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10 alojamientos para desconectar con amigas y recuperar el tiempo

10 alojamientos para desconectar con amigas y recuperar el tiempo
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  • Publishedenero 5, 2026



Hay viajes que se planean con meses de antelación y otros que nacen de una conversación espontánea, de ese «necesitamos irnos unos días» que surge cuando la rutina aprieta y ya no valen las excusas. Para esos momentos, existen refugios donde el lujo se mide tanto en silencios compartidos como en charlas sinceras, en talleres que ensucian las manos y llenan el aire de risas, en cenas que se alargan hasta que las velas se consumen e incluso en primeras veces que parecían lejanas. Lugares donde la desconexión no es un eslogan sino una consecuencia natural del entorno, de la búsqueda de un respiro y un lugar –da igual el que sea– común con esa red de personas que siempre estarán ahí.

Finca La Donaira, Málaga© @fincaladonaira

La Donaira (Málaga)

A caballo entre la Serranía de Ronda y el Parque Natural de Grazalema se extienden 700 hectáreas de dehesa gobernadas por la agricultura biodinámica. La arquitectura habla aquí un idioma entre piedra, madera, luz y agua, por eso las suites prescinden deliberadamente de cualquier elemento que distraiga del paisaje, desconectando así de forma radical. La experiencia central del lugar conecta directamente con los animales, Grounding with Horses, una práctica terapéutica donde se interactúa con caballos lusitanos en libertad buscando el equilibrio emocional.

Finca La Donaira, Málaga© @fincaladonaira

Pero quizá lo más singular sea su pabellón de apiterapia, una estructura de madera donde es posible descansar sobre colmenas activas —protegidas, por supuesto— e inhalar aire saturado de propóleo mientras el zumbido de las abejas induce un estado meditativo difícil de describir. Las cenas nómadas en la finca, cocinadas al fuego y maridadas con vinos naturales propios, completan un día en el que se pueden realizar talleres de elaboración de aceites esenciales y cosmética natural, y ponen la guinda con sus noches de observación de estrellas gracias a sus cielos puros (ladonaira.com).

Torre del Visco, fuentespalda, Teruel, Matarraña© @latorredelvisco

La Torre del Visco (Teruel)

Muchos coinciden en rebautizar la comarca del Matarraña como la Toscana aragonesa, una joya de lugar que sigue resistiéndose al turismo masivo. Entre su paz destaca una masía del siglo XV que pertenece a la red Relais & Châteaux y que abandera el movimiento Slow Food, La Torre del Visco. La propiedad, en Fuentespalda, rodeada por un anfiteatro natural de montañas, olivares y huertos que abastecen diariamente su cocina, luce en sus salones, repletos de libros y chimeneas, la sofisticación de las casas de campo inglesas más refinadas.

La Torre del Visco, Fuentespalda, Teruel, Matarraña© @latorredelvisco

La vida aquí gira en torno a la mesa y el aprendizaje. Las clases de cocina estacional permiten elaborar pan de masa madre y pastas frescas bajo la supervisión de los chefs, pero es durante los meses de invierno cuando la finca cobra una dimensión especial: las jornadas de caza de la trufa llevan a los huéspedes por los bosques acompañados de expertos y perros truferos en busca del diamante negro. Al contar con certificado Starlight, las noches también se aprovechan para sesiones de astronomía con telescopios potentes y guías especializados que descifran el cielo (torredelvisco.com).

Mas Generó, Fonteta, Girona© @masgenerosfonteta

Más Generós (Girona)

Solo para adultos ya suena bien, pero el plus de esta masía en Fonteta, en el Baix Empordà es su criterio de bioconstrucción y su diseño interior, un ambiente agradable que invita a bajar el ritmo y disfrutar del dolce far niente catalán entre extensos campos y pueblos medievales de piedra. El bienestar se aborda aquí desde una perspectiva creativa. Los talleres de cerámica en colaboración con artesanos de La Bisbal permiten aprender técnicas de torno y esmaltado en espacios centenarios, mientras que en la propia masía se celebran sesiones de baños de sonido con cuencos de cuarzo y gongs que inducen a una relajación profunda.

Mas Generó, Fonteta, Girona© @masgenerosfonteta

Las clases de cocina botánica enseñan a integrar flores comestibles y hierbas del Empordà en platos contemporáneos, convirtiendo la gastronomía en otro vehículo de conexión con el territorio. Esta comunión con el entorno sigue en actividades como el shinrin-yoku, el baño de bosque japonés, pero también en los talleres de joyería botánica, donde enseñan a crear piezas únicas en plata utilizando moldes de hojas y semillas de la zona. Para activarse, nada mejor que subirse a una bici y seguir las rutas cicloturistas que conectan los pueblos de piedra (masgeneros.com).

Son Blanc Farmhouse, Alaior, Mallorca© @sonblancmenorca

Son Blanc Farmhouse (Mallorca)

Este rincón de las Baleares en Alaior representa todo un experimento de arquitectura regenerativa, la transformación de una antigua estructura agrícola en un icono de diseño brutalista y sostenible. El espacio apuesta por la honestidad de los materiales integrándose en la naturaleza más salvaje de la isla, un lugar que busca la autosuficiencia y que ofrece a tu pequeño grupo de amigas la posibilidad de desaparecer del mundo por unos días. El programa del lugar está diseñado para recuperar habilidades manuales y reconectar con el cuerpo, ya sea con talleres de cestería de esparto como de cerámica con barro de la isla. 

Las sesiones de entrenamiento funcional, yoga dinámico y movimiento somático se realizan con vistas al horizonte menorquín, y el programa de “Granja Activa” enseña el manejo de cultivos regenerativos, conectando así el bienestar personal con el del planeta. La experiencia más valorada lleva el nombre de «The Table»: una cena comunitaria en una mesa infinita donde los platos se elaboran íntegramente con productos de la finca. Las rutas de recolección de plantas silvestres comestibles por la costa y los talleres de elaboración de quesos artesanos locales añaden autenticidad a una estancia donde cada detalle está pensado para reconectar con lo esencial (sonblancmenorca.com).

Caserío Aldeallana, Valdeprados, Segovia© @hotelcaserioaldeallana

Caserío Aldeallana (Segovia)

A muy poca distancia de Segovia, el Caserío Aldeallana, en Valdeprados, ocupa un edificio del siglo XVIII situado en una dehesa de encinas centenarias que se extiende hasta donde alcanza la vista. El interiorismo, obra de Isabel López-Quesada, mezcla estampados, antigüedades y una calidez diseñadas para disfrutar de la privacidad, el buen gusto y la naturaleza. Las actividades tienen un carácter lúdico y elegante, como los safaris en todoterreno al anochecer para avistar corzos, jabalíes y águilas calzadas que terminan en un pícnic bajo las estrellas. 

Los talleres de estilismo floral de temporada enseñan a crear centros de mesa utilizando flores silvestres recolectadas en la dehesa, un momento de risas y aprendizaje para crear nuevos recuerdos. Para las más activas, es recomendable un vuelo privado en globo aerostático para ver el Acueducto de Segovia y la Sierra de Guadarrama desde el cielo al amanecer. Para relajarse, nada mejor que las sesiones de yoga y pilates al aire libre, las catas de vinos tintos guiadas por enólogos o las rutas a caballo por los senderos de la finca (hotelcaserioaldeallana.com).

Casa Josephine, Sorzano, La Rioja© Casa Josephine

Casa Josephine (La Rioja)

El verdadero escaparate del diseño riojano funciona como alojamiento de alquiler completo en Sorzano, en el que cada habitación es una lección de historia del arte, con una mezcla ecléctica de piezas de vanguardia, muebles populares riojanos y una biblioteca que provoca suspiros. El jardín romántico de la casa, con sus rincones de lectura y su comedor exterior entre parras y rosales es el corazón de una propiedad de revista pero que conserva el alma de las casas de pueblo de toda la vida.

La estancia se centra en la estética y la cultura vinícola de autor. Los propietarios organizan clases magistrales de decoración y estilismo de mesas, compartiendo sus secretos sobre cómo crear ambientes especiales. En cuanto al vino, los propietarios pueden coordinar experiencias gastronómicas o visitas a bodegas cercanas adaptadas al grupo, además de visitas guiadas a mercados de antigüedades para encontrar piezas únicas, así como servicio de chef privado para sorprenderse con un festín riojano (casajosephine.com/casa-rural-la-rioja/la-casa).

MasQi, The Energy House, Banyeres de Mariola, Alicante© MasQi

MasQi, The Energy House (Alicante)

En el Parque Natural de la Sierra de Mariola, famoso por la variedad de sus plantas aromáticas y medicinales, MasQi, en Banyeres de Mariola, se presenta como un centro de bienestar que aplica una metodología propia para mejorar la salud y la vitalidad. La arquitectura tradicional, los espacios modernos y la decoración, inspirada en los viajes de su fundadora, Sonia Ferre, crean un ambiente que invita a la introspección. Sin duda, el destino ideal para un retiro de salud profunda entre amigas que busquen algo más que descanso. 

MasQi, The Energy House, Banyeres de Mariola, Alicante© MasQi

La actividad estrella son las sesiones de yoga y meditación, pero también los talleres de gestión emocional y los rituales de purificación nocturnos con hogueras y sahumerios. Alrededor de los fogones se enseña a cocinar sin productos refinados, descubriendo el uso de algas, fermentados y proteínas vegetales que abren las puertas a una mejora en la alimentación. Otras actividades incluyen consultas de kinesiología, sesiones de Reiki y masajes ayurvédicos, además de caminatas conscientes por la sierra con técnicas de respiración para oxigenar el cuerpo (masqitheenergyhouse.com).  

Es Racó de Artà, Mallorca© @esracodartadestino

Es Racó d’Artà (Mallorca)

El culto a la simplicidad ocupa una finca del siglo XIII en el noreste de Mallorca y rinde culto a lo sencillo y a los oficios tradicionales. Diseñado por Antoni Esteva, el hotel utiliza una paleta de colores neutros y materiales naturales donde el silencio es el elemento arquitectónico más importante, un ingrediente que permite que las conversaciones adquieran una profundidad que el ruido del mundo suele impedir.

Hotel rural Es Racó, Mallorca© @esracodartadestino
Es Racó de Artà, Mallorca© @@esracodartadestino

La inmersión en la cultura balear es total a través de talleres de cestería tradicional, clases de cerámica con técnicas ancestrales y elaboración de pan en su propio molino de harina, así como las catas de vino ecológico y aceite de oliva propio que permiten saborear el campo mallorquín. En el spa, el Watsu, una técnica de masaje y estiramiento en agua caliente, induce una relajación mental profunda ideal que muchas huéspedes describen como transformadora, tanto com las clases de pintura meditativa inspiradas en el paisaje mallorquín y las rutas de senderismo sensorial que conectan la finca con las calas vírgenes del Parque Natural de Llevant (esracodarta.com).

Solo Palacio, Quirós, Asturias© juan fernandez

Solo Palacio (Asturias)

Enclavado en un valle de alta montaña, Solo Palacio ocupa un edificio fortificado del siglo XV en Quirós, con una torre que habla de tiempos de frontera y refugio. Su rehabilitación integra el diseño industrial y contemporáneo sin perder la esencia del edificio histórico, rodeado de los bosques de castaños y robles del Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa. La propuesta combina el bienestar con la exploración de la Asturias más auténtica, por eso los retiros de yoga y meditación se realizan con vistas directas a la montaña.

Solo Palacio, Quirós, Asturias© juan fernandez

El spa termal con aguas de la zona será la estrella de la estancia, pues puede reservarse en exclusiva para sesiones nocturnas de hidroterapia. De día, las actividades incluyen rutas de senderismo que recorren lugares emblemáticos, paseos a caballo entre bosques y praderas, con opciones más aventureras, como espeleología y barranquismo. El vínculo con el territorio se completa con propuestas que ponen en valor la cultura local, desde visitas a antiguas minas hasta experiencias de eco-aventura con burros, que conecta con formas de vida tradicionales y con la conservación del entorno (solopalacio.com).

Hacienda de San Rafael, Sevilla© @hacysanrafael

Hacienda de San Rafael (Sevilla)

Esta antigua hacienda de olivar del siglo XVIII en Las Cabezas de San Juan funciona como un verdadero oasis de arquitectura andaluza clásica en medio de la campiña. Organizada en torno a varios patios rebosantes de flores, la propiedad ofrece alojamiento en casitas independientes con techos de paja y jardines privados ideales para grupos. Su decoración, mezcla magistral de piezas andaluzas, africanas y asiáticas, refleja los viajes de sus propietarios e inspira a charlar sobre la siguiente escapada.

Hacienda San Rafael, Las Cabezas de San Juan, Sevilla© @hacysanrafael

Las rutas a caballo atraviesan campos abiertos y caminos rurales, ofreciendo una manera privilegiada de conectar con el territorio, así como excursiones a pie combinadas con visitas a fincas y viñedos históricos. La gastronomía ocupa un lugar central, con experiencias que acercan al mundo del vino de Jerez, el aceite de oliva o el jamón ibérico a través de degustaciones guiadas. Sesiones de masaje y yoga ponen la guinda a días de escapadas culturales a ciudades como Sevilla, Cádiz o Sanlúcar de Barrameda, completando una estancia única (haciendadesanrafael.com).



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