CASO PACO MOLINA | “Papá me tienen secuestrado, no sé dónde estoy. Esa llamada, tras la desaparición todavía no me deja dormir”
Domingo, 11 de julio de 2015. En casa de Isidro y Rosa el protagonista es el dolor. La incertidumbre, el miedo, el horror. Hace más de una semana que los minutos se hacen horas. Hace más de una semana que buscan a Paco Molina. Tiene 16 años, y el 2 de julio de 2015 llamó a sus padres para decir que se quedaba en casa de un amigo a dormir. No regresó. Nueve días desaparecido. Habían pasado nueve días cuando el teléfono de Isidro sonó. “Es un número que sale como oculto, creo recordar”. La voz de Isidro, padre de Paco Molina, cambia, muestra sin maquillajes el dolor. “Todavía me tiene muchas noches dándole vueltas a esa llamada”.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Isidro se traslada a este ese momento, como si fuera hoy. «Recuerdo que descuelgo y digo ¿dígame? Y me dicen: ¡Papá! ¡Papá! ¡Me han secuestrado, me han secuestrado!«. Isidro, nervioso, contestó: “¡Ay por Dios, Paco! ¿Dónde estás? ‘No lo sé, no lo sé’. Paco, ¿dónde estás? ¿Dónde estás? ‘¡No lo sé, no lo sé!’ y se acaba la conversación”. “Me han secuestrado”, añade su madre, Rosa. «Imagínate… Yo no sé. Realmente todavía seguimos pensando en esa llamada», afirma. “Esa llamada” -que la policía catalogó como una broma de mal gusto- cuenta Isidro, «dicen que era una chica que lo había hecho con una amiga por entretenerse un rato… pero yo la voz que escuché era de chico. Y el acento era andaluz. Me tiene todavía muchos días sin dormir».
[–> [–>[–>Se llaman Isidro y Rosa, y llevan 15 años buscando a su hijo: Paco Molina. Tenía 16 años cuando avisó de que esa noche quería quedarse en casa de un amigo a dormir. Un mensaje extraño, “voy a dormir fuera”, que parecía no salir de él. “A las 22:00 de la noche nos manda un mensaje a su padre y a mí. A los dos a la vez”, revive Rosa. El suyo es el último caso que cierra la temporada de En Paradero Desconocido, el pódcast de PRENSA IBÉRICA, el formato sonoro que puede escucharse en este medio y resto de los diarios del grupo editorial y en las principales plataformas de audio. “Un mensaje, afirmando. Nos chocó mucho porque mi hijo no podía afirmar eso con 16 años”, describe su madre ante los micrófonos de Prensa Ibérica. “Mi hijo nos llamaba mamá, que me quiero quedar en casa de mi amigo, ¿me dejas? Y pedía permiso como un niño adolescente, pero ahí lo puso como si fuera un adulto ya mayor: voy a dormir fuera. Entonces, claro, nos quedamos mirando Isidro y yo, y digo ¿esto qué es?”.
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“Me salí, estábamos con unos amigos en una cafetería tomando algo y me salí fuera a la calle. Paco, ¿dónde vas a dormir?”, revive Isidro. “No, es que me quiero quedar en casa de un amigo que se había quedado ya dos veces, que vive cerca de casa, que queremos ver películas que bueno… Entonces ya pide permiso y entonces su padre, pues le dijo que sí”, añade Rosa. “Venga, sí, sí vale, pues os quedáis”. Fue la última vez que hablaron con él.
[–>[–>[–>Paco Molina desaparece el 2 de julio de 2015. / En Paradero Desconocido
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A lo largo del episodio, Isidro y Rosa, padres del menor, narran el dolor, la impotencia, el nervio y el miedo. Describen de forma cronológica cómo van descubriendo que Paco no está y, lo peor, como pasan los minutos, las horas, los días y Paco no regresa.
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Narran como arranca la investigación policial, algo tenue. “El GRUME (Grupo de Menores de la Brigada Provincial de Policía Judicial), que era el que llevaba el grupo de menores en ese momento, hace ya 10 años, el fin de semana no trabajaba, entonces cuando nosotros ponemos la denuncia, es un viernes a mediodía que la policía deja de trabajar y hasta el lunes el grupo de menores no aparece”, recuerda Rosa. En paralelo, y sin dudar, se inicia la investigación familiar. A lo largo del capítulo Rosa e Isidro contarán como logran recopilar información sobre la noche de los hechos: Paco estuvo con unos amigos, los de siempre, hasta la medianoche… luego se marchó.
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[–>“Parece ser que se da con un chófer que reconoce a Paco en un autobús con dirección a Madrid”
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La investigación familiar descubrirán un círculo social amplio. Nada que sorprenda en exceso en un jov,en de 16 años de edad. Amigos, muchos. Los del barrio, los de siempre. Y otros nuevos, que llegaron después. Quizá mayores, adultos…. Pero poco más. Una amiga de la familia colgaría la foto de Paco en redes sociales pidiendo ayuda. Tras ese gesto, llegaría la pista más fiable, quizá clave, de la desaparición de Paco: “parece ser que se da con un chófer que reconoce a Paco en un autobús con dirección a Madrid”.
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“Le damos credibilidad», afirman Rosa e Isidro en En Paradero Desconocido, «porque el chófer del autobús dice que cuando llega mi hijo está sentado enfrente y me da unos datos que, si no lo has visto nada más que en una foto, no podría ser». Se enciende una luz en la oscuridad de la búsqueda. «Me dice, por ejemplo, que es más alto que Isidro», revive Rosa, «que tenía una especie de chapetas (mejillas sonrojadas) cuando pasa calor, que a esa hora en Córdoba hace mucho calor y eran las 18:00 horas de la tarde cuando dicen que cogió el autobús. Esas cosas no se ven si no lo has visto de verdad. Me habló de los pendientes, que al principio no decíamos que llevaba pendientes…”. Una pista importante. Clave… que se evaporó. “No se cogen cámaras de la estación. Cuando hay cámaras, que es algo fácil… y no se cogen. Era fundamental no solo ya para nosotros, sino para los investigadores., para poder afirmar o descartar”.
[–>[–>[–>Ocho meses en la estación
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Los siguientes meses Isidro los dedicó a ir cada viernes a la estación. “Me tiré lo menos 8 meses, o por ahí. Todos los viernes, a la hora que supuestamente Paco se vio, me iba a la estación de autobuses buscando una respuesta que no, que no encontré», lamenta este padre. «Y me sentaba allí y me tiraba una hora o por ahí mirando la gente, buscando una respuesta que no encontré, no encontré en los 8 meses, no la encontré.”
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Más de 10 países en el punto de mira policial como posible escenario en el que está Paco. Todos viables, posibles… y más de 200 avistamientos. La policía y la familia han recogido un sinfín de llamadas dando pistas, certeras o no, sobre él… Pero Paco no aparece. Nada lleva a él.
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Quince años después, la familia sigue esperando respuestas. Esperándolo a él. En Paradero Desconocido recorre junto a los padres de Paco Molina cada día de búsqueda y te cuenta todas las claves de la desaparición del menor.
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