5 pueblos Conjunto Histórico-Artístico, cascada de 20 m y tirolina de 2 km
España está salpicada de rincones rurales con un encanto especial, ideales para quienes quieren refugiarse en la paz de la naturaleza y desconectar del ritmo frenético de las grandes ciudades.
En el extremo nororiental de la provincia de Teruel existe una zona que, para muchos, es considerada la Toscana española: la comarca del Matarraña.
Lo que realmente lo hace especial es que, en un radio de pocos kilómetros, el visitante puede encontrarse con hasta cinco municipios declarados Conjunto Histórico-Artístico, distinción que protege la esencia medieval de sus calles.
Calaceita es uno de ellos. Con 961 habitantes, es considerada la capital cultural de la comarca del Matarraña.
Este pueblo destaca por sus casas señoriales de piedra dorada y balcones de hierro forjado.
Pueblo medieval de Calaceite.
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Valderrobrespor su parte, es el capital administrativa de la zona. Su silueta emerge sobre una colina coronada por su imponente castillo-palacio del siglo XIV.
El acceso al casco antiguo se realiza a través de la icónico puente de piedra medievalque cruza el río Matarraña y desemboca en el Portal de San Roque.
Tercero, La Fresneda Es otra de las joyas escondidas de esta hermosa región. Con menos de 500 habitantes, puede presumir de su Plaza Mayor porticada y presidida por el ayuntamiento renacentista. Es uno de los más bonitos de Aragón.
Calle adoquinada de La Fresneda.
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Subir a las ruinas de su castillo y al antiguo cementerio ofrece unas vistas espectaculares del valle.
En cuanto a rafalesse trata de una joya pétrea, que destaca por su arquitectura popular, perfectamente conservada, donde los tonos ocres de sus fachadas armonizan con el entorno natural. Rodeada de frondosos bosques y olivares, su Plaza Mayor y el Iglesia gótica de la Asunción Son paradas obligatorias.
Piscinas naturales
Beceite Es la quinta localidad de la comarca del Matarraña que ostenta la distinción de Conjunto Histórico-Artístico. Su casco urbano, de origen árabe, conserva portales medievales y calles empedradas que ascienden con encanto.
Rodeado por los Puertos de Beceite y con menos de 600 habitantes, este pueblo es famoso por Parrisal. Consiste en un recorrido entre pasarelas y piscinas cristalinas, creando un paisaje fluvial único.
Piscina natural en Beceite.
En la comarca del Matarraña cuenta con otras dos joyas para los amantes de la naturaleza y la aventura. El primero de ellos es La Sal de La Portelladauna impresionante cascada que tiene una Caída de 20 metros sobre el río Tastavinsafluente del Matarraña.
No sólo es impresionante su altura, sino también la curiosa forma de la roca, erosionada por el paso de los añoscreando una especie de anfiteatro natural de piedra caliza.
La Sal de La Portellada.
Quienes busquen una dosis de adrenalina en este espacio de paz tienen la suerte de poder lanzarse al Tirolina de Fuentespalda.
Éste ostenta el título de tirolina doble más larga de Europacon una ruta de 1.980 metros. El punto de partida está a unos 1.000 metros sobre el nivel del mar, y se puede llegar velocidades entre 100 y 120 km/h.
Qué comer en Matarraña
La gastronomía del Matarraña, por fin, es un todo Homenaje al producto local y a la tradición aragonesa.
El protagonista indiscutible es su Aceite de Oliva Virgen Extra (DO Bajo Aragón)de la variedad empeltre, que aderezan platos de legumbres como las famosas fabaones.
No falta Jamón de Teruel, cordero asado y embutidos artesanos. Como snack dulce, el viajero puede deleitarse con las almendras y las casquetasUnas empanadillas dulces rellenas de calabaza.
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