La UE exhibe en Kiev su apoyo a Ucrania ante el desplante de Trump en el tercer aniversario de la guerra
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Exhibición de apoyo de los aliados de Ucrania, en la misma capital del país invadido hace exactamente tres años y en un momento en que la nueva Administración estadounidense recula y asume, ante el estupor internacional, las narrativas del Kremlin sobre el origen del conflicto y las concesiones necesarias para lograr un cese de hostilidades. Los líderes casi una decena de países europeos y el primer ministro de Canadá se han congregado en Kiev este lunes, a los que se han añadido por vía telemática otra docena de máximos dirigentes continentales, para mostrar, una vez más, su apoyo al Gobierno ucraniano en este nuevo aniversario del más relevante conflicto bélico que ha sacudido al continente europeo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. «En esta lucha por la supervivencia, no solo está en juego el destino de Ucrania, también lo está el de toda Europa«, ha proclamado en tono firme, durante el evento, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula van der Leyen.
La mandataria europea ha evocado incluso la posibilidad de que el ingreso del país eslavo en la UE, un significativo espaldarazo de seguridad de los Veintisiete habida cuenta de que el Tratado de Lisboa incluye una cláusula de defensa mutua, podría adelantarse incluso a la fecha prevista, que se calcula que rondaría en torno al año 2030. «Si (Ucrania) continúa haciendo progresos a esta velocidad y en semejante calidad, podría ser incluso antes de 2030″, ha enfatizado. Por contra, la exministra de Defensa de Alemania ha descartado por completo un rápido levantamiento de las sanciones decretadas contra Rusia. Estas sanciones son «nuestra posición, queremos la paz a través de la fuerza«, ha insistido, antes de reiterar que se mantendrán ahí mientras Moscú no dé «pasos concretos» hacia la paz.
Las promesas del Kremlin
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha aprovechado la cita para recordar a sus colegas europeos que la actual dirigencia en el Kremlin no es de fiar, que sus promesas son papel mojado y que deben asumir la naturaleza del interlocutor ruso. «Este año debe ser el inicio de una paz real y duradera», ha asegurado el jefe del Estado ucraniano. Se trata, según su opinión, de ganar «la paz mediante la fuerza, la sabiduría y la unidad». Durante la celebración de la cumbre, una alerta aérea interrumpió brevemente a los oradores, recordando una vez más que la guerra sigue siendo la realidad diaria con la que se tienen que enfrentar millones de sus conciudadanos.
La ausencia de representantes estadounidenses no ha impedido que los asistentes realizaran, casi al unísono, una encendida defensa de la legitimidad del presidente Zelenski, cuestionada en los últimos días por el propio presidente estadounidense, Donald Trump, quien le había incluso llegado a llamar «dictador» debido a que la guerra, tal y como se contempla en la legislación del país, ha impedido convocar elecciones. El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, ha alabado el «liderazgo valiente» de Zelenski, un mandatario «democráticamente elegido». Por su parte, el presidente de Alemania, Frank Walter Steinmeier, ha recordado que las dos últimas semanas, el periodo de tiempo transcurrido desde las sorprendentes declaraciones del vicepresidente estadounidense J.D. Vance, y del secretario de Defensa norteamericano, Pete Hegseth, dando a entender el creciente desinterés de EEUU en los temas de seguridad europeos, no han hecho más que «reforzar el compromiso de los europeos con Ucrania». «Tenemos que asegurarnos que Ucrania no sea obligada a fimar un mal acuerdo», ha concluido.
Desde Moscú, los dirigentes rusos no parecen interesados en ningún pacto que implique cesiones de sus exigencias maximalistas. El ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, ha advertido que no habrá alto el fuego previo a las negociaciones, y que las hostilidades continuarían hasta «conseguir un resultado firme y durable que convenga a Rusia». El Kremlin exige a Ucrania la cesión de cuatro regiones enteras ucranianas —Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón— además de limitar el número de efectivos militares del Ejército ucraniano y la neutralidad del Estado.
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