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Ford Capri AWD, sendas

Ford Capri AWD, sendas
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  • Publishedenero 13, 2026



Cuando todas las sendas parecen cerradas, recuerda: el laberinto también es un camino Beth Harmon (Gambito de Dama, Cap. 6, 2020)

Ryan, hermano, esto es una locura. Recuerdo cuánto te gustaban las peceras. Llenas de colores decías. Ahora me siento como en una pecera pero toda de luz, rodeado de sombras y de cuerdas, dando vueltas en un ring sin perder de vista al tipo que me persigue levantando sus manos enfundadas en sus guantes negros. Tiene unos ojos azules, intensos, pequeños, hundidos en el cráneo. Ryan, escucha, estoy obsesionado con las manos. He leído que permiten del orden de 27 grados de libertad mecánicos, con sus huesos y articulaciones. Y ese pulgar oponible Ryan. ¿A quién se le ocurre algo así? Huele a sudor, a linimento, el murmullo de las sombras interrumpido por algún grito, casi todos insultos. No llego a distinguir bien con quién la tienen tomada. Amago y lanzo la derecha y luego la izquierda, luego meto la cabeza entre los puños y me echo hacia atrás. No le he golpeado. Es rápido Ryan, debe pesar más de 150 kilos pero es rápido el tipo este. Me duelen las piernas, casi más que el golpe en las costillas del primer asalto. Las manos Ryan, ocultas en los guantes, apretando fuerte. Esperando. El tipo lanza un derechazo. Es muy rápido Ryan, ya te lo dije. Noto el crujir de los huesos de su mano, esa maquinaria delicada estrellándose contra mi barbilla, resquebrajándose como un reloj de bolsillo lanzado contra la acera. Qué desperdicio. Pero mi barbilla también ha crujido. Y mi cuello se ha doblado. No pinta bien Ryan. Doy dos pasos hacia atrás y sacudo la cabeza. Tom, el entrenador, me grita algo desde la esquina. ¿Le recuerdas? Te dejaba dormir en el gimnasio. Pero no consigo oír lo que me dice Tom. Los gritos de las sombras han subido de volumen. Ahora huele a sudor linimento y sangre.

Me pesan las botas Ryan, arrastro los pies sobre el ring. Agacho la cabeza y me cubro con los guantes. El tipo se da cuenta y se acerca, finta, dispara con la izquierda dos veces. Consigo pararlo pero trastabillo. Las sombras, las luces, todo da vueltas Ryan. Como cuando robamos el bourbon ¿recuerdas? no sabíamos ni dónde estábamos. Sonrío. No parece hacerle gracia. El tipo gruñe y lanza golpes uno tras otro. Por suerte no acierta. Está irritado. No le gusta mi sonrisa Ryan. Como lo que decías, que tenía la sonrisa de un idiota. También te ponía nervioso. Huelo y escucho la respiración del tipo que se ha acercado acorralándome en un rincón. Estoy sangrando. Debe haberme golpeado en la cara y no me he dado cuenta porque el labio me duele y está hinchado. Le empujo, golpeo sus guantes con fuerza para que retroceda. Entonces él prepara un golpe, inclina la cabeza y levanta el codo para lanzar su derecha. Ese golpe Ryan. Ese golpe. Suena una campana. La oigo como si estuviera sumergido en la pecera, un sonido lejano. El árbitro agita los brazos y se lleva al tipo que sigue gruñendo. Le ha detenido antes de que pudiera golpearmo. Ese golpe… Siento las manos de Tom sobre mi cuerpo. Me agarra de los brazos. Me arrastra hasta el taburete. Ese golpe. Esa forma de levantar el codo Ryan. Esa cara de rabia. Es como cuando papá ¿recuerdas? Cuando volvía del bar y la tomaba con mamá y luego contigo. Esa cara de rabia. Ese movimiento del brazo… «Tom. Escúchame. Cuando veas que el tipo está en el suelo para el combate. Hazme caso.» Otra vez la campana Ryan. Por tí. Por mamá…

La transformación de la industria del automóvil está afectado mucho a las marcas más veteranas, que sin embargo buscan en su historia y tradición una forma de diferenciarse de los nuevos competidores. Es una guerra en la que están entrando muchos contendientes de última hora a competir con marcas centenerias. Es un escenario principalmente de electrificación en el que la tradición y fiabilidad deben ir de la mano en este caso de una profunda innovación tecnológica. Una de las marcas más veteranas y pioneras es sin duda Ford que busca nuevas formas de enganchar a los compradores de vehículos eléctricos sin olvidar su amplia historia. Entre otras Ford ha optado por una estrategia audaz y profundamente polarizante como es la resurrección de sus nomenclaturas más sagradas para bautizar a una nueva generación de vehículos eléctricos.

Tras el lanzamiento del Mustang Mach-E y el Explorer eléctrico, la firma del óvalo azul completa su trilogía de relanzamientos históricos con el nuevo Ford Capri, un movimiento que responde a la necesidad de diferenciación en un mercado saturado de SUVs con diseños cada vez más similares. Este nuevo modelo actúa como un gancho más emocional, una promesa de carácter y herencia que busca elevar un producto basado en la plataforma MEB del Grupo Volkswagen por encima de la frialdad de la ficha técnica. Para comprender la magnitud del desafío que enfrenta este nuevo modelo recordar que el Ford Capri nació en 1969 con la misión de replicar en Europa el éxito del Mustang, democratizando el concepto de gran turismo deportivo con un barniz más del continente. Durante sus tres generaciones producidas hasta 1986, el Capri vendió casi 1,9 millones de unidades y se convirtió en un símbolo cultural, dejando un vacío que modelos posteriores no lograron llenar.

Modelo analizado Ford Capri
Motor y acabado Rango Extendido AWD 79 kWh
Potencia 340 CV
Velocidad máxima 180 Kmh
Aceleración o-100 5,3 s
Largo/ancho/alto 4634/1872/1626 mm
Potencia máxima RPM  340 CV
Par máximo Nm/RPM 679 Nm
Caja de cambios Automático
Web https://www.ford.es/
Precio 48.250  euros (antes de ayudas)

Otro nombre de prestigio

Como ya pasara con el mencionado Mustang, Ford ha obrado la metamorfosis de deportivo a SUV, en un contexto donde el motor de combustión ha dado paso al eléctrico y la silueta baja de coupé ha mutado en la omnipresente carrocería crossover. Este lanzamiento es una pieza clave en la estrategia «Adventurous Spirit» de Ford en Europa, que busca posicionar a la marca en un nicho más aspiracional y con acento americano, abandonando segmentos de volumen tradicionales para centrarse en vehículos que generan mayor conexión emocional y rentabilidad. El posicionamiento del Capri es ambicioso, con un precio que en las versiones tope de gama AWD supera los 60.000 euros, entrando en competencia directa con el líder indiscutible, el Tesla Model Y, y con rivales de su misma sangre técnica como el Volkswagen ID.5 o el Cupra Tavascan.

El diseño exterior es el punto más controvertido y a la vez el mayor argumento de venta del nuevo Ford Capri. El equipo de diseño tuvo el mismo problema que con el Mustang: conseguir trasladar parte de los códigos estéticos de un coupé de los años 70 a un crossover alto que debe albergar baterías en el suelo. Así el resultado es un vehículo de 4,63 metros de largo, 1,87 metros de ancho y 1,63 metros de alto. En el frontal, la conexión con el pasado es clara, gracias a una banda negra horizontal que conecta los faros y reinterpreta la famosa calandra de «hueso de perro» del modelo original, acompañada de una firma lumínica con cuatro elementos semicirculares que evocan los faros dobles de los Capri clásicos.

Con el diseño lateral el trabajo es más difícil ya que por dimensiones su aspecto revela su naturaleza de SUV con una línea de techo que desciende suavemente hacia la zaga en estilo fastback. Este trazado es necesario para la eficiencia aerodinámica y cuenta con detalles como la ventanilla trasera en forma de media luna que homenajea al cristal de custodia del clásico deportivo del que hereda el nombre. La zaga integra un sutil alerón tipo cola de pato y pilotos traseros pixelados en tres bloques, reforzando su identidad visual frente a un Explorer más cuadrado y robusto con un aspecto algo más dinámico y desenfadado.

Equilibrio tecnológico

Adentrándonos en el análisis del interior, el Ford Capri nos recibe con un habitáculo que intenta equilibrar la herencia tecnológica de la plataforma alemana con un diseño y funcionalidad propios de la marca americana. En este sentido es importante para los diseñadores de Ford desmarcarse de las decisiones de diseño de VolksWagen. El elemento central y que llama poderosamente la atención, como en otros modelos eléctricos de la marca, es sin duda, la pantalla táctil vertical de 14,6 pulgadas con sistema SYNC Move. Esta no solo gestiona la infoesfera del coche, sino que cuenta con un mecanismo manual que permite ajustar su inclinación en un ángulo de hasta 30 grados, una solución brillante para mitigar los reflejos del sol.

Además la rotación de la pantalla permite acceder a un compartimento oculto detrás del panel que queda bloqueado mecánicamente cuando cerramos el vehículo ideal para guardar objetos de valor lejos de miradas indiscretas. El mecanismo es sencillo de accionar de forma manual y parece de una robustez suficiente como para soportar el uso diario. Justo debajo en la consola central Ford ha eliminado la palanca de cambios tradicional para instalar la «MegaConsole», un enorme cofre de 17 litros de capacidad capaz de albergar un ordenador portátil de 15 pulgadas o varias botellas de agua grandes, demostrando una practicidad muy superior a la media del segmento.

En lo que respecta a materiales y acabados también hay una intención de desmarcarse de la plataforma alemana, aunque no siempre con un resultado positivo. En la parte superior del salpicadero destaca una barra de sonido integrada con un acabado textil muy elegante que en las versiones Premium forma parte del sistema de audio Bang & Olufsen de 10 altavoces y subwoofer, ofreciendo una calidad acústica envolvente y nítida que es muy de apreciar en un coche eléctrico que puede moverse en silencio. El volante, achatado por arriba y por abajo, incluye un radio central metálico perforado que supone un pequeño homenaje a los volantes deportivos de los años 70.

En lo que respecta a los paneles de las puertas inferiores y la parte baja del túnel central nos encontramos con plásticos de tacto alo más duro heredados de la arquitectura MEB, que desmerecen ligeramente la sensación premium que el precio del coche sugiere. Otro punto que los diseñadores de la marca han decidido mantener y que ha recibido no pocas críticas es la botonera de los elevalunas en la puerta del conductor que mantiene el polémico sistema de Volkswagen con solo dos interruptores físicos y un botón táctil «REAR» para alternar entre las ventanillas delanteras y traseras, un sistema que requiere apartar la vista de la carretera y que a menudo genera confusiones durante la conducción.

Excelente habitabilidad

Uno de los puntos fuertes que han sabido aprovechar de la plataforma alemana sin embargo es el de la la habitabilidad que se convierte en muy importante para el Capri. A pesar de la ligera caída del techo tipo coupé, el espacio en las plazas traseras es sorprendentemente generoso. Los ingenieros han conseguido moldear el revestimiento del techo para ganar centímetros extra para la cabeza permitiendo que pasajeros de hasta 1,85 metros viajen sin rozar incluso si se equipa el techo panorámico de cristal fijo.

El suelo es completamente plano, lo que facilita el acomodo de los pies de los ocupantes de las plazas traseras aunque, como venimos comentando de todo modelo de un tamaño parecido, la plaza central es algo más estrecha. El maletero, con sus 572 litros de capacidad, es muy aprovechable gracias a sus formas regulares y supera al del Ford Explorer e incluso al propio Volkswagen ID.5, convirtiéndolo en un vehículo muy apto para viajes familiares. Otro punto débil de la plataforma es la ausencia de un maletero delantero o «frunk» para guardar los cables de carga. En este caso dada la gran capacidad del maletero trasero no hay problema ya que pueden ir en el doble fondo.

Pasando al análisis del sistema de propulsión y el comportamiento dinámico, la versión AWD probada monta dos motores que entregan una potencia combinada de 340 CV y un par motor de nada menos que de de 679 Nm. La respuesta al acelerador es inmediata pero progresiva, tiene un tarado muy adecuado. No tiene la brusquedad violenta de algunos rivales, sino una entrega de potencia llena y contundente que permite realizar adelantamientos en carreteras secundarias con una seguridad notable, completando el 0 a 100 km/h en solo 5,3 segundos. Las recuperaciones con el coche en marcha en autopista y en carretera también se realizan en pocos segundos de forma suave pero decidida.

Batería viajera

La gestión de la energía se confía a una batería de 79 kWh netos que homologa hasta 560 km de autonomía en el ciclo europeo, aunque es crucial mencionar que la bomba de calor es un opcional, un elemento que encarecidamente para preservar la autonomía en invierno ya que marca la diferencia en cuanto a autonomía cuando está en funcionamiento. En lo que respecta a los viajes importante también en cuenta la capacidad de carga rápida, que en este caso admite picos de 185 kW, permitiendo recuperar del 10 al 80% en unos 26 minutos, con una curva de carga bastante plana que facilita las paradas en viajes largos. Aquí la refrigeración y la gestión de carga de la batería también son estratégicas.

En marcha, el Ford Capri AWD exhibe una puesta a punto de chasis específica que lo diferencia de sus primos alemanes. Ford ha recalibrado los amortiguadores y las barras estabilizadoras para ofrecer un tacto más conectado y por lo tanto una conducción que transmite mucho más, en línea con el Mach E y más acorde al modelo del que hereda el nombre. En lo que respecta a la conducción en ciudad y a pesar de sus 2.200 kg de peso y sus llantas de 20 o 21 pulgadas, la suspensión filtra con sorprendente eficacia los baches evitando la sequedad típica de muchos eléctricos pesados con un tarado de suspensiones más rígido.

En cuanton a la capacidad de maniobra, el radio de giro de 11 metros lo hace razonablemente maniobrable, y el modo «B» en el selector de marchas permite una conducción cómoda de un solo pedal en tráfico denso, aunque no llega a detener el coche por completo sin pisar el freno y por lo tanto no luce un modo de conducción «one pedal». Cuando la carretera se retuerce, el Capri muestra un carácter noble y neutro y algo más divertido que el de los modelos de VolksWagen. La tracción total prioriza claramente el envío de par al eje trasero, lo que ayuda a redondear las curvas lentas al acelerar a la salida, aportando un toque de agilidad que disimula su masa y le da un dinamismo a la conducción que roza lo deportivo.

Dirección precisa

La dirección es precisa y directa, aunque quizás algo ligera y filtrada para los conductores más puristas que busquen un feedback deportivo algo más acusado. En comparación con otros modelos de tarado más deportivo en Ford han optado por un mayor equilibrio entre confort y dinamismo. En autopista, el Capri es donde encuentra su territorio natural y se transforma en un gran rodador: el aislamiento acústico es sobresaliente, con muy poco ruido aerodinámico o de rodadura filtrándose al habitáculo a 120 km/h.

Por otro lado durante nuestra prueba en autovía, el consumo se estabilizó en torno a los 19,8 kWh/100 km, con posibilidad de rebajarlo hasta los 17 con una conducción especialmente cuidadosa. Esto nos permite proyectar una autonomía real en viajes de autopista cercana a los 400 km, haciendo viable el turismo de larga distancia con paradas lógicas gracias a la buena capacidad de recarga rápida y ultrarápida. El tacto del freno, que combina regeneración y fricción (con tambores en el eje trasero), es correcto en uso normal, pero puede sentirse algo esponjoso en conducción deportiva exigente.

Conclusiones

El Capri es un eléctrico de una estética muy conseguida y que aprovecha las bondades de la plataforma eléctrica de VolksWagen para proponer su propia versión de un SUV eléctrico con tintes deportivos. En este sentido la experiencia es desigual, ya que por prestaciones y tacto el coche sí responde a un espíritu digno del nombre del modelo que hereda, pero en otros aspectos como la dirección o los frenos se muestra como demasiado civilizado. Es posible que en busca de un equilibrio mayor se haya cortado demasiado el posible carácter dinámico de este modelo.

Por lo demás es un coche que se destapa como un viajero excelente, con un gran confort de marcha y un habitáculo cómodo y silencioso con una buena capacidad en la batería y una carga rápida competente. Nos ha gustado también la habitabilidad y algunos detalles de los acabados interiores, aunque hayamos encontrado algunos materiales menos adecuados. En estos casos el cuadro general es el que cuenta y lo cierto es que la impresión final es la de un coche del calidad con el que es fácil hacer muchos kilómetros de forma cómoda y divertida.

Valoración Final

RESUMEN

Un eléctrico con personalidad propia, a pesar de derivar de la plataforma de VolksWagen, que ofrece buenas cualidades para viajar y algo menos para emular su antepasado más deportivo.

Sistema de infoentretenimiento8.5



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