Suiza se viste de luto en el funeral por las víctimas del incendio de Año Nuevo
Suiza se ha vestido de luto este viernes para el homenaje nacional a las 40 víctimas que murieron en el incendio del bar Constellation, donde celebraban la noche de fin de año.
[–>[–>[–>En las primeras filas del pabellón habilitado se concentraban un centenar de funcionarios de los servicios de emergencia, los mismos que aquella noche lucharon a contrarreloj para salvar el mayor número de vidas posible, y que fueron recibidos entre aplausos. Junto a ellos, el presidente de la Confederación Helvética, Guy Parmelin, y varios dirigentes políticos internacionales —entre ellos Emmanuel Macron y el presidente de Italia, Sergio Mattarella—, reflejo de un drama que había salpicado a 19 países distintos.
[–> [–>[–>En la sala imperaba un silencio sepulcral, a pesar de estar repleto de familiares, amigos y autoridades, que solo se rompía a las dos en punto de la tarde, cuando las campanas de todo el país sonaron en honor a las víctimas. Mientras, en las pantallas se proyectaban las fotografías de todos esos jóvenes que no pudieron escapar de las llamas. Algunos adolescentes que aquel 31 de diciembre salieron a celebrar la noche de Año Nuevo al único bar que les permitía la entrada, sin saber que aquella noche sería la última del 2025 y de su vida.
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Fuera del recinto, bajo una tormenta de nieve, cientos de personas guardaban silencio. Algunos no podían evitar derramar alguna lágrima. Crans Montana es un lugar pequeño, donde todo el mundo se conoce, y que tan solo en invierno se convierte en un pueblo de acogida para los amantes del esquí y la naturaleza.
[–>[–>[–>El minuto de silencio protocolario lo rompió la voz de la soprano, Carole Rey, y el pianista Philippe de Cock, que ofrecieron un emotivo concierto en directo y dieron paso a los discursos. “Suiza está de duelo”, empezó diciendo emocionado Mathias Reynard, jefe del Gobierno suizo. “Lo mínimo que podemos hacer como adultos es disculparnos. (…) Ahora le toca a la justicia, quien tiene que rendir cuentas con rigor e independencia. La investigación de estado pedirá responsabilidades”, insistió frente a las familias y pidió “avanzar sin olvidar jamás” la tragedia.
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Al estrado también quisieron subirse algunos de los supervivientes para rendir “un homenaje de los jóvenes a los jóvenes”. Aún conmocionada, Marie Albrecht describe aquella noche como una «escena apocalíptica». «Rápidamente, todo se congeló. (…) Las imágenes ante nosotros son insoportables. Afuera, la escena es peor que una pesadilla. Gritos desgarradores resuenan en el frío gélido. El olor a quemado es insoportable. Lo que vimos esa noche nunca lo olvidaremos, pero podemos transformarlo en fuerza», explicó.
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[–>Hoy era un día para dejar atrás la indignación por la batería de negligencias que amontona el bar Constellation, y que ninguna autoridad estuvo a la altura para evitar esta tragedia anunciada. Este viernes era el día de homenajear a los que no están y a los 120 heridos que todavía luchan por su vida en los hospitales de Italia, Suiza o Francia.
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Propietario detenido
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Tras la ceremonia, los medios de comunicación se hacían eco de una última hora crucial: el propietario del bar Constellation, Jacques Morett, que había acudido a declarar esta misma mañana, ha sido detenido y puesto a disposición judicial.
[–>[–>[–>La fiscal general del Valais, Béatrice Pilloud, justificó la detención de Moretti debido a un «riesgo concreto de fuga»; «En cuanto a la gerente, dados sus antecedentes y conexiones personales, la Fiscalía determinó que solicitar medidas alternativas mitigaría el riesgo de fuga», aclaró.
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La copropietaria del local, Jessica Moretti, quiso romper su silencio ante la prensa a la salida del ministerio público. Al borde de un ataque de ansiedad, Jessica pidió perdón a las víctimas y “a quienes hoy luchan por salvar su vida”. “Es una tragedia inimaginable. Jamás hubiéramos imaginado esto. Ocurrió en nuestro establecimiento y quiero disculparme«, insistió.
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A los Moretti se les acumulan los problemas. Además de las imágenes de las cámaras de seguridad del local que muestran un sinfín de negligencias, las declaraciones de sus trabajadores a varios medios de comunicación tampoco les ayudan: «El jefe cerró los grifos de la cerveza y nos ordenó llenar las cervezas con latas de una marca llamada St. Gothard, que él compraba en Aldi. También nos pidieron que guardáramos las botellas vacías de Grey Goose, un vodka bastante caro, y las rellenáramos con otro de baja calidad. Además, todos los empleados recibíamos una parte del salario por debajo de la mesa para compensar el número excesivo de horas trabajadas”, contó un ex empleado del local a FranceTV.
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