Dejar de fumar no solo depende de la voluntad
Dejar de fumar es uno de los propósitos de año nuevo que más gente intenta cumplir. En este reportaje pacientes y médicos dan su opinión para tener éxito en la propuesta.
[–>[–>[–>«No depende solo de la voluntad, es una adicción»
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José Manuel Iglesias y Raquel García / Médico y enfermera de la Unidad Especializada de Tabaquismo del área sanitaria IV de Asturias (Oviedo y centro)
[–> [–>[–>«Cada enero, miles de personas se prometen dejar el tabaco. Nosotros vemos el aumento de la demanda. Muchas lo desean de verdad, pero pocas saben que no depende solo de la fuerza de voluntad. El tabaquismo es una adicción, y entender cómo funciona el cerebro es el primer paso para liberarse de ella. Con información y apoyo, dejar de fumar o vapear es posible. Algunas personas fumadoras han intentado dejarlo varias veces y se sienten fracasadas al no conseguirlo. Pero hay una verdad que conviene repetir: nadie fracasa por recaer; en cada intento se aprende algo. El verdadero error es rendirse».
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Luis del Cueto y Elisa Suárez: «Integrarse en un grupo es clave»
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Luis Gabriel del Cueto Álvarez llevaba fumando 52 años. En los tiempos más recientes, sobre una cajetilla diaria. Desde hacía un tiempo, comentaba con su mujer –María Elisa Suárez Manteca, también fumadora, y a un ritmo incluso superior– que tenían que intentar dejarlo. «Teníamos dudas de si seríamos capaces, de si nos subiríamos por las paredes», explica.
[–>[–>[–>La oportunidad para este matrimonio de La Tenderina (Oviedo) surgió en septiembre de 2024, cuando Luis del Cueto sufrió un cólico nefrítico acompañado de una notable infección y fue llevado al quirófano para extraerle la piedra. «Fue allí donde un anestesista me puso parches de nicotina. Estuve después cuatro días en la UCI con parches, uno diario, y salí tranquilo», relata. La sorpresa fue que «no sentía ansiedad ni ganas de fumar ni me encontraba nervioso». La decisión siguiente fue acudir a su centro de salud, el de Ventanielles, y hablar con los responsables de la Unidad de Tabaquismo, el doctor José Manuel Iglesias y la enfermera Raquel García. «En octubre se abría un grupo y nos incluyeron».
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Elisa Suárez se sumó al proyecto: «Vi que mi marido iba muy bien con los parches y que no estaba nervioso ni tenía ansiedad, y además así le evitaba tener la tentación cerca», señala. Luis del Cueto confiesa que empezó «con poca fe», pero el proyecto avanzó «mucho mejor de lo que yo pensaba». Ambos subrayan como factor clave «integrarte en un grupo de otra gente que busca lo mismo que tú», indican en alusión a uno de los elementos de la terapia que aplica la Unidad de Tabaquismo del área sanitaria IV. «El grupo ayuda mucho, y luego las explicaciones y los ánimos de los profesionales de la unidad», indican. A día de hoy, Elisa Suárez sueña en ocasiones que fuma y que él médico puede pillarla. Sin embargo, en la vida real ninguno de los dos ha sufrido recaídas. «Pensábamos que iba a ser muchísimo peor de lo que está siendo», concluyen.
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