SALIDA DE MADURO | María Corina Machado, a la espera del milagro político que le devuelva protagonismo en Venezuela
María Corina Machado visitó este lunes a León XIV. El Pontífice le dio una audiencia privada a la altura de su nuevo pedigrí: el Nobel de la Paz. La dirigente que lideró la confrontación con el madurismo entre finales de 2023 y 2025, aunque con una creciente capacidad aglutinar a su alrededor al heterogéneo espectro opositor, se acercó hasta el Papa para solicitar que se liberen a todos los presos políticos en Venezuela. Hasta el momento han sido excarceladas 41 personas. Machado vistió de negro como muestra de reverencia y conformidad con una antigua costumbre de la etiqueta vaticana. Un color que, dicen los conocedores, representa una actitud contemplativa, similar a la de María, ante el misterio divino y el máximo representante de la fe. Justo en otra María, la muy devota Corina, quien en su fuero interior debió pedir también por un milagro político personal que podría confirmarse en su próximo encuentro con Donald Trump, anunciado para este jueves en la Casa Blanca.
[–>[–>[–>Ella nunca había dudado de su centralidad y por eso después de los hechos del 3 de enero hizo saber a través de las redes sociales que estaba «preparada» para desempeñar ese papel en la Venezuela que surgía de la salida de Nicolás Maduro del poder. Lo escribió con tanta confianza que debió sentirse descolocada ante las palabras del presidente de Estados Unidos. «Creo que sería muy difícil para ella ser la líder. No tiene el apoyo ni el respeto del país (…) Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto necesario para ser líder«. Trump dejó sin habla al antimadurismo más radical. Ni siquiera quienes desconfían de la aptitud y las intenciones de la dirigente de derechas se atrevieron a formular un comentario. Machado apenas balbuceó un agradecimiento al multimillonario y el manifiesto deseo de ofrecerle como tributo el galardón recibido en Oslo. Aseguró a su vez que, de organizarse una elección libre en su país, ganaría de manera contundente.
[–> [–>[–>La llamada «transición» –asunto abordado con el Pontífice– se encuentra por el momento en una nebulosa por una cantidad de factores. De un lado, las prioridades que se ha puesto Washington y, por el otro, la viabilidad de su apuesta por Delcy Rodríguez como «presidenta encargada» del país sudamericano. Existe otro elemento que está asociado al modo en que se desarrollará la gestión de Rodríguez: Machado, al igual que otros dirigentes opositores, se encuentra fuera del país y no se sabe cuándo intentará regresar. Los simpatizantes de la Premio Nobel están lejos de las calles y tampoco dan señales de ocuparla para exigir su presencia en el país sudamericano.
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¿Un acuerdo?
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En Caracas se habla de un pacto no escrito entre los supervivientes del madurismo y EEUU de dejarla fuera de juego. El politólogo Guillermo Tell Aveledo señaló al portal Efecto cocuyo que si bien es prematuro decretar la derrota de Machado y Edmundo González Urrutia, el competidor de Maduro en las elecciones de 2024, «su neutralización es el objetivo compartido de quienes retienen el poder en Caracas y quienes negocian desde Washington». La Casa Blanca «ha desacoplado su estrategia de la legitimidad» de González Urrutia y Machado en aquellos comicios del 28 de julio. «Hoy el reconocimiento no se basa en votos, sino en la capacidad de garantizar estabilidad«. Otro politólogo, Luis Remiro, estima que el liderazgo de la Premio Nobel se ve afectado «con el giro» que Trump. «Es difícil saber qué ocurrirá, pero luce lejano por ahora el acceso al poder».
[–>[–>[–>El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, la calificó de una dirigente «fantástica». El halago vino no obstante acompañado de la manera que Estados Unidos entiende el realismo político. «Aquí estamos lidiando con una realidad». Y esa «realidad» no lleva por ahora su nombre aunque los escenarios pueden modificarse. La «transición ordenada» de la que habla Rubio por ahora no parece contemplar a Machado. Todo puede cambiar si la «cooperación» de Rodríguez a la que ha aludido Trump termina por ser insuficiente. En un punto, el horizonte de la líder de Vente Venezuela depende del éxito de la «presidente encargada» en la administración de un poder político frágil, no solo por el continuo monitoreo desde Washington sino debido a la posibilidad no descartada por los analistas de una ruptura al interior del madurismo y la emergencia de un sector que se proponga desobedecer explícitamente a EEUU.
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Mientras tanto, la bendición pontificia es como agua bendita para Machado. Ella aguarda en breve un gesto similar de Trump.
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