Son un miembro más de la familia
«Piero» espera nervioso a las puertas de la basílica de San Juan. Es un perro de caza, tipo sabueso, con unas orejas enormes y un potente ladrido, pero es más el ruido que las nueces. «No caza ni moscas, es muy bueno y el alma de la casa», explica su dueña, Alicia Vallina, que tiene 15 años y vive en Ciudad Naranco. Faltan diez minutos para la una de la tarde y frente a la iglesia hay decenas de mascotas, la mayoría perros, para celebrar junto a sus dueños San Antón, el patrón de los animales domésticos. El compañero inseparable de «Piero», que se llama «Athos» y coincide con el sabueso a diario en los paseos de la seis de la mañana, también se sumó a la fiesta. «La gente viene a pedir que sus mascotas estén sanas porque son un miembros más de la familia», dice su propietario, Omar Tirado, que además asegura que su perro no se pierde una porque «es un fiestero».
[–>[–>[–>El párroco de San Juan, Francisco Javier Suárez, salió a las puertas del templo para iniciar un acto en el que el sacerdote pidió «respeto y cariño» para todos los animales antes de comenzar a bendecirlos. «Todo empezó porque un feligrés me pidió un día que bendijera a su perro», recuerda. Desde entonces, el sacerdote repite la ceremonia cada 17 de enero y cada vez acude más gente. A lo largo del tiempo ha visto pasar por la puerta de la iglesia perros y gatos, pero también hámsters, hurones, pájaros e incluso alguna culebra. «Aquí han venido animales de todo tipo», cuenta con una sonrisa. Él mismo tuvo una pastora alemana, «Tula», un recuerdo que sigue muy presente. «A esa perra no la olvidaré nunca», confiesa.
[–> [–>[–>Entre los asistentes se encuentra Cristina Trincado junto a sus hijas Claudia y Emma Martínez. Con ellas está «Bimba”, una perra de año y medio que no para quieta. «Es muy juguetona, muy sociable, buenísima… Nos alegra la vida a toda la familia», explican. Un poco más allá, Rubén Fernández, Armando González y Jessica Artime charlan mientras «Gonso», «Cotón» y «Bambi» se mueven de un lado a otro. «Son mejores que las personas», dice uno de ellos Convencido. «Te dan cariño aunque les falles y siempre te alegran la vida». Los perros se buscan, se tumban juntos y se reconocen sin necesidad de palabras. «Se quieren mucho», dicen sus dueños.
[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí