Tenemos que aumentar el número de terneros, tenemos muy pocos
Luis Fernando Martínez Barbón (Salas, 1993) es el nuevo presidente del Consejo Regulador de Indicador Geográfica Protegida (IGP) Ternera Asturiana, la entidad del sector con más socios en el Principado (unos 6.100). Elegido el pasado 11 de diciembre de 2025, Martínez Barbón llegó el cargo tras un proceso electoral complicado, en el que el Principado, a través de la Consejería de Medio Rural, intervino nombrando una gestora, lo que motivó al nuevo presidente de Ternera Asturiana para presentar una candidatura con alta presencia de ganaderos jóvenes. Ahora, Martínez Barbón charla con LA NUEVA ESPAÑA y pone el foco en los principales retos y preocupaciones de los profesionales del sector.
[–>[–>[–>-¿Cómo ha recibido la elección para el cargo?
[–> [–>[–>-Muy bien. Entramos el día 11 de diciembre y, debido a que coincidimos con las fechas navideñas, aún no hemos podido avanzar. El día 14 de este mes (enero) tendremos el primer consejo en Pola de Siero. Nuestro objetivo es intentar trabajar por el sector cárnico asturiano, intentar poner en valor la marca, sobre todo la marca, y conseguir vender más carne dentro de Asturias pero también fuera.
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-El proceso electoral se alargó durante meses y llegó a complicarse bastante, con intervención de la Consejería incluida. ¿Cómo lo vivieron desde dentro?
[–>[–>[–>-El proceso fue un poco farragoso porque entró la Consejería mediante una gestora. Nosotros, cuando nos notificaron eso, intentamos optar a presentar una candidatura porque no veíamos razonable que el sector ganadero, nuestro sector, en el que trabajamos día a día con los animales, no optara a tener la presidencia de IGP. Entonces, intentamos crear una candidatura buscando gente joven, que es algo que cuesta mucho trabajo. Encontrar gente que se quiera involucrar en esto y que quiera trabajar en consenso es complicado. Tratamos de hacer una candidatura fuerte, joven y es lo que vamos a hacer, trabajar porque el sector esté lo mejor posible.
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-Ahora mismo usted es la cara visible de una nueva generación de ganaderos. ¿Cuáles son las principales preocupaciones de los más jóvenes?
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[–>-Lo más difícil ahora mismo para los jóvenes es el tema de burocracia y, principalmente, el tema de fauna salvaje, que nos está asfixiando. La fauna salvaje está acabando con la cabaña ganadera y con la línea genética que llevan trabajando nuestros padres y nuestros abuelos de generación en generación durante décadas. La administración tiene que tomar medidas al respecto y esto hay que intentar revertirlo lo máximo posible y lo antes posible.
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-¿Ha habido conversaciones con el Principado?
[–>[–>[–>-De momento no, no hemos tenido contacto con el Principado. Tras la primera reunión nos veremos con ellos y estableceremos juntos una hora de ruta para trabajar en consenso con la administración y con los industriales. Tenemos que trabajar todos unidos y con consenso, que es como se hacen las cosas.
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-¿Cuál es el estado de salud de IGP actualmente?
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-La salud de la asociación está bastante bien. Estamos por encima de los 6.000 asociados. El único punto negativo es que esta temporada se están sacrificando pocos terneros bajo la marca porque tenemos muy pocos. Los precios son altos y los ganadores los vendes de pasteros porque no quieren hacer el ciclo completo. Lo que tenemos que intentar es, precisamente, convencernos a nosotros mismos, convencer a nuestro sector, de que debemos cebar a los terneros. Hay buenos precios en la carne y hay rentabilidad para cebarlos. Tenemos que aumentar el número porque la falta de teneros es un problema bastante acuciante ahora mismo.
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-¿Cómo se puede resolver esa situación?
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-Habrá que intentar trabajar en consenso con la administración, que tiene que darse cuenta de que tiene que apoyar al sector ganadero asturiano para que se cebe y se haga el ciclo completo en Asturias. Eso es lo que vamos a intentar hacer desde el Consejo Regulador: fomentar que nuestros ganaderos ceben terneros en Asturias.
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-Hablaba de precios y acabamos de finalizar la Navidad. ¿Qué han percibido las últimas semanas?
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-En general, el sector está ahora mismo viviendo un momento dulce en los precios. Sin embargo, la falta de terneros que comentaba hace que se vendan fuera y que se ceben fuera. Con cinco meses se les separan de sus madres, no crean gasto alguno y los ganadores no ceban lo que deberían en Asturias para apoyar la marca.
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-¿Qué impacto tiene en el mercado?
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-Afecta tanto en Asturias como fuera porque una cosa que tenemos también clara es que cada vez hay menos vacas nodrizas. Cada vez hay menos explotaciones principalmente porque la burocracia colapsa a la gente. A eso se suma la fauna salvaje. Un joven que quiera incorporarse al sector lo tiene muy complicado en estos momentos. Si no se cuenta con apoyo detrás, una generación de ganaderos que hayan arrancado previamente, es imposible salir adelante. El Principado está fomentando y dando ayudas, pero es difícil empezar de cero y asentarse.
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-¿Cómo valoran la política del Principado en cuanto a fauna salvaje?
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-El Principado está haciendo el control poblacional del lobo y estamos de acuerdo que es complicado, pero tenemos que trabajar todos en consenso porque hay que intentar solventar esto a la mayor velocidad posible. No es solo el lobo, también tenemos al oso en zonas urbanas y eso es algo que ya no se reduce solo a ganadería, sino que puede afectar a las personas. Es un riesgo que hay que evitar cuanto antes. El Principado trabaja en ello, pero intentamos e intentaremos que los pasos que se den funcionen de la mejor manera posible.
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-Y a todo esto, en los últimos meses llegaron la peste porcina y la gripe aviar. ¿Hay preocupación en que pueda extenderse al ganado bovino?
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-Cualquier problema sanitario que atañe al sector afecta al nuestro y a la ternera asturiana. Lo que sí hay que dejar claro es que con la ternera asturiana, con el caso que hubo de la dermatosis nodular contagiosa, no afectaba al consumo de carne, pero sí afectaba a que si había un animal en una explotación que diera positivo era un riesgo porque había que sacrificar toda la ganadería y había que hacer un cordón de 5 kilómetros alrededor de las explotaciones. Si la enfermedad entrase aquí, eso sería acabar definitivamente con la cabaña ganadera en muy poco tiempo. Y cualquier enfermedad que afecte al sector, afecta a ternera asturiana y afecta al sector al completo. Es una cadena.
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