un asesino en casa, el ‘lapsus’ en TikTok y una testigo en Nochebuena
Son muchos los detalles que convierten el terrible secuestro sufrido por una joven de 23 años durante casi cuatro meses en una vivienda de la lozalidad zaragozana de Garrapinillos, donde sufrió innumerables torturas y vejaciones, en una macabra historia que, aunque acabó con su rescate, gracias a su madre y sus hermanas, podría haber tenido un fatal desenlace. La intrahistoria de este cautiverio está plagada de pequeños detalles que ayudaron a que este no se produjera, pero también otros que podrían hacer presagiar lo peor. Ahora solo importa una fecha, el 30 de diciembre de 2025, que es el día en el que ella salió de esa casa de los horrores, pero poco a poco se van conociendo todos los detalles.
[–>[–>[–>El Periódico de Aragón ha conseguido recomponer la cronología y los numerosos detalles que ayudan a entender lo que allí ocurrió, visto además con los ojos de la víctima, a la que entrevistó en exclusiva este pasado fin de semana y que se plasmaron en su día, ese mismo 30 de diciembre con su denuncia y durante la investigación, con la reconstrucción de los hechos que ahora se conocen, sobre los que ahora trabaja la abogada que asiste a la víctima, Marina Ons.
[–> [–>[–>Pero algunos de ellos aún desconocidos. Como el hecho de que uno de sus secuestradores, Jaime (conocido familiarmente como Yomé), había sido condenado en el pasado por un asesinato, por el que pasó en prisión más de doce años, según ha podido saber este diario. Es solo el antecedente penal más grave en un historial que los cuatro detenidos ya tenían. El resto de captores por delitos menos graves, como hurtos, robos con violencia, contra la seguridad pública o de atentado contra la autoridad.
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Quizá no sea un factor determinante para sospechar que un secuestro como el que vivió podía suceder, pero la crueldad con la que se emplearon con ella era interminable. En la propia denuncia interpuesta en el cuartel de la Guardia Civil de Casetas se explicitan muchos de estos episodios violentos y que ya han sido publicados por este periódico. Como que le quemaron con un soplete en la zona del pubis mientras una de las detenidas la sujetaba y el hombre (arrestaron a un varón, Jaime, y tres mujeres, la esposa de este, Isabel, su hija Antonia y su nieta, Yanira) presenciaba la escena.
[–>[–>[–>Pero hubo muchos más. El primer golpe que recibió se lo dieron con un rodillo de madera de la cocina, luego emplearon una vara, también le clavaron tenedores y tijeras en los brazos y en las manos, usaron frascos de colonia para golpearle en la cabeza, y le llegaron a romper un dedo a martillazos. Casi siempre actuaban de la misma manera, con uno de sus captores sujetándole y otro agrediéndole.
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Y emplearon planchas de pelo o de la ropa para hacerle quemaduras, u objetos previamente quemados, como una cuchara. En varias partes de su cuerpo, como la tripa o uno de sus pechos, entre otros. Uno de ellos, cuando intentó escapar de la casa, semanas antes de ser rescatada, que como castigo le quemaron con una plancha de pelo en el abdomen.
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[–>Sospechas en noviembre
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¿Cuándo sospecha su madre y sus hermanas que algo estaba pasando? Sus comunicaciones con la joven eran a través del móvil de su prima, Yanira, ya que el teléfono de la joven secuestrada se lo rompieron el mismo día que descubrieron que le había enviado un mensaje a su hermana pequeña diciéndole que le echaba de menos.
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Se dieron cuenta en noviembre que no respondía de forma natural, luego se enteraron de que eran sus captores los que escribían sus mensajes, y también le veían como si estuviera intimidada cuando conversaban en alguna de esas llamadas en las que le rodeaban con varas amenazándole si no decía lo que ellos querían. Pero sobre todo sospecharon cuando vieron en un video subido a la red social TikTok que una de sus secuestradoras decía de repente «gira la cámara». Posteriormente se enteraron de que esa frase era para advertir de que se le iban a ver las heridas en las imágenes, pero en ese momento solo les hizo dudar.
[–>[–>[–>El 29 de diciembre, fecha clave
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¿Cuándo y cómo tuvieron la certeza? Ocurrió casi por casualidad. El 29 de diciembre, otro familiar se enteró gracias a otra persona que estuvo en la casa de Garrapinillos el día de Nochebuena que algo estaba pasando con la joven de 23 años y le recomendaba que la sacaran de allí cuanto antes. La había visto con la cabeza rapada, que le utilizaban todos ellos como si fuera «su chacha» y que estuvieron todo el rato intentando evitar que se quedara a solas con ella o que estuviera presente lo mínimo posible.
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Una actitud que hacía presagiar lo peor, como así se desveló después. La madre de la víctima se enteró el día 30 y por eso acudió a la casa, acompañada de sus hijas, para sacar de allí a la joven víctima de este macabro cautiverio. Y sin saberlo entonces, para salvarle la vida. Su infierno acababa de terminar.
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