1.600 habitantes, 8 km de arena fina y castillo del siglo XVIII
Cuando las cámaras el que viene se apagan, los incombustibles Amador Rivas desaparece para dar paso a lo real Pablo Chiapella. El actor manchego, acostumbrado al frenesí de los rodajes y a la intensa vida capitalina, necesita un lugar donde el reloj se detenga. Y lo ha encontrado a orillas del Mediterráneo.
Lejos de los destinos masificados y de los posturas que persiguen otras estrellas de la televisión, Chiapella ha elegido un enclave donde prima la discreción. Un remanso de paz en el Comunidad Valenciana lo que le permite disfrutar del anonimato con su esposa, Natalia Puentey su hija Valentina.
hablamos de Morairauna auténtica joya escondida en la región alicantina del Marina Alta. Este viejo y pintoresco barrio pesquero (perteneciente al municipio de Teulada) mantiene un censo de alrededor de 1.600 habitantes durante el invierno.
Es el secreto mejor guardado de quienes buscan la lujo silencioso y huir del asedio de los focos.
Lo que enamoró al intérprete albaceteño de este rincón levantino no es ningún misterio. Moraira presume de 8 kilómetros costa ininterrumpida. Una sucesión de calas secretas y playas de fina arena dorada, como la codiciada Playa de la Ampolla o la bella Bahía del Portetdonde las aguas cristalinas invitan a la desconexión total.
De hecho, el propio Chiapella ha confesado en televisión su pasión por el mar. En estas aguas, el actor cambia guiones por neopreno. el es un reconocido entusiasta del buceo y confiesa que se desenvuelve perfectamente en el ambiente marinohabiendo encontrado en este litoral su hábitat natural para escapar del asfalto madrileño.
Pero el encanto de Moraira no se limita a tomar el sol. El paisaje de la localidad está dominado por la majestuosa Castillo de Morairauna imponente fortificación de piedra del siglo 18.
Construido en su día a pie de playa para defender la costa de los constantes ataques piratasHoy se erige como símbolo indiscutible del municipio, regalando al visitante unas panorámicas que quitan el hipo.
En este ambiente de postal, el rutina de vacaciones La vida de la familia Chiapella está marcada por los pequeños placeres. Paseos matinales por el puerto deportivo, compras en las tiendas locales sin la molestia de los paparazzi y, por supuesto, largas conversaciones en chiringuitos donde no falta buen arroz local.
El actor se ha convertido en un vecino más. Quienes están de acuerdo con él por el paseos del pueblo destacan siempre su cercanía y amabilidad, muy lejos de la divinidad típica de otros celebridades.
Moraira representa perfectamente eso costa tranquila que atrapa a nuestros famosos. A paraíso terrenal donde la historia, plasmada en su castillo centenarioabraza una bahía privilegiada. El destino ideal para recargar pilas antes de que el director vuelva a gritar «acción».
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