El retorno del león y el sol
Todo el mundo ha visto como este año 2026 ha empezado de una manera vertiginosa, pues a solo 12 días de su comienzo hemos sido testigos de la exitosa intervención de EE UU en Venezuela, de la victoria de Arabia Saudí frente a los Emiratos Árabes Unidos en Yemen y el intento de golpe de Estado contra el gobierno del capitán Ibrahim Traoré en Burkina Faso, son buenos ejemplos de lo activa y guerrera que está la geopolítica. A todo esto habría que añadir el interés del gobierno de los Estados Unidos por anexionarse Groenlandia, y el posible acuerdo de paz entre la Federación Rusa y Ucrania.
[–>[–>[–>Pero aparte de todos estos «frentes» con los que nos ha obsequiado este comienzo del 2026 hay que añadir las noticias que nos llegan de una nación tan antigua como importante geoestratégica. Me refiero a la actual República Islámica de Irán.
[–> [–>[–>Desde hace unos días hemos visto en las noticias imágenes de las revueltas que la población iraní está haciendo contra su gobierno. Revueltas que, por cierto, la prensa nos vende como nuevas, pero que en realidad son la continuación de las revueltas que el pueblo iraní lleva realizando desde el 2017, año en el que los iraníes iniciaron una serie de protestas contra el gobierno, clamando por su libertad frente al régimen teocrático que rige sus destinos.
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Me decía un buen amigo mío, Embajador de carrera y buen conocedor de la historia e idiosincrasia persa, que la caída del gobierno teocrático vendrá desde dentro, y caerá por el propio pueblo iraní, y no por una intervención extranjera. Y en eso coincido plenamente. La historia de Irán es rica y antigua, llegando al siglo VI a.C., y si uno se fija, las fronteras del actual Irán siempre han conformado el núcleo duro de los diferentes imperios persas (Aqueménida, Parto, Sasánida, Safávida, Kayar, llegando al Imperio de Irán-Persia del último Shah antes de la revolución islámica de 1979) y cuando una nación ha sido siempre un Imperio, su pueblo lo lleva en el ADN, como les pasa a los iraníes. Un pueblo noble, antiguo y orgulloso y, por tanto, un pueblo al que no le gusta que terceras potencias se entrometan en sus asuntos. Fue el pueblo iraní el que derrocó al Shah en 1979 (con algo de ayuda de los gobiernos de Londres y París) y será el pueblo iraní el que derroque al régimen teocrático actual (con algo de ayuda de los Estados Unidos, que no de nuestra Unión Europea).
[–>[–>[–>Y una vez el pueblo iraní cambie el régimen de Teherán ¿Quién vendrá? Pues teniendo en cuenta que Irán, en sus más de 2.500 años, a excepción del periodo que va de 1979 hasta la actualidad, ha sido una monarquía, me inclinaría por su restauración. Hasta la revolución reinaba en Irán el Shah Mohamed Reza Pahlavi, quien tuvo que partir al exilio, con su esposa, y con su hijo, el Príncipe Reza Ciro Pahlavi, actual símbolo de la oposición al gobierno de Teherán, y quien desde el 2017 ha tenido una frenética actividad apoyando las diversas corrientes de oposición al gobierno de Teherán, llegando a reunirse con el Primer Ministro de Israel en 2023, y quien últimamente ha aumentado su actividad y presencia en la región del Golfo Pérsico.
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No debemos de olvidar que, uno de los focos de las revueltas iniciadas en 2017 fue en la tumba del Gran Rey Ciro II (fundador del Imperio Persa) en Pasargada, donde la oposición iraní conmemora el Día de Ciro cada 29 de octubre celebrando el día en que el Gran Rey Ciro entró en Babilonia después de que el Imperio neobabilónico cayera ante los persas aqueménidas en la batalla de Opis, y claman por el retorno del Shah.
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[–>Pues el Shah representa, tanto para mayores que vivieron el último reinado de la dinastía Pahlavi, como para las generaciones más jóvenes que ven como no tienen futuro en su país, la única esperanza de un futuro para Irán, no resultando, por tanto, nada llamativo que en las últimas protestas que se están produciendo desde diciembre, y que se han acrecentado este comienzo de año, los manifestantes en las calles de Irán ondeen la bandera de la época imperial, la bandera llamada «El León y el Sol» y que representan la realeza iraní.
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Veremos si los recientes llamamientos del Príncipe Imperial Reza Pahlavi al Presidente Trump para que apoye a la oposición iraní, alentando incluso a realizar intervenciones militares «quirúrgicas» contra la Guardia Revolucionaria Islámica (intervenciones que teniendo en cuenta las bases de las que dispone EE UU en Qatar y en el atolón de Diego García, bases donde está habiendo un movimiento significativo de efectivos, no son nada descartables) llegaran a producirse, el pueblo iraní, ese noble y antiguo pueblo persa, podría aclamar el retorno de su Príncipe como Shah (Gran Rey) Reza II y brindarían por el retorno del León y el Sol a Persia.
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