MAVILIDAD LABORAL | Vivir en una ciudad y trabajar en otra: los viajeros pendulares se disparan por el precio de la vivienda y el AVE
Begoña, funcionaria, 40 años, vivía hace tres años en Madrid, pero la capital se le hizo bola. «La familia de mi madre era de Valladolid, así que me fui para allí y estoy muy contenta. Se vive muy bien y me pude comprar una casa, algo imposible aquí», relata Begoña en el hall de acceso a la estación de Clara Campoamor-Chamartín (Madrid), donde todos los días llega en tren desde Valladolid. Apenas una hora de trayecto.
[–>[–>[–>Va y vuelve a diario en los trenes de media distancia de Avant, como alrededor de 2.000 personas más, según un reciente estudio de la Cámara de Comercio e Industria de Valladolid, que señala que estos viajeros prefieren vivir allí por su «mayor calidad de vida, seguridad y accesibilidad a servicios públicos», pero eligen trabajar en la capital «porque perciben mejores sueldos».
[–> [–>[–>El fenómeno se ha visto espoleado por las altas prestaciones de la alta velocidad (AVE, Alvia y Avant) y las bonificaciones en algunos abonos, que llegan hasta el 72% en algunos casos
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Son las 15.30 horas de un lunes y el trasiego en la estación madrileña es constante, y no solo de turistas. Por allí está Rubén, que trabaja en el Ministerio de Defensa de personal laboral y todos los días coge el tren de las 6.23 horas desde Valladolid. «A las 7.28 estoy ya en Chamartín», asegura el joven, que recomienda coger los billetes con «varias semanas de antelación porque hay mucho espabilado».
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«Hace tres años me mudé a Valladolid. Se vive muy bien y me pude comprar una casa, algo imposible en Madrid»
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O Sonia, que trabaja en banca, y viene a Madrid «días sueltos» desde Pucela: «La calidad de vida allí es mayor y es más barato». O Laura, profesora, que a diario se hace el trayecto Cuenca– Madrid. «Vivo allí por cuestiones familiares y ni me planteo vivir aquí, para mí el trayecto es como ir en el Metro». O Rubén, creador de software, que vive en Alicante, donde teletrabaja excepto un día a la semana que es el que viene a Madrid: «Son poco más de dos horas de trayecto; es llevable».
[–>[–>[–>Rubén, desarrollador de software, trabaja en remoto en Alicante, donde vive, y una vez a la semana se desplaza para trabajar en la sede de su empresa en Madrid. / EL PERIÓDICO
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Viajeros sin equipaje
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Se ve quiénes son porque cogen un tren de media distancia sin equipaje, solo con la mochila con el ordenador y si acaso alguna bolsa o algún café de un puesto de sandwiches y bocadillos que hay nada más salir de la estación de Metro. Algunos llevan hasta su tartera. Son los llamados viajeros pendulares, ciudadanos que viven en una ciudad pero trabajan en otra, un fenómeno en alza, sobre todo desde la pandemia, que se ha visto espoleado por el teletrabajo, los precios disparados de la vivienda en las grandes ciudades, las altas prestaciones de la alta velocidad (AVE, Alvia y Avant) y las bonificaciones en algunos abonos, que llegan hasta el 72% en algunos casos.
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«Había veces que tardaba hora y cuarto en cruzar Barcelona. Aquí estoy a 38 minutos de AVE»
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Madrid y Barcelona son las grandes capitales que más están experimentando este fenómeno de trabajadores mudándose a provincias o comunidades limítrofes que año tras año incrementa sus cifras. De acuerdo al último Observatorio del Ferrocarril en España, con datos de 2023, las rutas de media distancia con mayor flujo de viajeros en ambos sentidos son: Barcelona-Girona, con 2.436.098 viajeros (un 44,7% más que el año anterior), Madrid-Valladolid con 2.264.882 (un 64% más que en 2022), Madrid-Toledo con 1.920.217 (19,8% más), A Coruña-Santiago con 1.704.546 viajeros (33,6% más) y Barcelona-Tarragona con 1.495.057 (27,7% más).
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[–>En 2019 un total de 166.000 trabajadores cambiaron de provincia; en 2024 fueron 236.848, un 30% más
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En el año 2024, la tendencia ha seguido al alza y solo en Avant la línea Figueres-Barcelona ha sumado un nuevo récord: 1.522.000 viajeros, al igual que el resto de líneas: Madrid-Puertollano, 1.395.900; Madrid-Segovia-Valladolid, 2.745.536; Madrid-Toledo, 2.033.109; Málaga-Córdoba-Sevilla, 983.496; Málaga-Granada, 245.995; Sevilla-Granada, 697.422; Alicante-Murcia, 397.001; Barcelona-Lleida 487.945; y Ourense-Santiago-Coruña, 1.547.431.
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Una de las usuarias de la línea Girona-Barcelona es Begoña, periodista que tras vivir una dura pandemia con su pareja y su hija pequeña en un piso sin balcón de Sagrada Familia se mudó a Vilablareix, un pueblo a diez minutos de Girona. Teletrabajaba como guionista y durante meses estuvo yendo algunos días a la semana a Barcelona, algo que ha vuelto a retomar ahora en otro trabajo. «Había veces que para cruzar Barcelona tardaba hora y cuarto en hora punta. Aquí estás a 38 minutos de Barcelona en el AVE», relata satisfecha con su decisión.
[–>[–>[–>Las bonificaciones permiten que un trayecto Girona-Barcelona cueste apenas cuatro euros
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Las bonificaciones en los bonos, que le permiten que cada trayecto cueste poco más de cuatro euros, facilita nesta flexibilidad laboral. «Antes ida y vuelta eran 27 euros; ahora son ocho y pico. De otro modo no sería posible», afirma Begoña, que asegura que tanto los AVE como los trenes de media distancia -que tardan no menos de hora y diez en llegar a Barcelona- «van llenísimos; es espectacular».
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Los usuarios denuncian que hay líneas colapsadas, en las que hay que comprar billetes con semanas de antelación
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Los usuarios, de hecho, denuncian constantemente que hay tal colapso en muchas líneas -Girona, Tarragona o Lleida- que hay que coger los billetes con días y semanas de antelación. «Renfe y el Ministerio tienen que ponerse las pilas», llegó a denunciar en noviembre Manel Nadal, secretario de Movilidad e Infraestructuras de la Generalitat, ante la imposibilidad de encontrar billete un día ni para AVE ni para Avant.
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Un usuario muestra la aplicación de Renfe donde se comprueba que para el 2 de febrero ya no hay trenes disponibles en la línea Madrid-Valladolid. / EL PERIÓDICO
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Pese a estos inconvenientes y algunos retrasos frecuentes, Begoña afirma que «no lo cambiaría por nada». «No me veo viviendo en la ciudad otra vez. Aquí me he dado cuenta de que la ciudad nos come, nos anula. Recuerdo que llevaba a mi hija al cole en Barcelona y no escuchaba lo que decía por el ruido. Aquí es una vida más tranquila, más consciente», asevera.
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«No me veo viviendo en la ciudad. Aquí me he dado cuenta de que la ciudad nos come, nos anula»
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La movilidad entre comunidades es una tendencia imparable en toda España. Si en 2019, año anterior a la pandemia, eran 166.000 los trabajadores que cambiaron de comunidad autónoma o provincia, en 2024 fueron 236.848, alrededor de un 30% más. Así lo refleja la encuesta de Movilidad del Mercado de Trabajo que elabora cada año la Agencia Tributaria y según la cual en 2024 se habrían mudado de Madrid y Barcelona a otras provincias 54.500 y 30.475 trabajadores, respectivamente.
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La serie histórica de los datos refleja una tendencia ascendente en el éxodo desde las dos principales ciudades, ya que en el año 2018 ‘solo’ salieron de Madrid y Barcelona 35.753 y 18.046 personas. Ambas recibían entonces muchos más empleados que los que perdían al año, pero ahora esa tendencia se ha igualado. Cambian de residencia prácticamente los mismos que llegan.
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En 2024, más trabajadores se fueron de Barcelona a vivir a Girona y Tarragona que los que llegaron a Barcelona desde esas provincias
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En el caso de Barcelona, resulta particularmente llamativo que en 2024, más trabajadores se fueron a vivir a Girona y Tarragona que los que llegaron a Barcelona desde esas provincias. 4.099 asalariados barceloneses en el caso de Girona (por los 3.754 gerundenses que se mudaron a Barcelona) y 4.369 trabajadores barceloneses en el caso de Tarragona (por 3.840 que hicieron el viaje opuesto).
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Tarragona y Girona encabezan la lista de destinos de los trabajadores que emigraron desde la provincia de Barcelona, junto a Madrid (4.579), Baleares (1.928), Valencia (1.928), Sevilla (984) y Zaragoza (868).
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En el caso de Madrid, el flujo de trabajadores se dirigió principalmente a Toledo (7.388), Barcelona (5.094), Valencia (4.056), Guadalajara (3.099), Málaga (2.326), Sevilla (2.335) y Valladolid (1.254).
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Decenas de viajeros en la estación de Campo Grande de Valladolid esperando a primera hora coger el Avant para ir a trabajar a Madrid. / EL PERIÓDICO
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Según Sara Porras, doctora en Sociología Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid, el fenómeno que se está viviendo tiene que ver con «procesos de expulsión por el recalentamiento de los precios de la vivienda que han hecho impagables las rentas». Aun así considera que no es un movimiento migratorio «muy relevante», sino concentrado en determinados flujos a provincias o lugares limítrofes a las grandes ciudades. «Lo cierto es que la corona regional se empieza a quedar pequeña», comenta la socióloga.
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Valladolid le ‘roba’ habitantes a Madrid
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El fenómeno ha ayudado, por ejemplo, a que desde 2023 Madrid esté dejando escapar población a Valladolid (a 170 kilómetros de la capital) por primera vez en 25 años. Ya son más las personas que se mudan a Valladolid que las que van desde esta a la capital.
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«El comportamiento de la alta velocidad en Castilla y León es vital para revertir la despoblación y fijar población. Gente con familia está viniendo a vivir a Valladolid», ratifica a EL PERIÓDICO Carlos Perfecto, presidente de la Asociación de Usuarios de Alta Velocidad, cuyo colectivo, que trabaja altruistamente, lleva años presionando a las administraciones para mejorar las frecuencias y la gestión de las comunicaciones ferroviarias.
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«Con respecto a Catalunya, somos conscientes de que algunos de nuestros servicios Avant están saturados por lo que estamos estudiando medidas para aumentar la capacidad en breve», dicen en Renfe
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Además, han insistido mucho en que los precios de los abonos «sean socialmente asumibles por la economía de las familias», algo que han conseguido con el Abono 10-30, el Pase Vía -un sistema trimestral donde se pueden conseguir descuentos hasta del 72%- o el Abono Único, que entra en vigor el 19 de enero. Esta nuevo ticket tiene un coste de 60 euros por 30 días y permite usar de modo ilimitado en toda España Cercanías, trenes de media distancia (incluidos Rodalies) y algunos servicios Avant.
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Los trabajadores llegan este viernes a Puertollano en el tren Avant para trabajar en Madrid. / JOSÉ LUIS ROCA
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Según precisa Perfecto, desde que está Álvaro Fernández Heredia como presidente de Renfe, han notado mejoras -«nos hemos reunido ya dos veces con él-«, pero creen fundamental que haya una comunicación continúa porque los usuarios saben perfectamente las lagunas que tiene el servicio. «La gestión pública debería tener más presente a la gente y la sociedad ganaría. Lo que ha hecho Renfe en los últimos años es hacer caso a los usuarios y ha acertado. Renfe aun así sigue teniendo un hándicap. Hay que informar mejor y en mejores tiempos».
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Desde Renfe destacan que con los abonos, recorrer 100 kilómetros en alta velocidad cuesta solo alrededor de tres euros
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Desde Renfe ponen el foco en que los Avant han alcanzado el último año récord de usuarios, con más de 13 millones de viajeros al año, y con crecimiento no solo en las líneas citadas sino también en los trayectos Málaga-Córdoba-Sevilla, Sevilla-Granada, Alicante-Murcia, Madrid-Puertollano y Ourense-Santiago-Coruña. «Con abonos, recorrer 100 kilómetros cuesta de media unos tres euros, lo que convierte al Avant en una opción especialmente atractiva para trabajadores y estudiantes», señalan desde la compañía, donde destacan que se ha establecido en los últimos tiempos un Plan de mejora ante la creciente demanda del servicio, con refuerzos del personal y mejoras del servicio.
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Así, Renfe ha incrementado 5.000 plazas mensuales en la línea Valladolid-Segovia-Madrid, otras 1.000 en el trayecto Puertollano-Madrid y otras 1.190 a la semana en la línea Barcelona-Lleida. «Con respecto a Cataluña, somos conscientes de que algunos de nuestros servicios Avant están saturados por lo que estamos estudiando medidas para aumentar la capacidad en breve», aseguran desde Renfe.
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