30 años del asesinato de Fernando Múgica; una ETA desaparecida que sigue presente en la política actual
El 6 de febrero de 1996, ETA asesinó en San Sebastián a Fernando Múgica, abogado y dirigente socialista. Tres décadas después, si bien la organización terrorista ya no existe como estructura armada, su nombre sigue apareciendo en el debate político. No sólo como símbolo del terror que marcó a una generación, sino hasta qué punto se puede pasar página y cómo gestionar la memoria de las víctimas.
Un golpe contra la democracia
Fernando Múgica fue asesinado a tiros a su regreso a casa, como parte de una calculada estrategia de ETA para intimidar y eliminar a los políticos vascos que defendían el Estado de derecho en Euskadi.
No fue un objetivo casual: abogado, socialista y feroz opositor del terrorismo, su muerte fue parte de una campaña sistemática de violencia selectiva destinada a aislar, silenciar y expulsar de la vida pública a quienes no estaban de acuerdo con el miedo, transformar el asesinato en un mensaje político.
Pactos sin coalición, según el Gobierno
El presidente Pedro Sánchez defendió que los acuerdos con EH Bildu no constituyen un pacto de gobierno ni una coalición, sino un apoyo parlamentario puntual para implementar leyes concretas. El Ejecutivo destaca que Bildu no forma parte del Consejo de Ministros, que no hay acuerdo legislativo y que el diálogo con todas las fuerzas representadas en el Parlamento responde a una lógica democrática y aritmética, no ideológica ni histórica.
PP y Vox sostienen que cualquier acuerdo con EH Bildu equivale a legitimar políticamente a quienes consideran herederos del entorno de ETA. Desde esta perspectiva, los pactos del Gobierno con el partido nacionalista no serían una cuestión de gobernabilidad, sino más bien un traspaso ético a cambio de votos para permanecer en el poder.reabriendo heridas y obligando a las víctimas del terrorismo a vivir con lo que interpretan como una normalización inaceptable de un pasado violento.
El Ejecutivo denuncia el uso político del terror
Ante estas críticas, el Gobierno acusa a la oposición de explotar a ETA con fines partidistas, resucitando el fantasma del terrorismo para despertar la preocupación social mientras el grupo lleva años disuelto. El discurso oficial insiste en que ETA ya no existe, que no hay violencia ni amenazas, y que el mantenimiento de este marco en el debate público responde más a estrategias electorales que a una defensa real de la memoria o la convivencia.
EH Bildu justifica su apoyo al Gobierno de Pedro Sánchez por la existencia, por primera vez desde la Segunda República, de un poder ejecutivo que reconoce la plurinacionalidad y abre la puerta al debate sobre el derecho a la autodeterminación. Por parte de la formación nacionalista, este apoyo se presenta como una decisión política para frenar un Gobierno de PP y Vox y aprovechar lo que llaman una “ventana de oportunidad” en el estado españolseparando su acción parlamentaria actual de la violencia del pasado.
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