Los inmigrantes lideran la creación de empleo en Catalunya y ocupan un 56% de los nuevos puestos
La llegada de inmigrantes ha impulsado el mercado de trabajo en Catalunya, donde desde 2019, antes del estallido del covid, se han generado casi medio millón de puestos de trabajo, de los cuales un 59% han sido ocupados por personas de nacionalidad extranjera, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística apuntan a que 265.000 personas extranjeras se han incorporado al mercado de trabajo en Catalunya, un 56% del total de 472.000 ocupaciones que la comunidad ha sumado desde el cuarto trimestre de 2019, justo antes del inicio de la crisis sanitaria, y hasta el tercer trimestre de 2025.
[–>[–>[–>El profesor de Economía de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Josep Lladós, explica que el modelo productivo catalán, igual que el resto de España, está marcado por la intensidad en la fuerza de trabajo -frente a la productividad-, lo que genera que el crecimiento económico esté especialmente vinculado con el aumento del empleo. Así, y con el peso que ha tenido la migración en este aumento de la ocupación, «hasta un 50% del crecimiento del PIB en Catalunya podría estar vinculado a la llegada de personas extranjeras», ilustra Lladós.
[–> [–>[–>Para el subdirector del Centre d’Estudis Demogràfics (CED), Andreu Domingo, esta incorporación se ha dado especialmente en los sectores menos cualificados, lo que ha generado un mercado de trabajo cada vez más segmentado, aunque esto no hace que su aportación «sea menos importante». En el caso de Catalunya, relata Domingo, la ocupación de personas extranjeras se ha registrado sobre todo en «sectores punteros» para su economía como el turismo, la agricultura o el sector cárnico.
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«El modelo de crecimiento económico está basado en la aportación continua de migrantes», defiende Domingo. Es una dependencia no exclusiva de Catalunya, sino que ha marcado la evolución de la mayoría de economías comunitarias.
[–>[–>[–>Uno de cada cinco empleados
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Lladós también habla de dos fuerzas contrapuestas ya que, aunque el grueso de la ocupación en Catalunya continúa siendo en trabajos intensivos, como la industria o la agricultura, también hay un gran peso de sectores con mayor peso de empleo productivo, como el turismo. «En Catalunya conviven un peso muy importante de la industria, especialmente alimentaria o automovilística, con el sector servicios y de empresas de alto valor añadido», explica el profesor de economía, lo que explica la tasa de ocupación superior en cuatro puntos respecto al nivel estatal.
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Según los datos del INE, al cierre del tercer trimestre de 2025, un 20,3% del total de casi cuatro millones de personas ocupadas en Catalunya tenía nacionalidad extranjera; es decir, uno de cada cinco ocupados. Son 803.600 personas
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[–>Este colectivo es el que ha aumentado a mayor velocidad, hasta un 4,69% más en el tercer trimestre del año pasado. Las personas empleadas con nacionalidad española suponían 3,1 millones de personas al cierre del trimestre, con un alza del 1,73% respecto al año anterior.
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El peso de las personas con nacionalidad extranjera en la ocupación catalana ha ido en aumento de forma progresiva en los últimos años. Hace una década, las personas de nacionalidad extranjera en Catalunya copaban el 12% sobre el total del empleo en el tercer trimestre de 2015. Las personas extranjeras suponían un 6,05% en el tercer trimestre de 2022, el primer año contabilizado por el INE en la serie histórica.
[–>[–>[–>Productividad en auge
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Junto a la creación de empleo, la productividad es el otro gran factor que empuja el modelo productivo catalán, un indicador que en los últimos años había desacelerado su ritmo de crecimiento, pero que ha recuperado parte del impulso. Según Lladós, este mayor avance se da por dos motivos principales, la digitalización y la reconversión de los puestos de trabajo en sectores como las telecomunicaciones o la energía, lo que ha impulsado la inversión empresarial y ha derivado en una demanda de puestos de trabajo de mayor cualificación y más intensos en productividad.
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El envejecimiento progresivo de la población que se está dando en gran parte de la Unión Europea hará que en el futuro se necesitará de un efecto sustitución de gran parte de los trabajadores en activo actuales. Unido a la caída de la natalidad en la región, «hace difícil pensar que sea atendida sin la llegada de migrantes», analiza el profesor.
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El grueso del grupo de personas extranjeras ocupadas en Catalunya, 619.000 personas, cuentan con una nacionalidad de un país no perteneciente a la UE, frente a las 184.600 personas de personas del conjunto de los Veintisiete. Hace una década, la diferencia entre ambos grupos era mucho menor. Las personas ocupadas de nacionalidad comunitaria eran 101.200 trabajadores y las que procedían de un país de fuera de la Unión Europea eran 274.900.
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Este peso de la migración no comunitaria se opone a los planes iniciales de la Unión Europea, relata Domingo. Explica que la libertad de movilidad interna se planeó para suplir la demanda de trabajo de baja cualificación, pero que ha terminado por dificultar la entrada de nacionalidades extracomunitarias, «que son las que demanda el mercado».
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