La surrealista escena durante el himno nacional que sacó la risa a los jugadores de la Selección antes del partido con Perú
La velada amistosa entre España Y Perú En puebla Dejó una postal inesperada antes de que rodara el balón. Más allá del 3-1 de la selección luis de la fuenteLa atención se centró durante unos minutos en el himno español, que se convirtió involuntariamente en protagonista del Estadio Cuauhtémoc.
Lo que debería haber sido el protocolo habitual antes de una reunión internacional dio lugar a una escena tan insólita que fue comentada en internet.
Cuando fue el turno de Marcha realLa organización mexicana lanzó por megafonía una versión extendida del himno, muy distinta a la taquigrafía a la que están acostumbrados jugadores y aficionados durante los partidos de selecciones.
La melodía duró más de dos minutos, muy por encima de los 60 segundos que suelen durar las competiciones y amistosos de la FIFA.
En el terreno de juego, las cámaras captaron de inmediato las reacciones. Los futbolistas españoles aguantaron, pero no pudieron evitar intercambiar miradas de sorpresa y algunas sonrisas ahogadas mientras el himno seguía sonando sin señales de detenerse.
El propio narrador ETC Destacó en directo lo que estaba sucediendo y señaló que se escuchaba «el himno nacional de España, que se interpretó en su versión larga».
En las gradas la situación se vivió entre confusión y humor. Los fanáticos españoles aprovecharon para cantar el himno hasta el final, mientras las redes sociales comenzaron a llenarse de comentarios y videos cortos que calificaban el momento como surrealista.
En redes sociales y medios de comunicación coincidieron al día siguiente en reportarlo como la anécdota de la noche poblana, una especie de guiño involuntario que rompió la rigidez habitual de este tipo de ceremonias.
El episodio toca también un detalle poco conocido por el gran público: el himno español tiene dos versiones oficiales, una breve y otra completa, y está regulado por Real Decreto.
Para eventos deportivos con representación de la selección nacional se establece precisamente el uso del formato corto, que se practica en Mundiales, Eurocopas y partidos amistosos.
En Puebla, sin embargo, la organización optó por la versión extendida, probablemente por un simple error de protocolo o de archivo, pero suficiente para desestabilizar a todos por unos momentos.
El contraste con el resto del packaging de fiesta era evidente. El partido amistoso estuvo rodeado de un tono de espectáculo muy “a la mexicana”, con entretenimiento constante en el marcador, puesta en escena ruidosa y un ambiente más cercano a un espectáculo que a un ensayo serio para un Mundial.
En este contexto, el interminable himno se convirtió en la guinda de una noche que algunos ya tachan de farsa: España gestionó los detalles antes que Estados Unidos, pero el recuerdo para muchos será esta marcha real que, por una vez, parecía no tener fin.
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