de Scariolo a Chus Mateo y un año de preparación antes del Mundial de 2027
Arrancó la selección española de baloncesto una nueva era en el banquillo con la llegada de Chus Mateo, tras el largo y exitoso ciclo de Sergio Scariolo, y tiene año y medio para reconstruirse antes del Mundial de 2027 que se disputará en Qatar.
El desafío ya no es sólo clasificarse, sino encontrar una identidad ganadora en un contexto sin la vieja guardia. -en medio de un relevo generacional- y en un contexto internacional cada vez más exigente.
No sólo la presión sobre los jugadores es máxima, sino que también recae sobre Chus Mateo, que deberá afrontar el reto de hacer de la selección española una potencia como logró Scariolo en su época.
El de Brescia abandonó la selección siendo el entrenador más laureado de la historia del baloncesto español, con un palmarés que incluye el Mundial de 2019 y cuatro Eurobaskets (2009, 2011, 2015 y 2022).
Bajo su mando, España también subió varias veces al podio olímpico, con el plata en Londres 2012 y bronce en Río 2016consolidando una época en la que el equipo fue referente mundial.
Sin embargo, la última parte de su ciclo estuvo marcada por la pérdida de ADN competitivo: Noveno puesto en el Mundial de 2023 y ausente de los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de 2024 y del Eurobasket de 2025.
Los jugadores de la selección escuchan el himno nacional antes del duelo contra Italia.
Reuters
De hecho, la eliminación en la fase de grupos del torneo continental, que dejó a España en el puesto 17, simbolizó la ruptura definitiva con la época dorada y aceleró la sustitución en el banquillo.
El elegido para liderar la transición fue Chus Mateo, exentrenador del Real Madrid, cuyo nombramiento se hizo oficial a finales de septiembre, con un contrato que se extiende hasta 2029 y cubre el Mundial de 2027, los Juegos de Los Ángeles de 2028 y el Eurobasket de Madrid de 2029.
El mensaje de la FEB, resumido en el lema «Un nuevo desafío. 2025-2029», apunta más a un proyecto a medio plazo que a una solución de emergencia.
Sólo dos meses tardó Chus Mateo en encontrar un nuevo destino tras dejar el Real Madrid. En julio dejó el banquillo blanco y en septiembre fue nombrado nuevo seleccionador nacional.en un movimiento que simboliza el paso de una etapa a otra.
Este no es un escenario desconocido para el madrileño ya que en el club blanco asumió la continuidad de la era Pablo Laso, precisamente uno de los candidatos al puesto en la selección, y ahora toma el relevo de Sergio Scariolo, que completa el camino contrario regresando a Madrid.
Todo un desafío
En tres temporadas, Chus Mateo lo ha ganado todo, pero ni siquiera este currículum le ha frenado, tras una temporada irregular aunque sí la última. Cerró con el título de la Liga EndesaLa directiva optará por un cambio en el banquillo.
El desafío es inmenso. España vive un proceso de profunda transformación, con un relevo generacional definitivo y la necesidad de adaptar planteamientos a un baloncesto en constante evolución.
Chus Mateo felicita a Izan Almansa.
EFE
El objetivo es recuperar notoriedad competitiva: campeón de Europa y del mundo en 2022, La selección nacional ocupa ahora la séptima posición del ranking FIBAdos posiciones menos que durante la última actualización.
Desde el éxito del Eurobasket de 2022, han pasado por tres grandes torneos sin llegar a cuartos de final: el Mundial de 2023, los Juegos de París de 2024 y el Eurobasket de 2025, este último con un fracaso especialmente estrepitoso, eliminado en octavos de final tras terminar quinto entre seis equipos en un grupo en el que cuatro avanzaban y el último puesto era débil para Chipre.
España entra ahora en un nuevo ciclo cuya demanda es inmediata. La prioridad es asegurar la clasificación al Mundial de 2027el inicio de un nuevo trienio que culminará con los Juegos de Los Ángeles 2028 y el Eurobasket 2029, cuya fase final tendrá lugar en Madrid.
Entre los primeros objetivos de Chus Mateo está la reconstrucción de un bloque estable que devuelva continuidad y solidez a la selección nacional, una tarea cada vez más compleja debido al temprano éxodo de jóvenes talentos hacia las universidades americanas.
Un fenómeno que preocupa al baloncesto europeo y que obliga a federaciones como la española a intensificar la vigilancia al otro lado del Atlántico.
Hugo González, Santi Aldama y Eli Ndiaye, con sus respectivos equipos de la NBA.
La FEB es consciente del nuevo escenario y ya trabaja en un plan para controlar y retener a los jugadores que crucen el Atlántico. Además de los consolidados en la élite –Santi Aldama (Memphis Grizzlies) y la nueva NBA Hugo González (Celtas de Boston) y Eli John Ndiaye (Atlanta Hawks)-, la NCAA contará el próximo año con una nutrida representación española.
Mario Saint-Supéry (Gonzaga), Aday Mara (Michigan), Baba Miller y Jordi Rodríguez (Cincinnati), Folgueiras (Iowa), Guillermo del Pino (Maryland), Ian Platteeuw (Davidson) y Gildas Giménez (Bella Vista) están en una lista que la Federación debe monitorear para asegurar su presencia, al menos, en las ventanas de julio de 2026 si el desempeño lo permite.
En busca de ADN
Sin embargo, el corto plazo requiere emergencias. La selección inició la fase de clasificación para el Mundial de Qatar 2027 con victorias ante Dinamarca y Georgia, con el objetivo de terminar entre los tres primeros para luego cruzar el camino del Grupo B (Grecia, Montenegro, Portugal y Rumanía).
Luego, si se logra el objetivo y se consigue el billete para el Mundial de 2027, vendrá la reconstrucción de fondo: redefinir roles y jerarquías en una selección nacional que mostró deficiencias estructurales durante el último Eurobasket, algo lógico en pleno cambio de guardia.
En este sentido, un mal torneo ofrece una oportunidad. Chus Mateo llega con las manos libres para emprender la revolución que considera necesaria. No habrá intocables.
Santi Yusta anota una canasta durante el partido contra Georgia.
EFE
Los hermanos Hernangómez, llamados a liderar y lejos de hacerlo en momentos de mayor exigencia, se han puesto en el punto de mira y deben ganarse su continuidad a través del desempeño.
El futuro mira hacia adelante y allí Santi Aldama (24 años) está llamado a ser uno de los pilaresaunque aún no ha disputado ningún partido cruzado en sus tres veranos con la selección.
El objetivo es que cuando llegue Doha 2027 haya un bloque reconocible, con jerarquías claras y una mezcla de experiencia y frescura que le permita participar en un Mundial que será también la puerta de entrada a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
El paso de Scariolo a Mateo no es sólo una cuestión de banquillo, sino también de reputación internacional: la selección nacional necesita recuperar el respeto competitivo que se ha ganado en finales y podios.
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