la Copa África que colapsó entre tretas y una final caótica
EL Copa Africana Tenía que ser el escaparate perfecto. Marruecos Había invertido más de 1.860 millones de euros en estadios ultramodernos, una infraestructura impecable y una organización impecable. El objetivo era claro: demostrar al mundo que estaba dispuesto a coorganizar la Copa del Mundo 2030 junto a España y Portugal.
Pero lo que prometía ser un intento triunfante acabó convirtiéndose en una ola de críticas sin precedentes. La final contra Senegal No sólo terminó en derrota, sino también en un caos que dejó imágenes bochornosas y acusaciones de favoritismo arbitral que perseguirán al país norteafricano hasta el próximo torneo quinquenal.
Contra Senegal todo se vino abajo en pocos minutos. En el minuto 95, el árbitro congoleño Jean-Jacques Ndala Ngambo Negó un gol legítimo con un cabezazo. Ismaila Sarr pidiendo un aumento de Abdoulaye Seck Sobre Achraf que dejó muchas dudas en las repeticiones.
Dos minutos más tarde, cuando todo parecía destinado a la fatídica tanda de penaltis, Ndala señaló pena máxima. Brahma lo que provocó la indignación de los senegaleses.
El entrenador de Senegal, papa thiawOrdenó a sus jugadores que abandonaran el terreno de juego en señal de protesta y a partir de ahí se desarrollaron hechos sin precedentes en una final de la Copa Africana.
Vídeo | Marruecos daña su imagen como sede del Mundial de 2030
Peleas entre jugadores de ambos equipos, enfrentamientos entre entrenadores, disturbios en las gradas con aficionados, fotógrafos, voluntarios y fuerzas de seguridad utilizando sillas y taburetes como armas. Varias personas fueron evacuadas del campo en camillas. En la tribuna de prensa también se enfrentaron periodistas de ambos bandos.
Sadio ManeCapitán y estrella de la selección senegalesa, fue quien negoció el regreso de su equipo al campo tras casi media hora de caos. Insistió en quedarse a pesar de que sus compañeros amenazaron con no regresar. Su intermediación fue decisiva, ya que evitaron una derrota por 3-0 y una sanción ejemplar.
Gueye y Mané, con la Copa de África.
REUTERS
Lo ocurrido en el tiempo añadido es sólo la punta del iceberg. Antes, en la segunda parte, varios recogepelotas marroquíes intentaron arrebatarle la toalla a Mendy, el portero senegalés, para que no pudiera secarse los guantes.
El centrocampista marroquí Ismaël Saibari participó activamente en estas maniobras, creando una pantalla para impedir que el sustituto senegalés Yehvann Diouf Llegó a Mendy. En una secuencia captada por las cámaras, Diouf fue arrojado al suelo mientras intentaba proteger su toalla.
Torneo controvertido
La final no fue un caso aislado. A lo largo de la competición, varios equipos presentaron denuncias por decisiones arbitrales favorables a Marruecos. En octavos de final, Tanzania acusó a los árbitros de no considerar un claro penalti no concedido en el minuto 93 por un empujón de Adam Massina en la región.
El incidente más revelador ocurrió antes de los cuartos de final. EL Real Federación Marroquí de Fútbol (FRMF) Protestó formalmente porque la CAF había designado dos árbitros argelinos para el VAR, argumentando un “conflicto de intereses”.
La CAF, pocas horas antes del partido contra Camerún, cambió todo el cuerpo arbitral: reemplazó al egipcio Amina Omar por el mauritano Dahane Beïda y presentó un nuevo equipo VAR. El cambio no fue comunicado a la Federación camerunesa, que se enteró a través de las redes sociales.
Camerún perdió 2-0 gracias a los goles de Brahim Díaz y Saibari. Samuel Eto’opresidente de la federación camerunesaprotestó desde el palco ante Fouzi Lekjaa, su homólogo marroquí. La respuesta de la CAF no se hizo esperar: sancionó a Eto’o con cuatro partidos de suspensión y una multa de 20.000 dólares por «violación de los principios del espíritu deportivo». La Federación camerunesa impugnó esta decisión sin recibir justificación explícita.
Argelia, por su parte, presentó el 11 de enero una denuncia formal ante la CAF y la FIFA por el arbitraje de su partido contra Marruecos. El técnico marroquí Walid Regragui respondió a las acusaciones afirmando que “ganamos en el campo”.
Un “problema” futuro
Fouzi Lekjaa, presidente de la FRMF, es miembro del Consejo de la FIFA desde 2021, preside el Comité de Finanzas de la CAF y es presidente de la Comisión del Mundial 2030. En diciembre de 2024, Gianni InfantinoEl presidente de la FIFA, firmó un acuerdo con Marruecos para la instalación de la oficina de la FIFA África en Rabat, con Lekjaa como principal negociador.
Después de los disturbios finales, Infantino habló públicamente. Criticó duramente el comportamiento de Senegal: «Hemos sido testigos de escenas inaceptables». Agradeció públicamente a Mohamed VI y elogió a la organización marroquí. No se pronunció específicamente sobre las decisiones arbitrales, el episodio de la toalla ni las sistemáticas quejas de favor.
El presidente de la federación marroquí de fútbol, Fouzi Lekjaa, con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
EFE
Marruecos, que no ganaba la Copa de África desde 1976 -hace 50 años-, aspira ahora a albergar la final del Mundial de 2030 en Gran estadio Hasán II de Casablancacon una capacidad de 115.000 espectadores y un coste de 459 millones de euros.
Tras los disturbios de la final, Gianni Infantino se pronunció públicamente. Criticó duramente el comportamiento de Senegal: «Hemos sido testigos de escenas inaceptables». Agradeció públicamente a Mohamed VI y elogió a la organización marroquí. No se pronunció específicamente sobre las decisiones arbitrales, el episodio de la toalla ni las sistemáticas quejas de favor.
Esta Copa Africana fue concebida como un campo de pruebas. Marruecos buscó demostrar su capacidad para organizar un evento global de la misma calidad que España y Portugal durante el Mundial de 2030. Desde el punto de vista logístico y de infraestructura, tuvo éxito. La neutralidad y credibilidad del arbitraje han sido profundamente cuestionadas.
Las acusaciones de favoritismo -apoyadas en análisis de árbitros profesionales, denuncias formales de varias federaciones y cambios arbitrales de última hora-, combinadas con imágenes de disturbios, han generado un contexto de desconfianza que Marruecos luchará por revertir.
Para el Mundial de 2030, sobre todo si Marruecos juega partidos decisivos en Casablanca, será difícil escapar de estas sombras. La cuestión que queda abierta es si los protocolos arbitrales y los órganos rectores del fútbol internacional podrán evitar que se repitan los incidentes que marcaron esta Copa Africana.
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