¿Por qué la oposición venezolana no está saliendo a las calles? La inacción de una mera espectadora de la red que tejen Trump y Delcy Rodríguez
El carnaval comienza en Venezuela en febrero. Quince adolescentes y ocho adultos de una localidad del estado de Anzoátegui decidieron anticiparse a la jarana en las calles y fueron arrestados por la Policía Nacional Bolivariana (PNB). Los uniformados los confundieron con un grupito que festejaba la captura de Nicolás Maduro por parte de un comando norteamericano. Si bien fueron excarcelados unos días después, la situación, en un punto «carnavalesca», evidenció hasta qué punto el espacio público venezolano sigue clausurado desde el 3 de enero. La oposición, en cualquiera de sus variantes, no se ha atrevido por el momento a manifestarse, tal vez porque no tiene en claro cuáles son sus consignas y sus planes.
[–>[–>[–>Donald Trump recibió este jueves a María Corina Machado en la Casa Blanca, y, de paso, el «obsequio» de su Premio Nobel de la Paz. «Una mujer maravillosa que ha pasado por muchísimo», la definió. Sin embargo, el «gesto de respeto mutuo» no pareció alterar sus prioridades estratégicas. Un día antes, el magnate había calificado de «estupenda» a la «presidenta encargada», Delcy Rodríguez debido a la «conversación excelente» sobre el petróleo venezolano y sus minerales. Si el multimillonario se permitió augurar en su red social Truth una colaboración «espectacular» con la heredera constitucional de Maduro, ¿cuál es en adelante el lugar de aquellos que se opusieron enconadamente al Palacio de Miraflores desde que fue ocupado por el «presidente obrero» en 2014? Ese papel no parece quedar claro después de que la propia Rodríguez destacara en las redes sociales el tono «cortés» de la plática que tuvo con Trump y que la portavoz del magnate, Karoline Leavitt, ratificara el jueves la escasa valoración que tiene de Machado como liderazgo futuro.«No se trata de apoyar a una persona, yo soy parte de un movimiento», dijo ella, 12 días después de declararse «preparada» para timonear el proceso de cambio. «Sepan que contamos con el presidente Trump para la liberación de Venezuela». Es no obstante una incógnita presente de qué modo el magnate «cuenta» con los opositores.
[–> [–>[–>La historia demuestra que su hoja de ruta puede cambiar, y también la del propio Gobierno descabezado y rearmado que pone a prueba su capacidad de aceptar las condiciones políticas que le imponen desde el exterior. Mientras tanto, las calles están vacías de opositores. Apenas se los ha escuchado levantar la voz en conjunto para exigir que se liberen a todos los presos políticos.
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Machado, el límite
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El problema político de Machado en el presente es la «presidenta encargada», y así lo hizo saber a los congresistas norteamericanos. «Quiero advertir que, si hay algo que este régimen supo hacer con eficiencia en el pasado, fue ganar tiempo y aprovecharse de los esfuerzos realizados de buena fe. Delcy Rodríguez forma parte del régimen», señaló. La «presidenta encargada» percibe lo mismo aunque en la dirección contraria. Había conversado largamente con el presidente de EEUU antes de comunicar que se abría en Venezuela «un nuevo momento» que «permita el entendimiento desde la divergencia y desde la diversidad política ideológica«. ¿Hasta dónde llega su supuesta mano tendida? Los analistas no tienen duda de que la Premio Nobel y los sectores más intransigentes, entre ellos Voluntad Popular, del exiliado Leopoldo López, no figuran en su convite.
[–>[–>[–>Algunos analistas recuerdan que Machado nunca fue aceptada del todo como principal referencia opositora por algunos dirigentes. Antes de octubre de 2023 era un personaje lateral del drama venezolano que expresaba las posiciones más cercanas a Estados Unidos. Cuando ganó la primaria de ese espacio y fue proscrita por los tribunales comenzó a ejercer un liderazgo que estuvo detrás de la candidatura de Edmundo González Urrutia y la reclamación del triunfo en las urnas frente a Maduro, en julio de 2024. Esa centralidad al interior del país se fue diluyendo a medida que ganaba reconocimiento en la migración venezolana, especialmente en Florida. La obtención del Nobel de la Paz le ha permitido preservar su relevancia, especialmente en el exterior. La expresa simpatía que tuvo con la intervención armada norteamericana no suscitó mayores acompañamientos. Es cierto que aquellos dirigentes que rechazan su mando tampoco se atreven abiertamente a desafiarla.
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El centro y su dilema
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«EEUU no puede tratar a María Corina Machado como si no representara nada«, se quejó Felipe González, el expresidente del Gobierno español, al canal NTN24. A su criterio, la Premio Nobel «es la más representativa de los anhelos de la sociedad venezolana». Henrique Capriles no piensa necesariamente lo mismo. El excandidato presidencial que perdió las elecciones con Hugo Chávez y Maduro por un escaso porcentaje, y que en la actualidad ocupa un curul en la Asamblea Nacional (AN), convencido de que no hay que renunciar a los espacios institucionales por más que sean manipulados, intenta establecer una alternativa política más inclinada hacia el centro. Sus intervenciones son acotadas en medio de la incertidumbre general. Sostiene que en estos «tiempos complejos» se debe «actuar con responsabilidad» sin dejar de luchar «hasta conquistar la democracia y el bienestar de todos los venezolanos». Cualquier solución, ha insistido, «debe ser pacífica, constitucional y respetando la voluntad del pueblo en su derecho a decidir». La frase ha resultado lo suficientemente ambigua como para ser interpretada como un llamamiento a nuevas elecciones cuando existan condiciones o el derecho de González Urrutia a asumir la presidencia birlada en 2024. La segunda posibilidad ha sido, sin embargo, descartada por los propios acontecimientos.
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[–>Capriles cree que Venezuela necesita «pasar la página del revanchismo y la improvisación». Y para ello las cárceles deben vaciarse por completo y los exiliados puedan retornar. «No se puede ignorar que quienes hoy siguen en el poder fueron los responsables de conducir al país a la más profunda crisis política, social y económica de nuestra historia». El diagnóstico –que incluye los «diálogos fallidos» y el listado de los «abusos y atropellos»– sobre el pasado puede ser categórico al pensar lo ocurrido y a la vez insuficiente para intervenir en el presente en la medida que Rodríguez cuente con el aval de Trump.
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Otros opositores moderados también se han distanciado en los hechos de Machado como Henri Falcon. «Espero de Delcy Rodríguez amplitud, diálogo y sabiduría para no comprometer la soberanía y la independencia», dijo el diputado, convencido de que Venezuela vive una «pre transición». Luis Emilio Rondón, otro legislador de la oposición, consideró que la Asamblea Nacional «debe ser un espacio para la solución de los problemas del país» y la instancia donde ser resuelvan «nuestras diferencias por la vía de la participación». No hay evidencia de que el Ejecutivo quiera eso.
[–>[–>[–>Los sectores más duros califican a los moderados de traidores. El enojo no les quita el desconcierto. Se encuentran sin capacidad de incidencia, apenas atinan a mirar hacia Washington para saber qué hacer. Y Washington emite señales que los confude más.
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