mucho la vida diaria del paciente, se recomienda la cirugía.
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Las investigaciones en marcha podrían aflorar tratamientos que frenen la degradación del cartílago en un futuro inmediato
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Pero «el futuro de la investigación pasa por subdividir y clasificar a los pacientes según la artrosis que sufran, buscando una medicina personalizada«, apunta Castro. De hecho, en la actualidad existen algunos tratamientos, como ciertos fármacos o la infiltración de plasma o ácido hialurónico, que no se consideran el tratamiento estándar, para todo el mundo, pero sí dan solución a ciertos pacientes, en casos concretos.
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Los especialistas se muestran optimistas. «Es muy probable que en los próximos cinco años empecemos a disponer de tratamientos biológicos que permitan frenar algunos mecanismos de degradación del cartílago. Se está investigando mucho y podríamos tener mejores herramientas», vaticina Álvaro-Gracia.
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