El conflicto más difícil ha sido aceptar que el cuerpo tiene sus propias leyes
«Un año y casi tres meses». Así comienza Carmen Chaparro (52 años) el texto con el que ha decidido romper, al menos en parte, el silencio que ha marcado su ausencia de la vida pública y profesional.
Un período largo y duro que no sólo ha supuesto una baja por enfermedad, sino una auténtica reconstrucción personal.
La periodista y escritora ha compartido en sus redes sociales un mensaje íntimo y mesurado, en el que no hay diagnósticos ni explicaciones médicas, pero sí una profunda reflexión sobre la necesidad de parar.
Chaparro recuerda precisamente el momento en que todo se detuvo: aquel último Matinal en las noticias. Desde entonces, Su vida profesional «se puso en pausa» mientras que su vida personal «se fue a pique». Una metáfora clara y contundente que te ayuda a comprender el punto vital en el que te encuentras actualmente.
La periodista deja claro que atraviesa uno de los momentos más complicados de su vida. Aún así, reclama el derecho a ir despaciopara marcar sus propias etapas y dar tiempo para reorganizar cada pieza.
«Aún no he dicho por qué, porque las palabras necesitan madurar, al igual que las cicatrices.«, ha escrito, poniendo así los límites de una historia que aún no está lista para ser contada.
En las imágenes que acompañan el post, la escritora profundiza en una idea que recorre todo su mensaje: la presión de una sociedad que mide el trabajo personal en función de la productividad de cada uno.
«El mundo te enseña que tu valor es igual a tu productividad. Si no estás en la tele, si no publicas un libro, si no publicas post… ¿existes?«Pregunta Chaparro, confesando además que el primer mes de silencio le provocó verdadero pánico, algo comprensible para alguien acostumbrado a vivir bajo los focos durante años.
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El presentador también desmonta uno de los grandes mitos en torno a las bajas laborales. «Estar de baja por enfermedad no son vacaciones. es un duelo«, escribe. Un duelo que le obligó a enfrentarse a quien creía ser.
En ese proceso, ha aprendido que La identidad no reside en un contrato. Ni siquiera en un currículum, sino en lo que queda cuando el ruido amaina y se apagan las luces.
Desde una perspectiva muy personal, Chaparro reconoce que siempre ha buscado el conflicto en sus personajes, sin imaginar que los más complejos acabarían siendo los suyos.
Aceptar que el cuerpo tiene sus propias leyes y que “puede con todo” es una de las mentiras más peligrosas. «No sabía que el conflicto más difícil sería el mío.: aceptar que el cuerpo tiene sus propias leyes», confesó.
Lejos de dar lecciones, el periodista envía un mensaje de apoyo a quienes pasan por situaciones similares. «Si vas por un túnel y no ves la salidaRecuerden: el silencio no es vacío, es espacio para reconstruir», escribe, apelando directamente a quienes también han tenido que parar sin haber elegido hacerlo.
El texto concluye con una afirmación tan honesta como contundente: «Aún no es el momento de decirlo.«. Chaparro agradece a quienes han seguido ahí a pesar de su ausencia y cierra con una pregunta abierta al lector: «¿Alguna vez tu cuerpo te ha gritado que pares y no lo escuchaste?».
Carmen Chaparro Aún no he regresado a la conversación pública como antes.pero deja claro que empieza a estar preparada para volver a ello, esta vez desde un lugar más honesto, más frágil y más real, después de muchos meses alejada del ruido mediático.
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