Pasé a tener que buscarme la vida desde cero
Cristina Torrens Valero Fue una de las mejores tenistas españolas de su generación: entró en el top 30 mundial, jugó en los cuatro gran slam y experimentó plenamente el circuito WTA entre viajes, hoteles y patrocinios. Desde fuera, la imagen era la de un deportista consagrado, con importantes ingresos y una carrera estable.
Pero, como ella misma admite hoy en el podcast “Los Fulanos”, todo esto tuvo una cara B económica que apenas vio en su momento. Pasar de ganar dinero en la gira a «encontrar una vida desde cero» fue, en sus palabras, un golpe de realidad que no esperaba.
En el episodio titulado «El lado oscuro del tenis; estar en el Top 27 mundial, los patrocinios, la fama y la caída», Torrens habla de cómo administró -o no administró- el dinero durante sus mejores años.
Durante mucho tiempo, su vida fue una sucesión de temporadas y torneos: el objetivo era mantener el ranking, participar en sorteos importantes, acumular puntos y premios. El dinero estaba llegando, pero le resultaba difícil medir lo que realmente significaban esas cifras para el futuro; Había ingresos, pero no había un plan claro más allá del siguiente año de competición.
El verdadero punto de inflexión llegó con la retirada. Sin rankings, sin premios y sin una estructura de torneos semana a semana, tuvo que afrontar la pregunta que verbaliza en el podcast: “Y ahora, ¿qué hago con mi vida profesional?”.
Cristina Torrens, durante un partido.
El paso del circuito al “mercado laboral normal” supuso un shock emocional y económico: de repente se encontró preparándose para entrevistas de trabajo, formándose, aprendiendo a construir un currículum más allá de los resultados deportivos y, sobre todo, con la urgencia de generar ingresos estables sin un salario deportivo fijo.
Lo que en aquel momento parecía un buen ingreso ya no era tan cómodo cuando hubo que estirarlo para sustentar una nueva vida sin controles de torneos ni acuerdos de patrocinio.
Mirando hacia atrás, Torrens admite que habría tomado decisiones diferentes. En la conversación, destaca la importancia de diversificar, ahorrar sistemáticamente y comprender mejor los productos financieros básicos, en lugar de vivir como si el nivel de ingresos del circuito fuera a durar para siempre.
Su historia encaja con el diagnóstico que se repite en muchos análisis de los deportistas de élite: ven su estilo de vida como si el presente nunca fuera a terminar, y el golpe cae cuando los contratos y las recompensas desaparecen.
Otro eje central de su relación es el emocional. Después de años de ser «Cristina Torrens, la tenista», tuvo que aprender a presentarse de otra manera: una profesional de otro sector, una exjugadora en reconversión, alguien que entra en un despacho donde casi nadie sabe lo que significa haber estado entre las 27 mejores del mundo.
Ella misma admite que a veces se sentía mareada al darse cuenta de que lo que se construía en las pistas no se traducía automáticamente en estabilidad laboral fuera.
Hoy tu relación con el dinero es diferente. Torrens parece más cauteloso y consciente: piensa a largo plazo, valora la seguridad y se ha preocupado de formarse en finanzas personales.
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