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Trump pone a Ucrania a los pies de los caballos de Rusia

Trump pone a Ucrania a los pies de los caballos de Rusia
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  • Publishednoviembre 24, 2025




Él Controvertido proyecto de paz elaborado por la administración estadounidense (según los republicanos estadounidenses, el proyecto en realidad fue elaborado por Rusia) para poner fin a la guerra en Ucrania ha provocado una ola de indignación tanto dentro de Estados Unidos como entre los gobiernos de Europa, especialmente los del Este. Lo que se presentó en Washington como un intento de acelerar el fin de la guerra fue interpretado por varios aliados como una Concesión peligrosa al Kremlincapaz de alterar la arquitectura de seguridad europea y debilitar la posición de Ucrania en futuras negociaciones. Aunque ningún político de primer nivel lo ha dicho, Varios analistas hablan de traición a Kyiv y rendición a Moscú.

El proyecto propone que Ucrania cede parte del territorio ocupado por Rusia, reducir sustancialmente el tamaño de sus fuerzas armadas, renunciar a ser miembro de la OTAN y aceptar restricciones permanentes a su soberanía militar y legal, incluida la prohibición de procesar al Kremlin por crímenes de guerra. También establece mecanismos de supervisión que otorgan a Moscú un papel importante en el control de la seguridad regional y la presencia militar occidental en Europa del Este. En total, el documento recoge todas las aspiraciones de Moscú y ninguno de los objetivos de Kiev, además de que fue negociado sin Ucrania ni la Unión Europea.

La comunidad de expertos y analistas de seguridad describió el plan como «la mayor concesión estratégica a Moscú en una década» y como un documento que «transforma la agresión en recompensa». Un alto diplomático de Europa del Este lo describió como «una capitulación disfrazada de negociación», mientras que un analista de seguridad transatlántica dijo que el borrador «destruye la credibilidad de Occidente y deja a Ucrania sin defensas ni futuro». Incluso dentro de Estados Unidos, varios especialistas en política exterior denunciaron que la propuesta «resucitaba la lógica de Munich» y convertiría a Europa del Este en «un tablero donde Rusia tendría derecho de veto».

El rechazo mediático más contundente provino del «Wall Street Journal», que calificó el proyecto de maniobra que premió la agresión rusa. Su crítica central aludió a la idea de que imponer cesiones territoriales a Kiev equivaldría a legitimar el uso de la fuerza para alterar fronteras, un mensaje que podría inspirar imitaciones en otras regiones en disputa.

El WSJ llevó las críticas un paso más allá al compare el documento con el acuerdo de 1938 que permitió a la Alemania nazi apoderarse de tierras checoslovacas. Para el diario, la propuesta inicial reproducía el mismo error histórico: intentar frenar a un agresor mediante renuncias estratégicas, táctica que en su momento terminó estimulando una escalada mayor.

Otros influyentes medios estadounidenses se sumaron al rechazo. El Washington Post cuestionó la lógica de exigir a Ucrania que redujera su capacidad militar en medio de la guerra, advirtiendo que tal medida consolidaría las ventajas de Rusia. «The New York Times», por su parte, destacó que el plan deja a Ucrania atrapada en una situación de dependencia política, sin garantías de seguridad creíbles y con un futuro europeo profundamente condicionado por Moscú. En cadenas como CNN y MSNBC, analistas de seguridad señalaron que el documento “alineaba” varios de sus puntos con las demandas anteriores del Kremlin, lo que generó preocupaciones sobre el origen y el propósito del borrador.

En Washington, el reclutamiento provocó una tormenta política, En Europa del Este el efecto fue aún más inquietante. Polonia y los países bálticos reaccionaron con alarma al ver en el documento un debilitamiento del compromiso occidental con Ucrania. Para Varsovia, Vilna, Riga y Tallin, la mayor señal de alerta es la aparente falta de garantías estadounidenses firmes para la seguridad de Ucrania. Si Washington está dispuesto a aceptar concesiones unilaterales a Rusia, argumentan, se teme que la credibilidad del Artículo 5 pueda verse erosionada. Los funcionarios bálticos lo describieron como un escenario que crearía una “ambigüedad estratégica” sobre si la OTAN respondería con fuerza a un ataque.

El Los países bálticos también fueron extremadamente críticos con la idea.mencionado en el borrador inicial, de dar a Moscú cierto grado de capacidad para influir en la presencia militar occidental en Europa del Este. Para los gobiernos que vivieron bajo el dominio soviético, esta posibilidad no sólo es inaceptable, sino un retorno simbólico a un pasado que creían superado.

En reuniones internas, los representantes de Estonia y Lituania calificaron el proyecto de «Corrección geopolítica al gusto del Kremlin». Letonia advirtió que una solución que consolide los territorios ocupados por la fuerza enviaría una señal devastadora a los países pequeños que dependen del derecho internacional para garantizar su seguridad.

Él El primer ministro de Singapur, Lawrence Wong emitió una advertencia sombría y crítica sobre las implicaciones del proyecto de paz, calificándolo de síntoma alarmante de la «orden posamericano». En declaraciones al Financial Times, Wong criticó la peligrosa tendencia que representa: el declive de Estados Unidos como garante global de la estabilidad. Para Singapur, la retirada de Washington y su voluntad de renunciar a su influencia en Europa, dando lugar a la creación de «esferas de influencia», anuncia un mundo más inestable y caótico donde el derecho internacional podría ser reemplazado por la fuerza. La iniciativa de paz de Trump, según Wong, es la confirmación de que la transición hacia un mundo multipolar será «turbulenta e impredecible» para las naciones que no tienen el poder de protegerse.



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