Los heladeros prevén un 2026 de récord gracias al turismo y a un consumo que ya se alarga todo el año
El sector del helado vive un momento dorado en España. La recuperación de los puestos de venta con obradores propios, que venden productos artesanales y recién elaborados, con un abanico de sabores cada más atrevido y con ingredientes muchas veces de temporada y de proximidad, han dado alas a un negocio que el año pasado incrementó su facturación en un 12,2% respecto al ejercicio de 2024 y que, según todas las previsiones, seguirá creciendo este 2026. Será gracias, apuntan los analistas, al más que previsible aumento de turistas y, sobre todo, a la desestacionalización que está teniendo el consumo.
[–>[–>[–>«El helado ha dejado de verse como un producto que se toma solo en verano y se asocia cada vez más a momentos en los que apetece un snack o algo dulce, de ahí que los productores estemos ofreciendo formatos más pequeños y raciones individuales», explica Elías Santín, director en España de I+D y Regulaciones en The Magnum Ice Cream Company, la empresa que hace un año se segregó de Unilever para dedicarse exclusivamente a la producción heladera.
[–> [–>[–>Así, aunque tradicionalmente tomar un helado había sido un acto muy ligado al verano y a lo que se denomina el consumo de impulso (fruto de una decisión inmediata y poco premeditada), en los últimos años ni las heladerías cierran ya en invierno ni son solo establecimientos que buscan atraer a quienes buscan sofocar el calor durante sus vacaciones en localidades de playa. «El sector sigue escalando posiciones en el consumo per cápita, pero lo más atractivo es el cambio de mentalidad: el helado ya no es solo un capricho, es un producto de conveniencia y placer diario«, constata David Saiz, director general y fundador de Latam Network, una consultora que asesoró a la marca de helados Summy en su implantación en España.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>
El mercado español, detalla este experto, que combina un clima privilegiado y una cultura gastronómica que valora el buen producto, es interesante también por su capacidad como polo de atracción turística y por un tíquet medio al alza, con consumidores cada vez más dispuestos a pagar a cambio de calidad. «El cliente está demostrando que está dispuesto a pagar un precio más alto por una marca que le dé confianza, lo que ha elevado los precios finales de forma sostenida», comenta.
[–>[–>[–>«Las técnicas de elaboración y los ingredientes son claves para el éxito y la calidad del producto», subraya por su parte Steffano Rosso, director de Márqueting y tercera generación de la empresa Gelati Dino, con sede en Empuriabrava (Girona) y una cadena de 38 establecimientos repartidos entre España, Francia, Marruecos y Catar. Y es que, además, en los últimos tiempos ha habido una ‘premiumización’ del producto, «con el uso de materias primas más nobles, la reducción de grasas y el uso de métodos de elaboración que permiten que el helado tenga menos aire», detalla Rosso. Eso ha sido posible gracias a un cierto proceso de italianización del sector en España, «que apuesta, cada vez más, porque cada punto de venta tenga su propio obrador», algo que hasta hace poco era complicado por las normativas sanitarias.
[–>[–>[–>
Un turista prueba una tarrina de helado mientras pasea por el paseo Joan de Borbó, en el barrio de la Barceloneta de Barcelona / MARINA VILANOVA / Bcn
[–>[–>[–>
Auge del yogur helado y las versiones saludables
[–>[–>[–>
A finales del año pasado, en España había 642 establecimientos especializados en yogur helado, con Madrid y Barcelona concentrando una parte significativa de esta oferta. El producto, que nació en Estados Unidos durante la década de 1970 como una alternativa más ligera que el helado tradicional, aterrizó aquí hace más de 15 años y hoy es una opción muy popular, gracias, en buena medida, al público joven que adora poder personalizarlo con sus ‘toppings’, sus salsas y sus aderezos.
[–>[–>
[–>A ellos se suma un consumidor que busca también opciones saludables en el helado. «Los que son bajos en azúcar y las opciones veganas han atraído a un nuevo consumidor (el cliente ‘fitness’ y el preocupado por la salud) que antes no entraba en las heladerías», destaca el consultor Saiz. Dentro del panorama español destacan varias franquicias de helados y negocios de yogur helado con fuerte implantación como llaollao, originaria de Denia (Alicante), que se ha convertido en uno de los mayores referentes del sector, o smöoy, con raíces en Murcia, vinculado a ingredientes funcionales y una red de franquicias repartida por distintas comunidades autónomas.
[–>[–>[–>

Un trabajador de la planta de La Menorquina manipula helados. / Albert Segura / ACN
[–>[–>[–>
En el segmento de helado artesanal y premium, ha cobrado fuerza en los últimos tipos franquicias internacionales como Amorino, de origen italiano-francés, Häagen-Dazs, que opera en España con establecimientos propios y acuerdos de licencia o franquicia en ubicaciones estratégicas, y las marcas Carte d’Or y Ben&Jerry’s, ambas del grupo The Magnum Ice Cream Company. Esta última destaca por su fuerte identidad de marca y sus sabores diferenciados, presente en España tanto en retail como en algunos formatos de tienda.
[–>[–>[–>A nivel nacional, además de la ya citada Gelati Dino, el principal referente (por los años que lleva) es Jijonenca, una de las enseñas más tradicionales, con una amplia red de puntos de venta y una fuerte vinculación al helado clásico español. Hay también marcas que diversifican, como La Menorquina, que comercializa la mitad de los helados que elabora en el mercado nacional bajo alguna de sus marcas propias (la propia de La Menorquina y Farggi). En el caso de esta compañía catalana, que acaba de presentar una inversión de 15 millones de euros en su planta de Palau-solità i Plegamans, un tercio de la producción se destina a la exportación, un negocio en el que la compañía se encuentra en fase de expansión con ventas a cerca de 40 países. El 20% restante, son helados que se fabrican por encargo de distribuidores, como Mercadona, o por encargo de otras empresas heladeras.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí