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China lleva dos décadas engañando a los consumidores europeos con un falso sello de calidad

China lleva dos décadas engañando a los consumidores europeos con un falso sello de calidad
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  • Publishedenero 1, 2026



Las empresas chinas llevan dos décadas engañando a los consumidores europeos, haciéndoles creer que los productos que venden en el continente han superado el examen de calidad exigido por las autoridades de la UE, y de momento no parece que ni la Comisión ni El Parlamento comunitario va a hacer cualquier cosa para solucionarlo, más allá del clásico «estamos trabajando en ello».

El objeto de esta travesura son artículos de higiene personal, juguetes, electrodomésticos, muebles, material de oficina… cualquier cosa que a alguien se le ocurra, y El truco que utilizan los fabricantes es un falso sello CE, casi idéntico al oficial.

Aparecido en 2006 mediante una Directiva del Parlamento y del Consejo, el logotipo CE, del francés ‘Conformidad europeaindica que un artículo cumple con las garantías mínimas de seguridad exigidas en el Espacio Económico Europeo y por tanto puede comercializarse dentro del mismo. Según explicó a ABC Juan Rubén de la Cruz, abogado de Legálitas especializado en derecho mercantil, la Administración no realiza exámenes de calidad previos a la concesión de los sellos, siendo las propias empresas las que acreditan que cumplen las condiciones. Al hacerlo, asumen la responsabilidad de que lo que ofrecen se ajuste a los requisitos de seguridad, salud o protección del medio ambiente, entre otros, exigidos por las directivas y normativas comunitarias.

Para lo que se fabrica dentro de la Unión, el sello no es obligatorio en todos los casos –la calidad se da por sentada–, pero sí lo es para lo que viene de fuera. A partir de ahí, y esto es importante, legalmente las autoridades no pueden prohibir la comercialización de un producto que tenga este ‘pasaporte’.

La apariencia del logotipo de China Export.

Pues bien, en 2006, y muy oportunamente, apareció en China el logo de China Export. Según Rubén de la Cruz y la propia Comisión Europea, que lo ha ratificado en numerosas ocasiones, Es evidente que esta marca no tiene otro motivo que engañar a las autoridades y a los consumidores europeos. Nadie sabe qué significa ni qué certifica, sólo que sus siglas son idénticas al sello de la UE.con la única diferencia de que en la marca ‘Conformité Européenne’ las dos letras están separadas -el espacio entre ellas equivale a la mitad de la letra C- y en la ‘China Export’ están pegadas.

Como se explicó al principio, las autoridades no realizan controles de calidad, por lo que la supervisión del correcto uso del logotipo CE pasa por realizar inspecciones, ya sean arbitrarias o previa denuncia de un denunciante –Rubén de la Cruz recuerda que las pymes y autónomos que se sientan víctimas de esta competencia desleal pueden denunciar– y realizar controles aduaneros.

¿Pero a quién demandar? Obviamente La legislación interna de la Unión no afecta a los fabricantes.que en el caso que nos ocupa tienen su sede en China, sino a los importadores y distribuidores, aquellas empresas españolas cuyo nombre aparece en los envases de los productos, recuerda el abogado de Legálitas.

Es evidente que los controles no se están realizando con el celo que deberían, y basta con acudir a cualquier bazar chino de nuestro país para comprobarlo. ABC ha visitado varias de ellas en Madrid y en todas ellas se vendían objetos que llevaban el logo de China Export, entre ellos lámparas, artículos de maquillaje, juguetes, auriculares, etc.

El silencio de la Comisión Europea

Esto es un problema por dos motivos, explica Rubén de la Cruz. Primero, porque supone una competencia desleal con los productores europeos y con los productores extracomunitarios que sí cumplen las normas. Y en segundo lugar y no menos importante, porque pone en peligro la seguridad de los consumidores. Este es especialmente el caso de los productos de belleza o artículos que utilizan pilas, y más aún de los juguetes; De la Cruz advierte: «LLos niños se los llevan a la boca y no sabemos de qué están hechos. o si tienen trozos que se puedan tragar.

Es sorprendente que una simulación tan burda haya durado casi dos décadas, pero es así a pesar de que se ha preguntado al respecto muchas veces a la Comisión Europea y al Parlamento. Sea como fuere, el Ejecutivo comunitario sentó un precedente en 2008 cuando, preguntado en la Cámara, se limitó a expresar que los Estados tienen que aumentar la vigilancia, lo que no ha funcionado demasiado bien. En 2017 el italiano Mateo Salvinientonces eurodiputado, volvió a preguntar, recibiendo como respuesta que «la protección de los derechos de propiedad intelectual es una prioridad en las relaciones de la Unión Europea con China» y un asunto que «se debate regularmente en los diálogos» entre ambos.

ABC ha confirmado el engaño en los bazares chinos. A la izquierda, un logotipo oficial de la Unión Europea, a la derecha, la imitación de ‘China Export’, reconocible porque están pegadas las letras ‘C’ y ‘E’

abecedario

Pese a ser un experto en el tema, De la Cruz admite no saber por qué Bruselas no ha puesto freno todavía a este fraude; A lo sumo, sospecha que quizás detrás de esta historia se escondía el miedo a abrir una guerra comercial con el gigante asiático.

Si efectivamente este abogado tiene razón y el temor era ese, tal vez se haya abierto una ventana de oportunidad para que la Comisión remedie el problema, ya que la guerra comercial lleva meses sobre la mesa. Todo se precipitó el pasado junio de 2024, cuando Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión, anunció -a través de aranceles- el inicio de su cruzada contra los vehículos eléctricos chinos. El 4 de octubre de ese mismo año, los estados miembros decidieron hacer permanentes estos aranceles, y Beijing respondió imponiendo un impuesto al brandy europeo y amenazando con hacer lo mismo con los automóviles, la carne de cerdo, sus subproductos y los productos lácteos.

Queda por ver si este cambio en el momento político se traslada al problema de los logotipos de la CE. De momento, el último en alzar la voz sobre este asunto ha sido el El eurodiputado de Vox Jorge Martín Frías. En carta dirigida a la Comisión, Frías preguntó si se tomarán las acciones pertinentes, por ejemplo modificar el logo actual. «Con su dimisión de sus funciones, el Ejecutivo comunitario está poniendo en riesgo al consumidor al tiempo que promueve y apoya prácticas desleales, poniendo en riesgo el trabajo de los fabricantes», explicó la eurodiputada a ABC.

La respuesta de la Comisión Europea no ha sido distinta a la que ha dado en ocasiones anteriores: «La legislación obliga a los Estados miembros a garantizar la correcta aplicación del régimen que regula el marcado CE y a tomar las medidas adecuadas en caso de uso incorrecto del marcado». Es decir, las autoridades comunitarias confían la solución de este problema a una estrategia que no ha funcionado hasta ahora, la vigilancia por parte de los Estados.



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