odas a Maduro, militarización, oposición dividida e inflación galopante
Nicolás: el origen, es una miniserie sobre el único Nicolás posible en una Venezuela atribulada. Maduro. El comienzo de la segunda temporada de esta oda al presidente se estrenó a finales de noviembre en la Fundación Casa de las Letras de Andrés Bello, en Caracas. Y como el primer capítulo tiene la duración de una película se proyectará en pantallas de los 5.336 circuitos comunales para que los ciudadanos «debatan» sobre la vida del exconductor de buses que llegó al Palacio de Miraflores. «Esta es una historia de amor; la vida nos ha dado tantas cosas para ver y experimentar. Hay imágenes directas de la época que me hicieron llorar», dijo Maduro al verse tan aguerrido, resuelto y predestinado. La velada de la cultura oficial ofreció la sensación de una vida sin alteraciones sin zozobras. Los venezolanos se sienten, sin embargo, atenazados, a la espera de algo que no saben muy bien qué, y lo que vislumbran o imaginan no es auspicioso. Conocen las razones, más allá de cómo se posicionen acerca de las crecientes amenazas de Estados Unidos. El «origen» de sus temores es lo que sucederá con «Nicolás».
[–>[–>[–>Esperar se ha convertido en el verbo nacional que regula las actividades y emociones. ¿Hablarán Donald Trump y Maduro? ¿Hablaron y ya está todo dicho?¿Se prepara una nueva fase letal de la operación contra el narcotráfico llamada Lanza del Sur? Desde comienzos de septiembre las fuerzas militares norteamericanas han bombardeado al menos 21 embarcaciones y han provocado la muerte de al menos a 83 personas. «Comenzaremos a detenerlos también por tierra», dijo Trump, y esas palabras, que pueden ser refutadas o endurecidas, según el volátil estado de ánimo del magnate republicano, provocan escozor en Caracas o las zonas costeras del Caribe sur donde se despliega una poderosa fuerza naval. Un escalofrío que no puede expresarse porque, como remarca una consigna oficial que ha sido impresa en gorros, «dudar es traicionar».
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Las encuestas de Maduro
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El jefe de Estado habla de una patraña de la Casablanca parecida a la de Irak de 2003 para quedarse con la riqueza del país. Ha convocado a las milicias a millones de ciudadanos. Armas en mano deben esperar lo peor. Las Fuerzas Armadas adoptaron el modelo de «guerra de todo el pueblo» que Cuba diseñó décadas atrás tomando como modelo la experiencia vietnamita en su guerra con Estados Unidos. Los ejercicios y rituales, los desfiles y marchas, las declaraciones de fidelidad y el llamamiento a un coraje irredento, marcan las horas y días desde el primer ataque aéreo.
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«Mosca todo el mundo, mil ojos. ¡Qué nadie se duerma!», pidió Maduro a los venezolanos el jueves por la noche. «Si toca alzarnos, lo haremos y tendríamos un destino de triunfo y dignidad». El «presidente obrero» ha asegurado que un 94% de los venezolanos rechazan un eventual ataque de EEUU y el 82% de los consultados por una empresa que hace «mediciones de gran profesionalismo» están «dispuestos» a pelear. «Hemos alcanzado un gran consenso nacional que es el soporte de la unión de toda la nación». Los hombres y mujeres de a pie no refutan esas cifras, tampoco las avalan. Las cabezas se pueblan de fantasmas y desafíos cotidianos. Solo esperan.
[–>[–>[–>Colas en un cine de Caracas para ver el estreno de la serie ‘Nicolás’ alusiva al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el próximo 21 de noviembre. / MIGUEL GUTIÉRREZ / EFE
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Militarización por mar y aire
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Mientras, el Caribe se militariza más. Washington utilizará de manera «provisional» dos aeropuertos de República Dominicana como parte de su Lanza del Sur. Trinidad y Tobago también ha recibido las presiones norteamericanas, disfrazadas de cooperación bilateral en la lucha contra los «narcos terroristas». El ministro de la Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, habló de gobiernos «genuflexos» que «se prestan al juego imperialista». La sensación de inminencia ante lo desconocido, aunque vislumbrado, presenta desde hace días nuevas escenas como las del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía casi vacío por la cancelación de numerosos vuelos internacionales. Esa zozobra se ha incrementado el sábado cuando Trump pidió a las aerolíneas considerar al espacio aéreo venezolano «cerrado en su totalidad».
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Oposición dividida
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La oposición también espera. Espera encontrar un punto mínimo de acuerdo frente a una situación impredecible. La Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, no ha ocultado su respaldo a la hoja de ruta de Trump y, en particular, su secretario de Estado, Marco Rubio, quien expresa las posiciones más intransigentes en el tema venezolano. «Las últimas horas del régimen de Maduro son sangrientas y oscuras, como fue su llegada», dijo la dirigente de derechas. No todo el antimadurismo asume como propio el relato de la Casa Blanca sobre las implicaciones del Palacio de Miraflores en el tráfico ilegal de estupefacientes y la existencia del Cártel de los Soles, con el mandatario a la cabeza. Pueden aborrecerlo, pero saben que gran parte de la cocaína pasa por otras rutas. Lo mismo que el fentanilo. Y si bien desde hace tiempo consideran que el «origen» del problema político venezolano es Nicolás, no ven con buenos ojos un desenlace militar de la larga crisis por sus desastrosas derivaciones.
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[–>El diputado electo de la Asamblea Nacional (AN) y dos veces excandidato presidencial Henrique Capriles le pidió a Machado sin nombrarla que desempeñe un papel distinto al de agitadora del desastre. «¿No creen que lo mejor es influir o tratar de influir en cuál sería la agenda de una comunicación, de un cara a cara, de un proceso de negociación EEUU-Venezuela? «. Y remarcó: «La confrontación armada a la cual apelan algunos desde su comodidad, es una puerta que usted abre, pero no sabe cómo se cierra, ni cuándo. La guerra es el fracaso de la política». Primero Justicia, el partido que Capriles había fundado y del cual fue expulsado, lo acusó de cómplice del Gobierno. «Advertimos que alinearse con Maduro y con el Tren de Aragua frente a las acusaciones de crimen transnacional formuladas por EEUU y por países de la región, refleja una conducta política incompatible con cualquier proyecto democrático».
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Escaso tráfico en el aeropuerto internacional Simón Bolívar, en Maiquetía (Venezuela) tras la decisión de las autoridades venezolanas de revocar la concesión de vuelos a seis aerolíneas extranjeras. / MIGUEL GUTIÉRREZ / EFE
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La inflación y el dólar
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Los venezolanos esperan señales en el aire y esperan novedades cada día cuando no saben bien qué van a comer. Se estima que 4,4 millones de personas necesitan asistencia alimentaria, en especial los menores, de acuerdo con una encuesta de la plataforma HumVenezuela realizada en agosto, antes de que comenzaran los ataques aéreos. Un 39,2% de los hogares gastan sus ahorros para comprar comida, 43,1% piden «alimentos prestados» y 46,2% adquieren los productos a crédito.
[–>[–>[–>Según el Banco Central, el PIB aumentó un 8,71% en el tercer trimestre de 2025 gracias al petróleo. La CEPAL augura que el año concluirá con una mejora de seis puntos. «Venezuela crece con pulmón propio, rompiendo la dependencia petrolera», dijo Maduro días atrás. La autoridad monetaria es reacia a presentar números sobre la evolución de los precios que se han disparado con velocidad al compás de las tensiones. El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó una inflación de 548% en 2025 y 629% en 2026. En una economía dolarizada en los hechos desde hace al menos dos años, el billete norteamericano es, también en los hechos, el principal factor desestabilizador cotidiano. A finales de 2024, se necesitaban 52 bolívares para adquirir un dólar. La semana pasada, cada dólar costó 240 bolívares. En la calle esperan que la harina de maíz cueste lo mismo que dos días antes. Son tantas las esperas que ya se perdió la cuenta.
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