Un festival en Italia desata una ‘guerra’ entre brujas y exorcistas

Es conocido que el tema de las brujas, desde hace tiempo, ha sufrido un viraje en el sentir común de muchos ciudadanos europeos. De perseguidas y desprestigiadas, estas figuras se han ido recuperando como símbolos de reivindicación feminista. Hay ensayos de sobra que hablan de ello. Lo que ya es menos común es que el asunto provoque polémica. Pero esto es precisamente lo que ha estado ocurriendo en los últimos días en la pequeña localidad de Benevento, en el sur de Italia, donde un festival en honor de las denominadas brujas janare ha provocado la ira de la Asociación Internacional de los Exorcistas (AIE).
Los exorcistas han sido tajantes. En un comunicado, han criticado «una narrativa presentada como folclórica o cultural […] que a menudo oculta un resurgimiento de (ritos) neopaganos, que han culminado con el Wiccaa forma de neo -trabajo Que combina chamanismo, panteísísmo, medicina alternativa y ritual esotérico oscuridad En lugar del mundo de la luz, solo puedes conducir consecuencias trágicas«
«Quienes promueven el mal presentándolo de forma atractiva corren un gran riesgo», han añadido desde la AIE, una organización fundada en la década de los 90 por un grupo de exorcistas, entre ellos el hoy difunto exorcista jefe Gabriele Amorth, y que hoy cuenta con unos 900 socios organizados por secciones lingüísticas, junto a 130 miembros auxiliares. «Pensar en entretener a la población, incluidos niños y adolescentes, con temáticas pertenecientes al mundo del mal, los maleficios, el horror y lo macabro, como es la brujería, revela un profundo malestar interior y una falta de conciencia cívica», han concluido.
Una broma
Los exorcistas se refirieron así al festival organizado en Benevento del 21 al 23 de marzo pasados, coincidiendo con el equinoccio de primavera. Unos días en los que el centro histórico de la ciudad se transformó en un escenario en el que se recreó un auténtico pueblo medieval y se llevaron a cabo todo tipo de actividades culturales —también con el propósito de revitalizar la economía local— para permitir a la población conocer la historia de las janare. Es decir, unas mujeres sobre las que, durante la Inquisición, se llegaron a decir las peores barbaridades y que también fueron torturadas y ejecutadas, aunque probablemente solo eran estudiosas y curanderas que fueron perseguidas por la Iglesia, como en otras partes de Europa.
Con la polémica servida, uno de los más acalorados en reaccionar ha sido el exministro y hoy alcalde de la ciudad, Clemente Mastella. En una respuesta directa a los exorcistas, el político subrayó que el evento solo fue «una hermosa fiesta de disfraces, con quiromantes y diversión. Es nuestra historia, nuestra tradición. Repito: nada blasfemo«. «No sé de dónde son los miembros de esta asociación, pero quizás no sepan que Benevento y su historia están estrechamente ligadas al mito de las brujas. Y ciertamente, si hemos organizado esta manifestación, no lo hemos hecho para cultivar y difundir prácticas esotéricas del ocultismo, sino para rescatar la identidad, las tradiciones y el folclore», ha añadido Mastella.
La paradoja, y lo que enfureció aún más a Mastella, es que, además, él mismo durante años ha sido uno de los rostros de la Democracia Cristiana, el partido político de raíces cristianas católicas antaño casi hegemónico en la escena política italiana, tras la Segunda Guerra Mundial hasta su disolución en 1994. Al principio, incluso «pensé que se trataba de una broma. Yo soy cristiano y democristiano. Creo que se han equivocado de persona», ha dicho.
Exorcistas nuevos
Tanto así que Mastella no solo se esmeró en dejar claro que no se arrepiente en absoluto de haber organizado la iniciativa, sino que también anunció que está pensando en crear un parque temático sobre las janare. «Ahora me gustaría crear un Parque de las Brujas en Benevento. Los fondos están disponibles. Me gustaría encargarle el proyecto a Dante Ferretti, ganador de tres premios Óscar, artista y diseñador de vestuario de películas legendarias, para que lo construya», ha afirmado. «Es un deseo personal, una forma de dejar una huella permanente en la ciudad, como lo hice con el Museo Egipcio, que es el segundo más importante de Italia en cuanto a la cantidad de hallazgos», ha argumentado.
Lo cierto es que si bien han transcurrido más de dos décadas desde que en 2004 la filósofa italiana Silvia Federici, autora de Calibán y la bruja, denunciara —en un texto de mucha repercusión en su momento— que la caza de brujas en en Europa fue claramente un mecanismo de represión contra las mujeres en «un momento en que el capitalismo necesitaba nuevos mecanismos de disciplinamiento» y quería «las mujeres al ámbito doméstico y despojándolas de su autonomía», la AIE desde hace ya algunos años ha vuelto a levantar la voz en contra de lo que considera un resurgir de prácticas de (supuesta) brujería.
El contexto es, por supuesto, que los exorcistas también se han vuelto a revitalizar últimamente, después de que en la década de los 60 del siglo pasado sufrieran un parón por las reformas progresistas de la Iglesia católica del Concilio Vaticano II (1962-1965). Prueba de ello han sido en estos años los cursos para crear a nuevos exorcistas organizados en la sede romana de la universidad Ateneo Regina Apostolorum, una institución ligada al grupo ultraconservador de origen mexicano de los Legionarios de Cristo.
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