Un lunes prometedor
Teniendo en cuenta que la función sociobiológica de la Navidad –conmemoraciones religiosas aparte– es darle un empujoncito a la vida en la parte del ciclo anual en que está más baja, la retirada de estímulos luminosos, ornamentales y festivos en las calles, fachadas y hogares devuelve su tono lúgubre al invierno. Encima para no poca gente tocará iniciar la dieta que vaya bajando ínfulas al cuerpo, con restos de dulces y viandas todavía a la vista. Aunque las medidas compensatorias, como las rebajas, permiten meterse un atracón de consumo no calórico, al ser obligadas no dejan de ser otro trabajo. Y luego están las tareas retrasadas, que nos miran torvas y amenazadoras. Uno con otro, éste podría ser el peor lunes del año, con toda la cuesta de enero a la vista. Pero, asumido esto y sacado adelante el día, el tiempo de luz añadido desde el solsticio nos estará mandando una señal.
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