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Es de Guinea y lleva salsa de cacahuete

Es de Guinea y lleva salsa de cacahuete
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  • Publishedenero 12, 2026



Lamina Yamal se ha convertido en el gran símbolo de la nueva generación de Barça y de selección españolapero sus supersticiones previas al juego no tienen nada que ver con batidos de proteínas de diseño o menús minimalistas.

El futbolista de 18 años ha admitido en el pasado que su gran «secreto» antes de la competición era un plato heredado de la cocina de su madre: arroz con pollo y salsa de cacahuete, una receta tradicional de Guinea Ecuatorial.

En una conversación con GQLamine explicó la conexión entre este guiso y sus partidos desde niño. «Es una comida típica de Guinea Ecuatorial, el país de mi madre. Ella me la preparaba antes de los partidos para darme fuerzas. Me sorprendió mucho».

Eso dijo recordando los primeros días que lo probó. Años después, ya marcado por la etiqueta de gran promesa del fútbol europeo, sigue considerándolo su plato favorito.

El encanto del plato va mucho más allá de la nostalgia. El arroz aporta la base de carbohidratos que cualquier deportista necesita para competir a alta intensidad; El pollo añade proteínas de fácil digestión y la salsa de maní añade una bomba de energía en forma de grasas saludables y más proteínas.

Lamine Yamal, durante un calentamiento con el FC Barcelona

Lamine Yamal, durante un calentamiento con el FC Barcelona

Prensa europea

Los nutricionistas coinciden en que el maní es particularmente rico en nutrientes, con un perfil que combina calorías, aminoácidos esenciales, vitaminas B y minerales.

No es extraño que, en boca de un niño que creció entre el entrenamiento y el colegio, esto se traduzca en una frase tan sencilla como “me da fuerzas”.

La historia culinaria de Lamine no se queda en Guinea Ecuatorial. El delantero también quiso reivindicar sus raíces paternas destacando que “en Marruecos también se come muy bien”.

Con esta frase abre la puerta a un menú de sabores que abarca desde guisos de cacahuetes africanos hasta tajines y especias norteafricanos, y que contrasta con la imagen habitual de una dieta de futbolista profesional basada únicamente en pasta y pechuga de pollo a la plancha.

En un fútbol cada vez más homogeneizado, el caso de Lamine Yamal nos recuerda que la alimentación de un jugador también puede ser una forma de saber quién es.

Mientras el cuerpo técnico se ocupa de afinar cargas de trabajo y porcentajes de grasa, reivindican un plato infantil que condensa identidad, familia y desempeño.

Este arroz con pollo y salsa de cacahuete que le preparó su madre «para darle fuerzas» no es sólo una receta «rápida y sencilla»: es el puente entre el niño que soñaba con ser profesional y el joven que hoy es ya uno de los rostros del futuro del fútbol mundial.



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