Indra y Escribano se llevan el 24% de los contratos de defensa (y Santa Bárbara menos del 1%)
La alianza de las compañías españolas Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), presididas respectivamente por los hermanos Ángel y Javier Escribano, obtuvo el 23,9% de las adjudicaciones del Ministerio de Defensa en 2025 (es decir, prácticamente una de cada cuatro). Esto supuso unos ingresos totales de 7.611 millones de euros para la unión temporal de empresas (UTE) de ambas sociedades, escogidas por el Gobierno (sobre todo en el caso de Indra) para liderar la modernización de las fuerzas armadas españolas en el contexto del rearme europeo.
[–>[–>[–>Así lo refleja el informe «Rearme 2025», elaborado por Opina 360, la consultora dirigida por Iván Redondo, exjefe de gabinete del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y que actualmente asesora a Santa Bárbara Sistemas, filial de la estadounidense General Dynamics European Land Systems (GDELS) y con una fábrica de blindados en Trubia (Oviedo). Santa Bárbara también figura en el informe como receptora de los contratos públicos de defensa, pero en su caso con un papel mucho menos destacado que el de Indra y EM&E, cuyas adjudicaciones para la fabricación de blindados en El Tallerón (Gijón) recurrirá ante el Tribunal Supremo.
[–> [–>[–>Así, el documento refleja que la filial de GDELS consiguió contratos por valor de 302,36 millones de euros, esto es, el 0,95% del total. El grueso consiste en la modernización de los blindados Pizarro, cuyos trabajos se realizarán principalmente en las instalaciones que la compañía tiene en Sevilla, aunque en la planta asturiana de Trubia también está previsto que se realicen algunas tareas.
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El informe recoge que el impulso principal del gasto en defensa en 2025 se ha debido a los 31 Programas Especiales de Modernización (PEM) emprendidos por el Gobierno, y que de esas inversiones se realizaron en el año 29 adjudicaciones directas, que en conjunto ascienden a 27.987 millones de euros.
[–>[–>[–>El principal adjudicatario fue el conglomerado europeo Airbus, con el 25,5% del total (8.108 millones); seguido de la mencionada UTE de Indra y Escribano (23,9%); el constructor naval estatal Navantia, con el 18,3% (5.812 millones); Indra en solitario, con el 17,8% (5.667 millones); y, en quinto lugar y a mucha distancia, la UTE entre Indra y Telefónica, con un 3% (950 millones). Por tanto, Indra ocupa tres de los cinco primeros puestos de la clasificación.
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Respecto a la lista de los contratos por su volumen económico, dos de los tres más cuantiosos (en concreto, el primero y el tercero) fueron para la UTE de Indra y Escribano con el objetivo de fabricar en El Tallerón 536 obuses autopropulsados por ruedas y cadenas. La segunda adjudicación fue para Navantia, que modernizará cinco fragatas F-100.
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[–>El informe de la empresa de Iván Redondo remarca que las adjudicaciones del Ministerio de Defensa se realizaron «sin concurso, por el procedimiento negociado sin publicidad». Se trata casi literalmente del mismo argumento esgrimido por Santa Bárbara en su recurso judicial para impugnar las adjudicaciones a Indra, si bien la filial de GDELS también obtuvo un contrato con ese mismo método, el mencionado de los Pizarro.
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