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reordenación, sacrificios y mirada a largo plazo

reordenación, sacrificios y mirada a largo plazo
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  • Publishedenero 18, 2026



Marc Murtra celebra un año como presidente de Telefónica. El directivo ha sido noticia por la profunda reorganización que ha emprendido a todos los niveles del grupo, tomando algunas decisiones controvertidas pero necesarias, y dando los primeros pasos para sentar las bases de la Telefónica del futuro.

El 18 de enero de 2025, Murtra fue nombrado consejero delegado de la mayor empresa española de telecomunicaciones, en sustitución de José María Álvarez-Pallete.

Procedente de Indra, el directivo asumió el cargo tras los cambios accionariales que se produjeron en los meses anteriores en Telefónica.

La aparición del operador saudita STC forzó la entrada del Estado a través de la Sepi y el aumento del peso de Criteria, el brazo inversor de La Caixa, en la capital de las telecomunicaciones.

Con un reparto accionarial prácticamente equitativo entre los tres grupos, en torno al 10%, las decisiones que se han tomado desde entonces han tenido que ser por consenso.

El nombramiento de Murtra, de hecho, Contó con más del 90% del apoyo de la junta de accionistas, inusual en las grandes empresas españolas cotizadas.

Con este acuerdo, el directivo no tardó en tomar decisiones estructurales como la desinversión del negocio en Latinoamérica que llevaba años retrasado.

La estrategia desde entonces ha sido la venta de sus filiales en el continente para centrar todos los recursos en su pPrincipales mercados: España, Alemania, Reino Unido y Brasil.

Esta progresiva salida de América Latina ha supuesto ya el cierre de ventas de las empresas de Telefónica en Argentina, Perú, Uruguay y Ecuador y el avanzado proceso para hacer lo propio en Colombia. Operaciones valoradas en conjunto en más de 2.200 millones de euros.

Dado que el objetivo es abandonar completamente el territorio (excepto Brasil), filiales en Chile, México y Venezuela también están en la rampa de salida y algunas han despertado el interés de grandes inversores.

Con todo, Telefónica reducirá su cuantiosa deuda y reducirá su exposición a la volatilidad macroeconómica, las divisas y los riesgos regulatorios en determinados países. Asimismo, la compañía pretende reforzar su balance y liberar recursos para mercados con mayores retornos.

Un plan estratégico, un ERE pactado y un recorte de dividendo

La reducción de sus mercados para centrarse en aquellos que considera verdaderamente importantes ha ido de la mano de un mensaje sobre la necesidad de consolidar el sector en Europa.

Aunque el máximo ejecutivo de la compañía siempre ha mantenido discreción ante posibles operaciones de fusión o compra, ha reiterado que Telefónica debe ser protagonista en un proceso futuro Esto viene de la mano de una relajación regulatoria en Bruselas.

Paralelamente, Murtra y su equipo han ido realizando numerosos cambios en los equipos directivos de las empresas y consejos de administración que forman el grupo a nivel nacional e internacional.

Esta forma de dirigir se ha traducido también en lo que el propio directivo ha calificado en ocasiones de «férrea disciplina financiera», que le ha llevado a tomar decisiones «dolorosas» o impopulares con las que la empresa pretende racionalizar, hacerlo más eficiente e impulsar el crecimiento a largo plazo.

Una de las decisiones tomadas al respecto ha sido el acuerdo con los sindicatos para realizar un expediente de regulación de empleo (ERE) para unos 5.500 trabajadores en siete filiales españolas, incluida la matriz.

Destaca también la El dividendo se reduce a la mitad para el próximo año y vincularlo a la evolución del flujo de caja en 2027 y 2028. Este es uno de los atractivos históricos que Telefónica ha mantenido como incentivo para sus accionistas en un contexto de estancamiento del negocio de las telecomunicaciones en Europa y España.

El objetivo es simplificar el modelo operativo de Telefónica y hacer más sostenible el dividendo. La medida forma parte del plan estratégico Transformar y crecer que Murtra y su equipo han diseñado hasta 2030, con la objetivo de hacer crecer los ingresos de Telefónica entre un 1,5% y un 2,5% entre 2025 y 2028 y entre 2,5% y 3,5% entre 2028 y 2030.

Telefónica mira a largo plazo

Es por eso que la atención se centra en el largo plazo y, pese a la evolución negativa de la Bolsa tras la decisión de recortar la retribución a los accionistas, Murtra confía en que el mercado acabe premiando su estrategia.

El crecimiento orgánico en mercados clave, la generación de caja y la apuesta por el grado de inversión, clave para los inversores institucionales, son las bases de la ‘hoja de ruta’ del presidente de la teleco española.

Además, el mayor foco en servicios de valor añadido como la nube, la ciberseguridad, el IoT (internet de las cosas) o las soluciones digitales para las empresas, así como mantenimiento de servicios clave como el fútbolreflejan la estrategia mixta del grupo.

Por un lado, fortalecer el segmento tecnológico más allá del negocio tradicional. Por otro lado, conservar uno de sus grandes productos premium que aportan una gran rentabilidad por cliente, ofreciendo a largo plazo el contenido audiovisual de la Liga de Campeones y LaLiga española.






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