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Tengo sangre en la cabeza, no puedo llegar al maquinista

Tengo sangre en la cabeza, no puedo llegar al maquinista
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  • Publishedenero 21, 2026


El centro de control de Atocha intentó contactar con el conductor del tren Alvia tras recibir una llamada de conductor de un iryo quien avisó de un incidente en la vía, sin saber que el Alvia ya había descarrilado y chocado con los últimos vagones de su propio tren. Así lo explicó el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, para aclarar las dudas que surgieron tras la publicación de varios audios relacionados con el incidente.

En estas grabaciones escuchamos al conductor del Iryo llamando al puesto de mando para avisar de una situación anómala, aunque no comunica accidente en ningún momento, ya que el impacto se produce sólo nueve segundos después del descarrilamiento, y sin que el propio conductor sea consciente de lo sucedido. Puente explicó que esta secuencia temporal explica por qué el aviso no reflejaba la gravedad real del accidente.

Después de recibir la llamada de Iryo, el centro de control intentó contactar al conductor de Alvia, pero no recibió respuesta. el ministro tiene Confirmó que el conductor falleció a consecuencia del impacto. Ante la falta de comunicación, el puesto de mando decide llamar al Auditor Alvia, con quien sostuvo una conversación que le hizo tomar conciencia de la magnitud del suceso.

En el audio de esta llamada, la locutora explica que ella también resultó herida. “Tengo un golpe en la cabeza, tengo sangre en la cabeza”, subraya mientras intenta avanzar hacia la cabina de conducción. Durante la conversación, el centro de control le interroga sobre el estado del tren y del equipamiento, en un momento marcado por la confusión y la falta de información precisa sobre lo sucedido.

Puente insistió en que esta versión de los hechos no contradice la cronología conocida del accidente, sino que más bien lo contextualiza. El descarrilamiento del Iryo y el posterior accidente del Alvia se produjeron en cuestión de segundos, lo que impidió que el ingeniero del Iryo pudiera identificar inmediatamente la magnitud del incidente y comunicarlo con precisión.

Al mismo tiempo, la investigación se centra ahora en determinar las causas del descarrilamiento. Según explicó el ministro, se detectaron muescas en los bogies, estructura sobre la que descansan las ruedas, de varios vagones iniciales del tren Iryo. Señales similares aparecieron en otros trenes que anteriormente circulaban por la zona, aunque en esos casos estaban en el lado opuesto.

la llamada telefonica

La transcripción completa de la primera llamada entre el puesto de mando de Atocha y el Alvia tras el accidente:

Portavoz Alvia: Hola, bien. Dime.

Centro de control: Hola, buenas tardes, ¿me oyes?

IA Sí, te escucho, dímelo.

CC: Oye, te llamo aquí al puesto de mando de Atocha. Estoy intentando llamar al conductor y no puedo hablar con él, a ver si puedes llamarlo…

IA: Yo también tengo un chichón en la cabeza. Tengo sangre en la cabeza.

CC: ¿Qué, perdón?

IA: Que soy el hablante y que también recibí un golpe en la cabeza. Tengo sangre en la cabeza. No sé si podré contactar con el conductor. Hablaré con el conductor pero…

CC: Bien, ¿tenías el teléfono por suerte del conductor?

IA: Veré si puedo ver al conductor o llamarlo.

CC: Perdón, dímelo, dímelo.

IA: Intentaré ir a la cabaña.

CC: Bueno, ¿cómo estás? ¿Cómo es el material?

AI: Tengo un maldito chichón en la cabeza.

CC: Sí, sí, sí, me lo dijiste. ¿Cómo es el tren? ¿Cómo estás?

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