Chenoa, la chica del chándal se transforma en cisne, por Pilar Garcés
Anda que nos gusta en este país un duelo entre dos mujeres de bandera. El de la pasada Nochevieja que enfrentaba a María Laura Corradini Falomir, Chenoa, (50 años) con Cristina Pedroche (37) en la fiesta de bienvenida del año 2026 se saldó con el triunfo indiscutible de la primera y sonó a epílogo de la segunda, ya no da más de sí la fórmula de enseñar el culo por una buena causa.
[–>[–>[–>Cada una con su estilo, y su propio David/Dabiz Muñoz apuntalando: en labores de copresentación el rumbero catalán y enfundándose el último traje de su señora para caldear los audímetros el chef madrileño. Lejos de inventar la pólvora cada 31 de diciembre, la propuesta de Televisión Española se limitó a acompañar a los espectadores con unos anfitriones básicamente majos y cercanos: los hermanos Estopa y la cantante mallorquina nacida en Argentina Chenoa. Un trío valiente que había aceptado sin apenas tiempo de prepararse el reto de retransmitir las campanadas desde la Puerta del Sol tras la inopinada renuncia de los primeros designados por la cadena pública, el humorista Andreu Buenafuente, de baja por estrés, y su mujer la actriz Silvia Abril. Los músicos se llevaron el 34 por ciento de la cuota de pantalla, frente al 24 de Atresmedia, y mejoraron los números obtenidos el año anterior por David Broncano y Lalachús. Otra señal de resistencia de la cadena pública, y la certeza de que no se debe aburrir a base de sermones a una audiencia que lleva tres horas de jocosa sobremesa, so pena de ‘zapping’.
[–> [–>[–>Todas las que hemos bailado de lado a lado de la pista «Cuando tú vas, yo vengo de allí» queríamos que Chenoa venciese a Pedroche, tan simpática como empeñada en que cada uno de sus tangas sea una tesis doctoral con mensaje subversivo y contracultural. «Cuando yo voy, tú todavía estás aquí». La niña Corradini de voz apabullante que estudió música y danza además de educación infantil, que cantaba de adolescente en los garitos de Palma con sus bandas y llegó a ser la voz principal del Casino de Mallorca (también allí dio las campanadas algunas Nocheviejas, recordó con los Estopa) pisa fuerte desde hace tiempo en cualquier plató que se le ponga por delante: en 2025 presentó por segunda vez ‘Operación triunfo’ en Prime Video, ‘The Floor’ y ‘Dog House’, en TVE y ha sido jurado de ‘Tu cara me suena’ en Antena 3.
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Profesional, natural y amable, ha ganado tablas la concursante del ya mítico OT de 2001, el primero, donde quedó cuarta y conquistó la oportunidad de hacerle los coros a Rosa López en Eurovisión con ‘Europe’s living a celebration’. A su lado, David Bisbal, de quien se enamoró en el concurso (imposible olvidar su dúo ‘Escondidos’) y con quien rompió cuatro años después de forma abrupta, enterándose por la prensa de que ella y el almeriense ya no eran pareja. Dulce y espontánea, en plena debacle sentimental bajó al portal de su casa con un chándal gris y desgreñada, para ser interceptada por cámaras de televisión que convirtieron su tristeza en un meme infinito que hizo correr ríos de tinta rosa. Nunca más volvió a prestarse a semejante escarnio. Su matrimonio con el médico Miguel Sánchez-Encinas, pospuesto dos veces por la pandemia y celebrado en 2022 en la finca mallorquina de Comassema, terminó un año después de forma amistosa y con absoluta discreción. Hoy su corazón es para su perrita adoptada Cloe.
[–>[–>[–>Con un carrerón y siete discos a sus espaldas, la chica del chándal a quien su todavía novio dejó de coger el teléfono y despidió por las bravas en una rueda de prensa celebrada al otro lado del Atlántico, se transformó en cisne dos décadas después de la mano del diseñador Alejandro de Miguel, quien ya vistió a Ana Obregón o Ane Igartiburu en otras nocheviejas. Lució espléndida Chenoa de blanco, con el cuerpo de lentejuelas, un gran escote y mangas de volantes de tul. Un vestido de boda para saludar el año nuevo, cosido en ocho días y con una sola prueba, que mereció el elogio unánime de público y expertos, con una única voz discordante. No convenció al padre de la cantante, con quien no tiene ninguna relación desde que ella, su hermano y su madre emigraran a Mallorca, y que vive en Argentina y manda pullas a la artista, pues «su imagen de niña buena no se ajusta a la realidad». Demasiado caro para su gusto, el modelazo de las uvas. Con semejante dispendio él podría enjuagar su penosa situación económica, declaró a los medios. Otro que se apunta al ‘suprarreciclaje’ de Cristina Pedroche, pero con la ropa de los demás.
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