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Trump cumple un año y apuesta por América Latina

Trump cumple un año y apuesta por América Latina
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  • Publishedenero 20, 2026




Donald J. Trump celebra un año en la Casa Blanca. El presidente magnate mantiene su visión y propósito de “Estados Unidos primero”, alimentando la polarización interna y contribuyendo al contexto de un nuevo orden mundial en conflicto con Rusia y China.

En lo económico, aunque el liberalismo lo condena, la imposición de aranceles a los competidores comerciales y el proteccionismo han sido su punta de lanza. Sin embargo, el argumento que justifica el enfrentamiento comercial con socios naturales y rivales históricos responde nuevamente al «Estados Unidos primero». Para ello, viene utilizando una regla clásica en el arte de negociar: máxima fuerza y ​​máxima presión, advirtiendo del peor escenario.

Mirando a Iberoamérica, los temas se resumen en seguridad (narcotráfico), migración y comercio. Dentro de este triángulo se entremezclan lo pragmático y, en menor medida, lo ideológico. Ciertamente, se apoya en jugadores con ideas afines como Javier Milei, de Argentina; el ex presidente brasileño Bolsonaro; y el recién electo Tito Asfura, de Honduras. Además, su relación con Nayib Bukele se ha consolidado en el marco del tema migratorio. Punto aparte es la situación actual de Venezuela y, en este caso, la crisis ha impuesto una agenda pragmática, centrada en el petróleo y alejada de restos ideológicos.

Marco Rubio ha sido clave para convencer a Trump de mirar hacia América Latina. Hoy, cuando se habla tanto del «nuevo orden mundial», Trump necesita reequilibrar y recuperar espacio. El “socialismo del siglo XXI” abrió de par en par las puertas a China durante dos décadas. La deuda del continente con el gigante asiático supera los 100.000 millones de euros. Esto le ha permitido plantar bandera en la región y conquistar espacios de influencia dentro del hemisferio. Hoy, la Casa Blanca tiene clara la prioridad de desplazar al régimen de Beijing de su propio territorio.

Después de un año, Trump no sorprende en términos de estilo. Continúa encarnando el mismo liderazgo confrontacional. Su ámbito favorito son los medios de comunicación; la batalla que parece disfrutar más, la de la opinión pública. Los próximos tres años probablemente serán testigos de las mismas tácticas, con el propósito de colocar a Estados Unidos en el centro del debate mundial. Y, en ese contexto, Trump también representa una oportunidad para América Latina en su deseo de volver a identificarse con los valores occidentales que le son propios.



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