GUERRA UCRANIA-RUSIA | Las 24 horas más largas de Ucrania: ¿Por qué Trump ha fracasado en su intento de lograr la paz con Rusia?
Fue una de las principales promesas de la campaña presidencial estadounidense de 2025. En mayo de 2023, año y medio antes de los comicios, Donald Trump adelantó, en una entrevista a la CNN y entre los aplausos de seguidores, que si era «presidente», lograría «poner fin a esa guerra (de Ucrania) en 24 horas». Un año después, durante el debate presidencial con la candidata demócrata Kamala Harris, dobló la apuesta y aseguró que el pacto con la Rusia de Vladímir Putin llegaría «incluso antes» de que tomara posesión del cargo.
[–>[–>[–>Pero la realidad comenzó a imponerse incluso antes de arrancar la presidencia del magnate neoyorquino. A pocos días de la inauguración, Keith Kellogg, uno de los enviados del presidente estadounidense para el conflicto ucraniano, anunció que trabajaba para establecer las condiciones que permitieran que ambos contendientes pudieran sentarse en la misma mesa, y fijó un plazo de «100 días». En la actualidad, ni estadounidenses ni rusos evocan ya ningún plazo para unas negociacionels que en multitud de ocasiones se han visto envueltas en un tupido halo de confusión. ¿Por que la ansiada paz en Ucrania le está siendo tan esquiva al hombre que se proclama, públicamente y sin paños calientes, merecer el premio Nobel de la Paz?.
[–> [–>[–>Carmen Claudín, historiadora experta en Rusia e investigadora asociada del CIDOB, recuerda, en declaraciones a EL PERIÓDICO, que Putin mantiene «posiciones maximalistas» que para los ucranianos «son muy difíciles de aceptar». Aunque está claro que, después de cuatro años de resistencia ante el invasor, Rusia no va a lograr someter a Ucrania y colocar a un «gobierno títere» en el país, los objetivos iniciales del Kremlin en el arranque de la invasión siguen la misma línea y se mantienen. Moscú exige «una Ucrania desarmada, neutral y no apoyada por la OTAN», algo que es inaceptable para Kiev.
[–>[–>[–>
Esta experta apuesta que la guerra continuará, porque se trata de «una situación que favorece al poder de Putin, no a los intereses de Rusia». Y es que la posguerra en el país invasor amenaza con ser indigesta, una vez se hayan disipado los argumentos bélicos del Kremlin para apuntalar el consenso nacional. «La economía volverá a ser la prioridad, estamos viendo signos de descontento entre las élites económicas y las élites político-institucionales«, destaca Claudín, quien cita como ejemplo las críticas de la gobernadora del Banco Central de Rusia, Elvira Nabiúlina, a la dependencia de la economía rusa respecto al yuan, la divisa china.
[–>[–>[–>El principal riesgo
[–>[–>[–>
Pero sobre todo, la experta Claudín considera que el principal riesgo que asumirá el país será el retorno de los cientos de miles de militares y paramilitares que han participado en la guerra. «Regresará gente traumatizada, alcoholizada y extenuada» y «constituirán un riesgo muy importante para la estabilidad del país», destaca Claudín. Motivos adicionales más allá de la escasa predisposición de Putin al acuerdo, según su opinión, se halla la limitada competencia del equipo negociador estadounidense, formado por empresarios inmobiliarios incapaces de entender la psicología de sus interlocutores, con décadas en la política, además de la sintonía entre Trump y Putin: «son muy parecidos» porque «comparten una visión del mundo y las relaciones basada en el poder y la fuerza», lo que, según ambos líderes, «da legitimidad a un país».
[–>[–>[–>
Vladímir Pastukhov, profesor honorario del University College en Londres, escrobe en su canal de Telegram que Putin quiere contar con «una calavera», «un trofeo» para mostrar como prueba de su victoria, y su empeño en exigir la cesión de la parte del Donbás aún en manos de las tropas ucranianas, uno de los principales motivos que imposibilitan hoy por hoy el acuerdo, obedece a este deseo. La propuesta de Trump de congelar el frente no es aceptable para Putin porque éste no busca conquistas territoriales, sino «el establecimiento de una zona tampón en Europa Oriental, el derecho a participar en las decisiones políticas y económicas del continente europeo, y la limitación de la influencia extranjera en Rusia». En su opinión, mientras no logre estos objetivos, «seguirá avanzando en Ucrania y seguirá librando una guerra híbrida en Europa», con el empleo de «drones, sabotajes y ciberataques».
[–>[–>
[–>Más sombrío se muestra el politólogo Aleksándr Baunov, exdiplomático e investigador del Centro Carnegie en Berlín. En un artículo reciente, recordó que Putin fue quien «inició la guerra», pero consideró «una ilusión pensar que la puede detener en cualquier momento». Este antiguo funcionario en la embajada rusa de Atenas cree que, al invadir Ucrania, el líder del Kremlin puso en marcha «un proceso que se alimenta a sí mismo». Y comparó cualquier esfuerzo en Rusia por detener la guerra con parar «una avalancha de nieve o el desmoronamiento del borde de un cráter de arena»: «una vez que cae un grano (de arena), no hay razón para que no caiga el siguiente».
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí