La SEPI afirma que tardó casi un año en advertir un conflicto de interés en la fusión de Indra y Escribano
Bolas fuera. Tanto la presidenta de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Belén Gualda, como el jefe de la oficina económica de Moncloa, Manuel de la Rocha, no han aclarado de manera firme y clara toda la información y actuaciones derivadas de todo … que ha rodeado la polémica potencial operación de compra de la empresa familiar Escribano por parte de Indra. Así, durante su comparecencia ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional, Gualda admitió hoy que el organismo que dirige no pudo comprobar hasta marzo de 2026 la magnitud del conflicto de intereses que supuso la integración entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). Fue en ese momento cuando la SEPI trasladó su preocupación a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) sobre la influencia de ese conflicto en una operación que se había producido hacía prácticamente un año, en abril de 2025. En ese momento, Ángel Escribano sólo llevaba tres meses en el cargo.
La presidenta del organismo estatal -que es el principal accionista de Indra con un 28% del capital- ha explicado que acabó parando la operación corporativa entre Indra y EM&E al considerar insuficientes las medidas adoptadas para aislar el conflicto de intereses derivado del cargo de Ángel Escribano, entonces presidente de la compañía de tecnología y defensa.
Durante su comparecencia, reconoció que apoyó inicialmente el «encaje estratégico» de esta potencial operación, postura que fue expresada por los directivos designados por el Estado en una reunión celebrada en diciembre de 2025. Sin embargo, posteriormente el análisis técnico y jurídico del holding público concluyó que el conflicto de intereses seguía influyendo de manera relevante en el proceso.
«A pesar de las medidas puestas en marcha, como la comisión ‘ad hoc’, la influencia determinante que estaba teniendo el conflicto en el análisis de la operación hacía necesario aclararla», explicó, para luego señalar que entendía que el trabajo realizado por ese órgano en concreto «no había sido suficiente para evaluar el conflicto de intereses que estaba pendiente en el proceso de toma de decisiones», por lo que trasladó su preocupación a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en marzo.
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