No sé escribir a máquina
Thais Villas charla con Miguel Ángel Gallo, un estudiante que cursa su tesis doctoral en la Universidad Internacional de Cataluña. Además, Miguel Ángel tiene 92 años. Cuando el periodista le pregunta cómo va su tesis, le confiesa que «muy dura» ya que en unos días se enfrentará a tres tribunales que examinarán la primera parte de su trabajo.
Gallo tiene claro que, una vez apruebe este examen, quiere desaparecer, pero estudiar teología. «Pero hombre, descansa un poco, no sé, tírate a la piscina, al mar», sugiere Thais. «Luego me iré a mi casa en la montaña y allí pintaré, leeré sobre pintura y pensaré, porque no se puede estar sin pensar en nada», añade Miguel Ángel.
Villas dice que Gallo está haciendo su tesis a mano y que no usa computadoras. El alumno dice que maneja el ordenador, el correo electrónico o las hojas de cálculo sin ningún problema, pero no sabe mecanografiar, «y es mucho más rápido hacer la tesis a mano, porque corregir en el ordenador me cuesta mucho y lo hago a mano».
Miguel Ángel es doctor en ingeniería industrial y también ha impartido clases, pero decidió cambiar la ingeniería por la pintura. Según cuenta a Thais, empezó a pintar en 1982 y, como no le salió bien, decidió matricularse en la carrera de Bellas Artes, «para poder mejorar».
Gallo estuvo siete años estudiando y terminó egresando a los 90 años. Los demás alumnos, que rondaban los 20 años, le hablaban muy despacio ya que, según él dice, es sordo. «Si no entendía algo, preguntaba y ya está», añade.
Villas quiere saber si todavía tiene relación con ellos. Gallo le cuenta que, de vez en cuando, se ven y se emborrachan. «¿Cómo es que no me llamas?» Thais le dice. «En cuanto me des tu número de teléfono», responde.
Además de las carreras que ha estudiado y todo lo que ha trabajado en su vida, “has tenido 13 hijos, 39 nietos, 15 bisnietos”, destaca Villas. «16», apunta Miguel Ángel, «me dijeron hace dos semanas». «¿Cómo has tenido tiempo para tantas cosas?» pregunta el periodista.
«He tenido una esposa extraordinaria, primero que nada», señala, «he ganado mucho dinero haciendo consultoría empresarial, pero, con 13 hijos, por mucho que ganes, ella organizaba las cosas en casa y tenía mucho tiempo porque Teresa era realmente extraordinaria».
En cuanto termine su tesis quiere dedicarse a la pintura. «Búscame en Instagram, Miguel Ángel Gallo Laguna de Rins, y verás los 48 cuadros que ya he presentado con la tesis, que pasarán a ser 70».
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